La Cámara de Diputados aprobó el nuevo Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias, impulsado por el Gobierno nacional para captar proyectos de gran escala en inteligencia artificial, semiconductores, biotecnología, baterías de litio y otras actividades tecnológicas que hoy tienen escaso o nulo desarrollo en el país. El esquema ofrece estabilidad fiscal por 30 años, reducción de impuestos y amplias ventajas aduaneras y cambiarias.

Jueves 25 de junio de 2026. La Cámara de Diputados otorgó este miércoles media sanción al denominado «Súper RIGI», un régimen especial diseñado por el Gobierno de Javier Milei para atraer inversiones superiores a los 1.000 millones de dólares en sectores considerados estratégicos para la nueva economía global. La iniciativa obtuvo 130 votos afirmativos, 106 negativos y siete abstenciones, y ahora deberá ser tratada por el Senado.
El proyecto constituye una nueva etapa del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) aprobado en la Ley Bases, aunque con diferencias sustanciales. Mientras el esquema vigente apunta a sectores tradicionales como minería, energía, petróleo, gas e infraestructura, el nuevo régimen busca impulsar actividades tecnológicas e industriales que todavía no existen en escala comercial en Argentina o permanecen en fases experimentales.
Según la exposición realizada por funcionarios del Ministerio de Economía ante la Cámara de Diputados, el objetivo es promover la transición desde una economía basada en la extracción de recursos hacia otra orientada a la industrialización avanzada, la innovación tecnológica y la generación de nuevas cadenas de valor.

Qué industrias podrán acceder
El texto contempla proyectos vinculados con inteligencia artificial, centros de datos, semiconductores, refinación de cobre, procesamiento de uranio, producción de baterías de litio, vehículos eléctricos, biotecnología avanzada, fertilizantes de nueva generación, fabricación de paneles solares y componentes eólicos, entre otras actividades consideradas de alto contenido tecnológico.
El Gobierno sostiene que estas industrias representan algunos de los mercados con mayor crecimiento proyectado en las próximas décadas y que Argentina posee ventajas competitivas vinculadas a recursos naturales estratégicos, disponibilidad energética y capacidad científica acumulada.

Las principales diferencias con el RIGI original


Uno de los cambios centrales es el umbral mínimo de inversión. Mientras el RIGI vigente admite proyectos desde los 200 millones de dólares, el Súper RIGI eleva ese requisito a 1.000 millones de dólares.
Además, excluye expresamente ampliaciones de emprendimientos ya existentes. El beneficio queda reservado para actividades nuevas, inexistentes o desarrolladas únicamente en escala piloto dentro del país.
La iniciativa tampoco reemplaza al RIGI original. Ambos regímenes coexistirían, orientados a sectores diferentes de la economía.

Beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios
Los proyectos que ingresen al régimen accederán a una estabilidad fiscal, aduanera y cambiaria por 30 años. Ese plazo constituye uno de los principales argumentos utilizados por el Poder Ejecutivo para atraer inversiones de largo plazo en actividades que requieren elevados desembolsos iniciales.
Entre los incentivos previstos figuran la reducción de la alícuota del Impuesto a las Ganancias al 15%; amortización acelerada de inversiones; certificados de crédito fiscal aplicables al IVA; contribuciones patronales reducidas; eliminación de derechos de exportación; exención de derechos de importación; libre disponibilidad progresiva de divisas hasta alcanzar el 100% de los dólares generados por exportaciones; garantías de estabilidad regulatoria durante tres décadas y el debate político y las críticas.
El oficialismo presentó el proyecto como una herramienta para insertar a Argentina en los sectores tecnológicos más dinámicos del mundo y competir por inversiones que actualmente se radican en Estados Unidos, Europa, Medio Oriente y Asia.
Sin embargo, la propuesta recibió cuestionamientos de distintos sectores opositores. Entre las principales observaciones aparecen el costo fiscal de las exenciones, la ausencia de exigencias estrictas sobre empleo local, transferencia tecnológica o integración de proveedores nacionales y el amplio margen de estabilidad jurídica otorgado a los inversores.
Durante el tratamiento en comisiones también surgieron planteos vinculados a la necesidad de fortalecer mecanismos que favorezcan la participación de empresas argentinas en las cadenas de suministro de los futuros proyectos.

El contexto económico detrás de la iniciativa
La apuesta oficial llega en un momento en que el Gobierno busca consolidar un flujo sostenido de inversiones extranjeras directas. Según distintos relevamientos del mercado, el RIGI original ya concentra decenas de proyectos presentados principalmente en minería, energía e hidrocarburos, con compromisos de inversión que superan los 100.000 millones de dólares.
Con el Súper RIGI, la administración Milei intenta extender esa estrategia hacia actividades asociadas a la economía digital, la inteligencia artificial, la transición energética y la manufactura tecnológica avanzada, sectores que concentran buena parte de la competencia global por capitales de largo plazo.
Ahora la discusión se trasladará al Senado, donde el oficialismo deberá reunir nuevamente apoyos para convertir en ley una de las iniciativas económicas más ambiciosas impulsadas por el Ministerio de Economía durante 2026.