El nuevo espacio funcionará en el edificio de la ex Escuela Fontana y tendrá capacidad inicial para unas 30 personas. El centro fue impulsado por la Diócesis de Oberá junto a la organización internacional Fazenda de la Esperanza y trabajará en recuperación de consumos problemáticos a través de convivencia, espiritualidad y formación en oficios. El avance global de los consumos problemáticos crece sin parar: cocaína récord, drogas sintéticas y una crisis que también golpea a Misiones.
Lunes 25 de mayo de 2026. La ciudad de Oberá incorporó un nuevo espacio destinado al tratamiento y acompañamiento de personas con consumos problemáticos con la inauguración de la Fazenda de la Esperanza María Auxiliadora, una iniciativa impulsada por la Diócesis de Oberá junto a la organización católica internacional Fazenda de la Esperanza, que trabaja en rehabilitación y contención comunitaria en distintos países del mundo.
El centro funcionará en el edificio de la ex Escuela Fontana, un inmueble histórico de Oberá fundado en 1930 y cedido mediante convenio y comodato entre el Gobierno de Misiones y el Obispado local. En esta primera etapa tendrá capacidad para albergar a unas 30 personas y desarrollará un modelo de recuperación basado en convivencia, espiritualidad y trabajo.
La apertura incluyó una misa y acto inaugural encabezados por el obispo de Oberá, Damián Bitar, junto al fraile alemán Hans Stapel, creador de la red internacional que actualmente cuenta con más de 180 sedes en el mundo y una docena de espacios en Argentina. El gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua, participó de la inauguración y destacó el esquema de articulación entre el Estado provincial y la Iglesia para concretar el proyecto.
El mandatario señaló que cedieron el inmueble para desarrollar tareas de recuperación y contención vinculadas a consumos problemáticos y remarcó la necesidad de fortalecer espacios comunitarios orientados a jóvenes atravesados por situaciones de adicción.
La Fazenda de la Esperanza propone un sistema de recuperación con una permanencia aproximada de un año. El abordaje incluye formación en oficios y tareas productivas vinculadas a panadería, huerta, granja y mantenimiento, con el objetivo de promover hábitos de convivencia y autosostenimiento a través del trabajo cotidiano.
Además de la asistencia residencial, el proyecto prevé actividades abiertas a la comunidad, acciones preventivas y articulación con grupos de apoyo familiar. La iniciativa también fue declarada de Interés Público Municipal por el Concejo Deliberante de Oberá.
Del acto participaron además el intendente de Oberá, Pablo Hassan; el ministro de Prevención de Adicciones de Misiones, Roberto Padilla; el ministro de Salud, Héctor González; el sacerdote Ariel Manavella y referentes de la organización internacional, entre autoridades provinciales, municipales y eclesiásticas.
Avanzan en el mundo los consumos problemáticos

La inauguración de la Fazenda de la Esperanza en Oberá ocurre en un contexto internacional y también local marcado por el crecimiento sostenido de los consumos problemáticos, el aumento de la producción de drogas ilegales y la expansión de nuevas adicciones vinculadas tanto a sustancias como a conductas compulsivas. Los datos de organismos internacionales y agencias oficiales muestran una tendencia persistente: más personas consumen, las drogas circulan con mayor facilidad y los sistemas sanitarios enfrentan una presión creciente.
El último informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) confirmó que el mercado mundial de cocaína atraviesa el mayor crecimiento de su historia reciente. En 2023, la producción global alcanzó niveles récord con más de 3.700 toneladas, impulsadas principalmente por el aumento de cultivos de coca en Colombia. El organismo también advirtió que la cocaína se convirtió en el mercado ilegal de drogas de crecimiento más acelerado del planeta.
La expansión no se limita a América Latina. Naciones Unidas detectó un crecimiento fuerte del consumo en Europa occidental, Oceanía y América del Norte, mientras las organizaciones criminales diversificaron rutas y mercados. El número de consumidores de cocaína pasó de 17 millones hace una década a unos 25 millones de personas en la actualidad.
A la par, las drogas sintéticas comenzaron a modificar el mapa mundial del narcotráfico. Las metanfetaminas y opioides sintéticos, como el fentanilo, avanzan por su bajo costo de producción, facilidad de transporte y dificultad de detección. “Las drogas sintéticas representan una porción cada vez mayor del mercado global de drogas ilegales y las incautaciones de estimulantes sintéticos alcanzaron niveles récord”, advierten desde la ONU.
Afganistán, históricamente asociado a la producción de opio, empezó incluso a mostrar un desplazamiento hacia la fabricación de metanfetaminas. Aunque los cultivos de amapola disminuyeron después de la prohibición impuesta por el régimen talibán, organismos internacionales detectaron un aumento paralelo de laboratorios vinculados a drogas sintéticas.
También el alcohol
La Organización Mundial de la Salud también mantiene alertas por el impacto del alcohol, una de las sustancias legales más consumidas y normalizadas socialmente. La OMS estimó que el alcohol provoca alrededor de 2,6 millones de muertes anuales en el mundo y advirtió que la baja presión fiscal sobre bebidas alcohólicas facilita el acceso y el consumo masivo.
En América Latina, el fenómeno combina producción, tránsito y consumo. La región concentra buena parte de los cultivos de coca y de las rutas de exportación hacia Europa y Estados Unidos, pero al mismo tiempo experimenta un aumento de consumo interno, especialmente entre jóvenes y sectores vulnerables. Informes recientes en España y América Latina detectaron una relación cada vez más marcada entre exclusión social, deterioro económico y crecimiento del consumo problemático de cocaína y cannabis.
Argentina forma parte de ese escenario regional. La Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación (Sedronar) y el Observatorio Argentino de Drogas vienen realizando estudios nacionales sobre consumos de alcohol, marihuana, psicofármacos y cocaína. Los informes oficiales remarcan que el alcohol continúa siendo la sustancia de mayor prevalencia, mientras crecen las preocupaciones por policonsumo, consumo temprano y uso problemático de psicofármacos.
El Gobierno nacional avanzó además en una nueva encuesta sobre consumos de sustancias en estudiantes secundarios de todo el país, con una muestra prevista de unos 110 mil alumnos. El estudio busca actualizar datos sobre edad de inicio, frecuencia y modalidades de consumo entre adolescentes (ver subtítulo inferior: adiciones en los secundarios).
En Misiones, la problemática derivó en la creación de estructuras específicas de monitoreo y asistencia. La provincia cuenta con un Observatorio Provincial en Consumos Problemáticos, dependiente del Ministerio de Prevención de Adicciones y Control de Drogas, encargado de relevar información y construir estadísticas territoriales para orientar políticas públicas.
La legislación provincial amplió además la definición de “consumo problemático” más allá de las drogas ilegales. La ley vigente en Misiones incorpora también alcohol, tabaco, psicofármacos, ludopatía, compulsiones tecnológicas y otras conductas adictivas que afecten la salud física, psíquica y social de las personas.
Ese punto aparece hoy como uno de los ejes más sensibles del debate sanitario y social. Las adicciones ya no se reducen únicamente al narcotráfico o a las sustancias ilegales. En Argentina comenzaron a crecer las alertas por apuestas online, especialmente entre adolescentes y jóvenes, un fenómeno que organismos provinciales y especialistas vinculan a cuadros de ansiedad, endeudamiento, aislamiento y depresión.
En ese contexto, la apertura de la Fazenda de la Esperanza, en Oberá, se inserta dentro de una demanda creciente de dispositivos de contención, tratamiento y acompañamiento. El nuevo centro tendrá capacidad inicial para unas 30 personas y trabajará bajo un modelo comunitario basado en convivencia, espiritualidad y formación en oficios, en una provincia donde el consumo problemático dejó hace tiempo de ser una problemática marginal para transformarse en un fenómeno transversal que atraviesa edades, clases sociales y territorios. Se suma a otros organismos que trabajan con la misma problemàtica.
Adiciones en los secundarios

La nueva encuesta nacional sobre adicciones en secundarios mostró consumo temprano de alcohol y aumento del vapeo. El mencionado relevamiento de Sedronar en más de mil escuelas argentinas detectó crecimiento en el uso de cigarrillos electrónicos, energizantes y psicofármacos sin receta. El alcohol sigue siendo la sustancia más consumida y la edad de inicio ronda los 13 años.
Después de más de una década sin un relevamiento nacional de gran escala sobre consumos problemáticos en adolescentes, la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina difundió los primeros resultados del “Séptimo Estudio Nacional sobre Consumo de Sustancias Psicoactivas en Estudiantes de Enseñanza Secundaria”, realizado durante 2025 en todo el país.
El operativo estadístico alcanzó finalmente a 117.833 estudiantes de entre 13 y 17 años pertenecientes a 1.085 escuelas secundarias argentinas, superando incluso la muestra inicial prevista por el organismo nacional. El estudio incorporó además nuevas variables vinculadas a consumos y conductas de riesgo que hasta ahora no habían sido medidas de forma sistemática en el país.
Por primera vez, la encuesta incluyó indicadores sobre apuestas online, vapeadores, consumo durante el denominado “Último Primer Día” (UPD), uso de psicofármacos sin prescripción médica y prácticas de consumo digital.
Los datos preliminares difundidos por Sedronar muestran que el alcohol continúa siendo la sustancia más consumida entre adolescentes argentinos. El 72,5% de los estudiantes aseguró haber consumido bebidas alcohólicas alguna vez en su vida y el 57% declaró haber tomado alcohol durante el último mes.
El informe también detectó que la edad promedio de inicio se mantiene alrededor de los 13 años, mientras crecieron los consumos vinculados a cigarrillos electrónicos, bebidas energizantes y psicofármacos sin receta médica. El estudio además confirmó la persistencia del crecimiento en el consumo de marihuana entre estudiantes secundarios.
Desde el organismo nacional presentaron el relevamiento como una nueva “radiografía” del fenómeno adolescente en Argentina, especialmente porque el último estudio comparable de alcance nacional había sido realizado en 2014.
Aunque el documento técnico general ya circula públicamente, todavía no se difundieron en detalle bases provinciales completas ni desagregaciones territoriales amplias, por lo que gran parte de los análisis disponibles hasta el momento se apoyan en informes ejecutivos y presentaciones preliminares elaboradas por Sedronar.
