“La educación es una política pública que no puede limitar a la circunstancia de una elección que ubica a alguien frente a un gobierno durante un período de tiempo determinado de cuatro u ocho años. Debe ser una política de estado permanente, que encuentre el consenso del conjunto de la sociedad argentina, del conjunto de la dirigencia política nacional, y del conjunto de la comunidad educativa, para que encuentre trascendencia, desde el presente y hacia el futuro, sin interrupciones…”

Por Alejandro Amor (*)

Martes 17 de noviembre de 2020. La educación es uno de los principales pilares de construcción de una sociedad en la que la adquisición de valores y conocimientos permite, desde la heterogeneidad, que se vaya consolidando una unidad en la diversidad.
El entramado de historias personales, familiares, costumbres, creencias, fe, origen, son factores que se conjugan en la educación permitiendo la construcción de una sociedad que respeta las diferencias en la convivencia. Esta construcción es desarrollada y sostenida por quienes con profesionalismo representan a la comunidad docente en nuestro país.
Quienes educan en nuestro país son, además, quienes ocupan lugares donde se registra una absoluta ausencia del Estado, sobre todo a la hora de contener las necesidades de los más vulnerables.
Por eso, realmente es imposible aceptar que se califique al cuerpo docente de manera tan peyorativa, estableciendo que “Son personas cada vez más grande de edad, que eligen la carrera docente como tercera o cuarta opción luego de haber fracasado en otras carreras. Y si uno mira por nivel socioeconómico, en términos de capital cultural y de experiencias enriquecedoras en momento de aportar para el aula, la verdad es que son de los sectores cada vez más bajos socioeconómicos”. Esta declaración sorprende, sobre todo al provenir de la Ministra de Educación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que es quien tiene la responsabilidad de generar las condiciones necesarias para que quienes ejercen la profesión docente se formen, se capaciten, concursen y tengas todas las herramientas para brindar la mejor educación a los y las estudiantes.
La educación es una política pública que no puede limitar a la circunstancia de una elección que ubica a alguien frente a un gobierno durante un período de tiempo determinado de cuatro u ocho años. Debe ser una política de estado permanente, que encuentre el consenso del conjunto de la sociedad argentina, del conjunto de la dirigencia política nacional, y del conjunto de la comunidad educativa, para que encuentre trascendencia, desde el presente y hacia el futuro, sin interrupciones más allá de los mandatos políticos, que están condicionados por la natural definición de los períodos, tanto presidenciales como de quienes gobiernan las provincias de la República Argentina.
Por eso reivindicamos a la educación como derecho fundamental, único e irremplazable para la construcción de una sociedad justa; y reivindicamos a quien tenga el deseo, la vocación y el espíritu de ejercerla.
Creemos en la necesidad del abordaje de una política educativa como política de estado: sin discriminar y sin marginar. Entendiendo que ese tránsito, ese camino a lo largo del tiempo, que es el esfuerzo de diversos sectores, de diversas personas, con diversos orígenes e historias confluyen en la identidad argentina, en la formación de nuestra casa común, que es la Patria.

  • Defensor del Pueblo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.