Más allá de las encuestas que predicen “científicamente” resultados, la Renovación llega al acto electoral del domingo habiendo ganado la batalla por el sentido o la batalla cultural, si se quiere. Los misioneros concurrirán a las urnas a dirimir una opción de hierro: fortalecer la mirada federal y de extensión de autonomía en la toma de decisiones o alinearse con los frentes nacionales que entienden que los provincialismos son inviables. “Primero Misiones” instaló la disyuntiva y nadie de las oposiciones quiere quedar del lado de los unitarios porteños. Recordar cuando el PJ y la UCR cedieron recursos de Misiones por mandatos de Buenos Aires.

Viernes, 4 de junio de 2021. Más allá de las encuestas que predicen “científicamente” resultados, la Renovación llega al acto electoral del domingo habiendo ganado la batalla por el sentido o la batalla cultural, si se quiere. Los misioneros concurrirán a las urnas a dirimir una opción de hierro: fortalecer la mirada federal y de extensión de autonomía en la toma de decisiones o alinearse con los frentes nacionales que entienden que los provincialismos son inviables.
Con la consigna “Primero Misiones”, el gobernador Oscar Herrera Ahuad y el diputado Martín Cesino, como las caras más visibles de la campaña, que se basó fundamentalmente en la gestión, lograron expresar la mirada federal que limita la retórica de las oposiciones inhibidas de oponerse al federalismo en forma explícita. Repasando las declaraciones de los candidatos de todo el abanico de frentes y partidos de las oposiciones, no aparece en el debate el dilema entre unitarios y federales que la política argentina arrastra desde su nacimiento como nación. Nadie quiere quedar del lado de los unitarios. Pero lo son. Hasta en las fotos de campaña deslizan la actitud de obediencia debida con los mandatos de Buenos Aires.
“Primero Misiones” instaló la disyuntiva.
Por eso es irrefutable la fecha de la convocatoria al pueblo para que se pronuncie en las legislativas. Fija un plazo diferenciado de las elecciones nacionales. Ni se adelanta, ni se desdobla. Estos verbos transitivos tienen como complemento directo una identidad que no está en juego el próximo domingo. Nada que ver con la grieta que domina la escena nacional. El punto de referencia es el rumbo político que defienden los misioneros.
Es lo que no se entiende en Buenos Aires. Se sabe de las presiones de la Casa Rosada para “unificar” las elecciones y de las intenciones de digitar las candidaturas desde el Instituto Patria. Miguel Ángel Pichetto, con la sinceridad que lo caracteriza fue el único que se animó a poner la tensión centro – periferia en el debate. En su visita a Posadas invitado por el puertismo, lo dijo con todas las letras: “Yo no creo mucho en la provincialización partidaria… la visión netamente localista sin destino nacional no les hace bien a las provincias porque pierden el destino común del país y del ser nacional… El país saldrá en conjunto; no hay destino de Misiones sino hay un destino nacional”.
Pichetto se anima así a reivindicar el método de conducción que desde Lenin se conoce como centralismo democrático. El Consejo del PJ, la Mesa del PRO y el Comité de la UCR, replicaron el esquema que en la práctica termina restringiendo las deliberaciones de base que entienden obstaculizan la toma de decisiones. La búsqueda de eficiencia, como contracara, instala condiciones para la burocratización y profesionalización de las organizaciones partidarias.
A Misiones no le fue bien ni en los momentos de mayor crecimiento de la Argentina. Ni con gobiernos populares ni gobiernos conservadores. Un punto de inflexión fue el fatídico 23 de junio de 1988, cuando a las a las 22:50 la Cámara de Representantes sancionó la ley 2515 por la cual la Provincia de Misiones adhirió al Régimen Transitorio de Recursos Fiscales de la Nación y Provincias. El documento lleva la firma de Nilda Mabel Gómez de Marelli, como presidenta del cuerpo. Dos días antes, la Comisión de Impuestos había aprobado un dictamen del proyecto sin modificar el enviado por el gobernador Julio César Humada. Por órdenes de Buenos Aires, peronistas y radicales cedieron recursos de la coparticipación. Para dimensionar cómo Misiones fue y es perjudicada hay que analizar el contexto. La provincia del Chaco, con indicadores económicos, sociales y demográficos muy similares entonces, salió de la reforma del 88 con un índice de distribución casi el 50% superior al de Misiones. De acuerdo con el informe del Senado, Chaco recibió el año pasado 91.573,7 millones por coparticipación y Misiones 60.648,5. Una diferencia mayor a 30 mil millones. Son 32 años de postergación. A valores constantes un billón de pesos aproximadamente.
¿Qué defiende Pichetto entonces?
¿Por qué Macri no reglamentó el artículo 10 de la ley Pymes?
¿Por qué Alberto Fernández vetó la zona aduanera especial?
¿Por qué el Pays que durante años taladró a los diputados nacionales para que modifiquen la ley del Inym no logra ser escuchado por Massa o Cristina?
Son algunos de los interrogantes que la dirigencia no puso sobre la mesa en el debate político. Y son cuestiones concretas que pueden ser respaldadas desde todos los ángulos ideológicos, populares o neoliberales, progresistas o conservadores.
El silencio, que no es de los inocentes, se escucha a gritos. Las respuestas instalan la contradicción nación – provincia como la fundamental de la política, misionera y argentina.
No es casual que a la experiencia de la Renovación que irrumpió como expresión del misionerismo después de la crisis de representación que estalló en 2001, se extienda hoy por varios rincones y el mismo centro del país.
Las rupturas con los mandatos de Buenos Aires se expresan hoy en Hacer Córdoba, en el lanzamiento esta tarde de Hacer Santa Fe como agrupación interna del PJ santafecino, en la aparición de “Primero Santa Fe”, un frente entre el MID, la Democracia Cristiana y desprendimientos del PJ, el PSP y el radicalismo santafesino y en la consolidación de los provincialismos en Río negro y Santiago del Estero.
No es casual el gesto del gobernador de San Juan, Sergio Uñac. Llegó el día de cierres de campaña a firmar convenios con el Gobierno de Misiones, y su oficina de prensa informó que “relató el hecho de fortalecer la mirada federal para salir de la crisis”.
Pichetto fue contundente: “no creo en el misionerismo, el cordobesismo que desea poner en práctica Schiaretti o el santafecinismo de Perotti”, porque sinceramente, desde su concepción centralista afirma que “el país saldrá en conjunto, no hay destino de Misiones sino hay un destino nacional”.
Confía en el centralismo democrático que en la práctica se vuelve autoritario y vertical. Recordemos que fue Pichetto el que un día allá por 2006 desembarcó en Misiones para ungir como interventor del PJ a Luis Viana, entonces senador. Para disciplinar y terminar con las disidencias internas.
Vale en este contexto recordar las palabras de Carlos Rovira cuando en junio de 2019 anunciaba las candidaturas de la Renovación al Congreso. Decía entonces que el “Frente de la Renovación no se subordina a decisiones de partidos políticos nacionales, pero sí atado al interés y a la elección del pueblo misionero, la provincia vive una experiencia política extendida en el mundo. Hoy el mundo se está alejando de los grandes partidos de las grandes corporaciones políticas; el mundo está yendo hacia lo local, hacia lo pequeño, que hay que atender”.
El diputado Rovira sostuvo que tanto la planificación estratégica como la práctica política, se da en “una nueva ingeniería, o arquitectura política como la Renovación 5.0 que nuestro partido presentó en las últimas elecciones”.
En estos cambios, explicó Rovira, siempre existen sectores de la sociedad que oponen resistencia. y que estos cambios se realizan “para buscar más efectividad, más eficiencia, para interpretar una etapa de cambios que necesariamente vienen de la mano de cambios de paradigmas, y por ahí hay cuestiones que no se entienden al comienzo. El cambio tiene que ver con la perspectiva: reemplazar un proceso que ha quedado antiguo, o ha quedado desplazado, por factores como el factor tecnológico”.
¿Pero se puede ser ideológicamente neutro?
Entonces, en respuesta a la pregunta de Plural sobre la asociación que se hace entre candidatos propios y neutralidad ante los modelos nacionales en disputa, Rovira fue contundente.
Con énfasis sostuvo que “a esta altura explicar que no hay en absoluto neutralidad de las cuestiones centrales de la sociedad, precisamente la renovación es casi un absurdo diría, con todo respeto. El misionerismo es la centralidad, empezando de una historia, de un proceso de lo más rico y genuino que arranca mucho tiempo atrás y se traslada hasta nuestro tiempo, donde pretendemos del mayor índice de recursos para producir más de lo que estamos produciendo, para generar más empleo, para generar dinamismo, para invertir el doble en educación de lo que lo estamos haciendo, para invertir el doble en salud pública de lo que lo estamos haciendo, todo forma parte de una realidad, para eso luchamos y es conocido por todos.

EV – Misiones Plural