Hay gente que compra paquetes de viajes al infierno. Un cuento puede explicar mejor que las teorías el fenómeno político de pobres, clase media baja, y excluidos votando a sus verdugos, sostiene el sindicalista Aníbal Velázquez. Narra cómo caen en la trampa de los avisos publicitarios y la prédica de la prensa hegemónica. Así un hombre puede elegir el infierno y el odio en lugar de la lucha y la alegría. Repetir el resultado de las Paso es avizorar “calderas llenas de agua hirviendo, gente aullando de dolor dentro de ellas, diablos que empujan a más personas con sus tridentes para hacerlas caer en las calderas y viejas brujas aterrorizando a los demás”. Es asomarse al infierno.

Por Aníbal Velázquez*

Viernes 5 de noviembre de 2021. “Hay sectores de la sociedad que vota a sus verdugos”. Desde la política y la academia se viene tratando de indagar en las razones por la cual sectores populares, sin trabajo, trabajadores con salarios de miseria, pobres, clase media, y excluidos ya no se expresan políticamente en función de intereses de clase.
Es un fenómeno de época que desde Gramsci se encuadra en la lucha cultural por la hegemonía.
“Hay un voto suicida, no sólo de bronca. Uno de los triunfos del neoliberalismo a nivel mundial es transformar a la política del lado de algunos, no apelan a la historia ni a los legados”, explica el psicoanalista y escritor Jorge Alemán.
Después de las elecciones de mayo en Madrid, Juan Carlos Monedero, uno de los fundadores de Podemos destacaba: «los que ganan 900 euros y votan a la derecha no me parecen Einstein. Cuando tienes una conciencia falsa de la realidad y votas a tus verdugos, te estás equivocando»
García Linera en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador han vinculado el fenómeno a la profunda penetración de los monopolios de los medios de comunicación.
La cosa no es fácil, pero habrá que volver a la “tiza y el carbón” con el que Perón le ganó a la prensa gorila en 1951. Cuando con la alegría del pueblo le ganó al odio. Es decir, que la clave para despertar las conciencias es inexorablemente la militancia partidaria.
Apelar a toda la creatividad y la plenitud de vida de nuestro pueblo.
Pero para no volver sobre hipótesis y teoremas, vale el ejemplo que rescata un novelista griego que retrata la crisis de ese país, que se parece al nuestro. Relata la emergencia de los “movimientos de los pobres” en su país y en toda Europa.
En una de las concentraciones convocadas en Atenas, uno de los referentes del movimiento en Italia se subió al palco. Dejó de lado las grandes teorías para contar la historia que seguidamente reproducimos.

Comprar pasajes al infierno
Un hombre muere y se presenta ante San Pedro. El santo le dice: “Has sido un buen hombre y te has ganado el derecho a elegir tu mismo si quieres ir al paraíso o al infierno. Vas a ver ambos lugares y después decides”.
El hombre va primero al infierno. A su alrededor has piscinas, gente tumbada tomando sol, grupos musicales que tocan alegremente y ninfas que bailan al son de la música. El hombre sale del infierno y va al paraíso. Allí la imagen es de gente sentada a la sombra de los árboles, que comen pan con oliva y hablan entre sí en voz baja.
El hombre vuelve a acercarse a san Pedro y le dice: “San Pedro, ya lo he decidido. Quiero ir al infierno”.
“Hazlo, si es lo que quieres”, le responde el santo.
El hombre se dirige al infierno, pero en esta ocasión ve calderas llenas de agua hirviendo, gente aullando de dolor dentro de ellas, diablos que empujan a más personas con sus tridentes para hacerlas caer en las calderas y viejas brujas aterrorizando a los demás.
Entonces vuelve corriendo a san Pedro y le dice: “Pero esto no es lo que vi la primera vez”.
“Lo que viste es un anuncio publicitario del infierno”, le respondió.
Y estos son precisamente los fascistas y sus partidos políticos, anuncios publicitarios del infierno.
Como en Argentina y en nuestra Región, el rostro extremo del neoliberalismo se ha expandido por todo el mundo. Venimos advirtiendo que la lógica de la acumulación financiera, que no es otra cosa que la economía de descarte ya no tolera la convivencia democrática.
No debemos caer en la trampa. Los avisos publicitarios son la perdición. Lo único que vale es la lucha asociada a la cultura de la fraternidad.

*Dirigente sindical y político

Imagen del Museo de Arte Antiguo de Lisboa. Autor anónimo