El reporte especial sobre tortura de las Naciones Unidas destaca, en las Recomendaciones Generales de 2003, la importancia de los principios de Protocolo de Estambul en la independencia y rapidez de las investigaciones forenses ante evidencia o sospechas de muertes bajo torturas o apremios. Es un manual que establece lineamientos generales básicos que permiten la valoración médica y psicológica de las personas que pudieron sufrir trato inhumano, tortura o maltrato, indicaron.

Domingo 13 de octubre de 2019. La Cámara de Representantes de Misiones organizó una serie de charlas para explicar y con ello promover el cumplimiento del Manual de Investigación y Documentación Efectiva sobre Tortura, Castigos y Tratamientos Crueles, Inhumanos o Degradantes, más conocido como el Protocolo de Estambul, un documento no vinculante que funciona como guía internacional para la evaluación de las personas torturadas, a fin de investigar casos de posible tortura y reportar los hallazgos a la justicia o a las agencias investigadoras.
Este conjunto de normas internacionales que documentan la tortura y sus consecuencias fue adoptado, en el año 2000, por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
La actividad en la Legislatura misionera fue de capacitación integrantes de los mecanismos locales de prevención, de la delegación provincial de la procuración nacional, de organizaciones no gubernamentales, médicos y personal penitenciario, quienes escucharon las disertaciones de la directora del Observatorio de Cárceles Federales de la Procuración Penitenciaria de la Nación, Marta Monclús Masó; la subdirectora general de la Dirección General de Protección de Derechos Humanos de ese organismo, Andrea Triolo; y la integrante del observatorio, Bernarda García.
El presidente de la Comisión Provincial de Prevención de la Tortura, Eduardo Magno Scherer, recordó que en la oportunidad que el Protocolo de Estambul es un manual que establece lineamientos generales básicos de acuerdo con los estándares nacionales, que permiten la valoración médica y psicológica de las personas que pudieron sufrir trato inhumano, tortura o maltrato. “La documentación y el registro de los hechos y los actos de tortura son importantes, no solamente para el funcionamiento de la Comisión y sus actividades de prevención, sino como herramienta para que magistrados y funcionarios del Poder Judicial de Misiones, para investigar y sancionar a quienes cometen estos actos condenables”.
El funcionario también destacó la decisión política de Misiones al promover la Comisión y la erradicación de estas prácticas en toda la provincia.
Participaron también de la apertura el vicepresidente de la Comisión Provincial de Prevención de la Tortura, Rubén Genesini; los diputados provinciales Héctor Escobar, Roque Gervasoni, Gustavo González, Silvana Giménez y Anita Minder; y autoridades de los tres Poderes del Estado provincial.

Documento internacional de práctica

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Disertaciones sobre Protocolo de Estambul.

Si bien el Protocolo de Estambul es un documento no vinculante, establece la obligatoriedad de los Gobiernos de investigar y documentar los incidentes de tortura y otras formas de maltrato, y de castigar a los responsables de manera completa, efectiva, tácita e imparcial. Este Protocolo fue iniciado y coordinado por la Comisión de Derechos Humanos de Turquía y creado por más de 75 expertos en leyes, salud y derechos humanos que trabajaron durante tres años, e involucra a más de 40 organizaciones diferentes, incluido el Consejo Internacional de Rehabilitación de las Víctimas de Tortura.
Este manual surgió de una reunión internacional que organizó la Asociación Médica Turca en 1996, inspirados en las necesidades y prácticas diarias experimentadas por Sociedad de Especialistas en Medicina Forense de Turquía.
Según varios artículos en Internet, el disparador fue la investigación de la muerte de Baki Erdogan, que murió tras once días de custodia por un edema pulmonar agudo y que para las fuerzas que lo retenían fue producto de una huelga de hambre de 10 días. Pero la Asociación Médica Turca realizó una investigación independiente y reveló numerosas fallas en la autopsia y el estudio realizado por los médicos oficiales expertos.
El punto de referencia para el desarrollo del reporte médico alterno fue el Protocolo de Minnesota, de la Organización de las Naciones Unidas, protocolo modelo para una investigación legal o extralegal, ejecuciones sumarias y arbitrarias, creado en respuesta a la conclusión del reporte especial sobre ejecuciones sumarias o arbitrarias, designado por el Consejo Social y de Economía de 1982.
El reporte alterno de la Asociación Médica Turca señaló que la investigación forense oficial fue falsa, deficiente, y que no se ajustó a las normas establecidas en el Protocolo de Minnesota. Además, sobre la base de la evidencia recolectada y otros hallazgos, determinó que la causa de muerte fue el síndrome de estrés respiratorio adulto (ARDS), como resultado del uso de tortura.
Al finalizar la elaboración del Protocolo de Estambul en 1999, publicaron un artículo del protocolo en la revista médica internacional The Lancet. El Protocolo de Estambul es publicado por la Oficina del Comisionado Mayor de los Derechos Humanos, en su serie de Entrenamiento Profesional, en los seis idiomas usados oficialmente en las Naciones Unidas.

Reconocimiento Internacional del Protocolo de Estambul

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Asistentes a la charla sobre el protocolo de Estambul. 

El Protocolo de Estambul se envió al Comisionado Mayor de los Derechos Humanos de la ONU el 9 de agosto de 1999. La Asamblea General de las Naciones Unidas y la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (llamado, desde el 2006, Consejo de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas) han insistido fuertemente a los países el que los Principios en el Protocolo son una herramienta útil para combatir la tortura.
El reporte especial sobre tortura de las Naciones Unidas enfatiza, en las Recomendaciones Generales del 2003, en la importancia de los principios de Estambul en el contexto del establecimiento de autoridades nacionales independientes para la investigación; en la rapidez e investigaciones independientes, y en la independencia de los servicios médicos forenses de los cuerpos de investigación gubernamentales y del obtener evidencia forense.
El 23 de abril del 2003, la Comisión de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, en su resolución a los derechos humanos y la ciencia forense, atrajo la atención de los gobiernos sobre estos principios como una herramienta útil para combatir tortura. Por otra parte, se hizo referencia al Protocolo de Estambul en la resolución sobre la competencia de las autoridades investigadoras nacionales para prevenir torturas.
Además de ser reconocido por el sistema de las Naciones Unidas, el Protocolo de Estambul ha sido adoptado por varios países, entre ellos, Argentina.
La Comisión Africana sobre los Derechos Humanos y las Personas deliberó sobre la importancia del Protocolo de Estambul durante la trigésima segunda sesión ordinaria en octubre del 2002, y concluyó que las investigaciones de todos los alegatos de tortura o maltratos deben efectuarse con prontitud, imparcialidad y efectividad, guiadas por los principios de Estambul.
La Unión Europea menciona el Protocolo de Estambul en su Guía de la Política de la Unión Europea sobre la Tortura y otros Tratos Crueles, Inhumanos o Degradantes en los países del Tercer Mundo, adoptado por el Consejo de Asuntos Generales en el 2001. La guía menciona que los países deben «llevar a cabo las investigaciones de manera rápida, imparcial y efectiva en todos los alegatos de tortura, acorde con las reglas de Estambul incluidas en la resolución CHR 2000/43», y que deben «establecer y operar procedimientos domésticos efectivos para responder e investigar quejas y reportes de tortura y maltrato, de acuerdo con las reglas de Estambul».

Herramienta de trabajo

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Asistentes a la charla sobre el protocolo de Estambul.

Otras instituciones y organizaciones reiteran las recomendaciones de las Naciones Unidas y otras agencias en sus reportes, estatutos y comentarios (incluido el Consejo de Juristas y el Foro Asiático de los Institutos de los Derechos Humanos).
Estas referencias pueden resumirse en tres categorías:
1. Referencias que citan los Protocolos de Estambul como una herramienta útil en su esfuerzo para combatir la tortura y recomienda a los gobiernos reflexionar sobre los principios contenidos en el protocolo.
2. Referencias que señalan que todas las investigaciones y documentación de alegatos de tortura deben desarrollarse con rapidez, imparcialidad y efectividad, y guiarse por los Principios de Estambul.
3. Referencias que dicen que los países deben establecer y operar procedimientos domésticos efectivos para la investigación y documentación de alegatos de tortura, de acuerdo con el Protocolo de Estambul.