Para alcanzar la soberanía alimentaria, que eventualmente incida sobre la inflación, se requiere de producción de alimentos a escala y de manera continua. El Ministro Basterra coincide con que el aprovisionamiento de cercanía es fundamental, aunque para ello falta más acompañamiento de la Nación.

Miércoles 5 de mayo de 2021. Una de las formas de paliar la inflación sobre los alimentos en el país periférico, lejos del país central, está en el aprovisionamiento de cercanía, dijo a Misiones Plural el ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Luis Basterra.
Este medio consultó a Basterra sobre las acciones del Gobierno nacional para enfrentar los efectos de la inflación, la instrumentación de la Ley de Góndolas –y su impacto en el interior- y la inequidad social y económica que existe entre el país periférico y el país central (Capital Federal, la provincia de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, La Pampa Húmeda -entre otras-). Según el funcionario, una de las formas está en “el comercio de cercanía” que acorta esa diferencia de variables que puedan existir y mencionó el ejemplo de Misiones: “es el caso del aprovisionamiento de alimentos por proximidad. El Gobernador -Oscar Herrera Ahuad- me comentó la generación de tambos de leche, quesos y yogures que aprovisionan de manera local. Sin duda que si se compara con un aprovisionamiento desde Córdoba o Santa Fe, ganan las dos puntas: el consumidor y el productor; también me habló de la intervención del Estado en la producción de carne y cerdo”.
Por otra parte aseguró que el Gobierno nacional trabaja fuertemente “para que la gente del interior pueda tener acceso a la alimentación. Es fundamental la intervención del Estado en la provisión de alimentos que permite, por ejemplo, compatibilizar la producción para el aprovisionamiento de la exportación, pero sin descuidar la mesa de los argentinos”.
Es que el papel del Estado en la ayuda a la producción de alimentos en cantidades suficientes como para alcanzar la soberanía alimentaria y así frenar la inflación en las provincias es crucial. Con alimentos producidos de manera local, no impactaría la inflación de los grandes centros urbanos, sobro todo porque el valor de los productos no estaría regido –ni influidos- por los valores de la exportación sino que se regirían en función de los costos internos y no de la demanda internacional.
En esa teoría es necesaria la participación del Estado. Misiones está abocada, pero muy lejos todavía de lograr su soberanía porque le falta producción a escala y sobre todo, continuidad.
El Ministro nacional está de acuerdo con que el comercio de cercanías permite cuidar la mesa de los argentinos. Pero faltan acompañamientos más directos en esa línea.
El ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Luis Basterra, participó junto al gobernador Oscar Herrera Ahuad de la inauguración del centro de acopio y acondicionamiento de granos de la Cooperativa Agropecuaria de Colonia Itatí Limitada, de Comandante Andresito, la ciudad de mayor producción de yerba mate argentina, acompañados por el intendente local, Bruno Beck, el presidente de la Cooperativa, Carlos Norberto Reincheski; el ministro del Agro y la Producción de Misiones, Sebastián Oriozabala; el diputado Nacional Ricardo Wellbach y el diputado provincial Julio Petterson, entre otros funcionarios nacionales, provinciales y locales.
Este martes, el funcionario nacional mantuvo además distintas reuniones de trabajo en la provincia, entre ellas, con el directorio del Instituto Nacional de la Yerba Mate (Inym).

“Hay que cambiar la ley del Inym”
Basterra también habló sobre la falta de acuerdo para fijar el precio de la yerba mate. “Se llegó al laudo por los defectos que tiene la normativa; el hecho que la definición del precio de la yerba mate sea por unanimidad del directorio del Inym es una utopía. Por eso creo que hay que cambiar la ley del Inym y que se defina (el precio) por mayoría especial. Si el Gobierno nacional tiene que definir el precio, nunca dejará satisfecho a todos los sectores de la cadena yerbatera. De todas maneras, la definición del precio oficial se tendrá en los próximos días”, dijo.
Al fijarse el precio por el laudo, “pierden tanto productores como industriales porque cualquiera sea el número, no será un valor producto de un debate racional sino de una tensión de intereses”.

Quién se queda con las ganancias
¿Quién se queda con las ganancias en el rubro alimenticio, porque los industriales plantean que ellos trabajan al límite y lo mismo dicen los supermercadistas al asegurar que no son formadores de precios?, preguntó Misiones Plural y el funcionario definió: “los sistemas tienen mayor eficiencia mientras mayor cantidad de oferentes y demandantes hay, pero cuando estas situaciones no ocurren, se producen situaciones donde un sector tiene mayor poder sobre otro. Si hay una gran cantidad de productores, no pueden definir el precio si hay pocos compradores; si los productores se asocian, se hacen fuerte y pueden discutir el precio, como es el caso del Inym, que es un espacio para dirimir esas diferencias porque se habla desde el valor en góndola hasta el de la hoja verde. Pero siempre el que mayor riegos tiene es el productor”.
También se mostró en contra de la propuesta que surgió durante la presidencia de Mauricio Macri de desregular la industria yerbatera. “Entendemos que los acuerdos son esenciales, sobre todo cuando tenemos una economía bimonetaria; en el caso de la yerba tenemos una gran oportunidad a partir del posicionamiento del producto en el mercado externo, que significa beneficio para el productor, para los industriales, para los comercializadores y exportadores”.
Ese beneficio es para el país, aseguró. “Con el ingreso de divisas, pero debe estar equilibrado con la posibilidad de abastecimiento del mercado interno, si no dejamos que intervenga el Estado lo único que vamos a tener es soja”.