El presidente de la UCR Misiones, Francisco Fonseca, sostuvo que los diputados llegan a sus cargos por una propuesta colectiva respaldada en las urnas y recordó que durante décadas los legisladores ponían su renuncia a disposición de los espacios que los postulaban. El debate resurge en medio de los cambios de bloque y los realineamientos políticos.
Jueves 25 de junio de 2026. Para el presidente de la UCR Misiones, Francisco Fonseca, la representación legislativa surge de un proyecto colectivo y no de decisiones individuales. En medio de los debates por cambios de bloque y alineamientos políticos, reivindicó la tradición de poner la renuncia a disposición del partido al asumir un cargo electivo.
La discusión sobre la pertenencia de las bancas legislativas volvió a instalarse en la política misionera a partir de los recientes reacomodamientos partidarios y los cambios de alineamiento de dirigentes electos. En ese contexto, el diputado provincial y presidente de la Unión Cívica Radical (UCR) Misiones, Ariel «Pepe» Fonseca, sostuvo en una entrevista con Raquel Lukowiec para Canal 4 Posadas que los cargos obtenidos en las urnas deben entenderse como parte de una representación colectiva y no como una propiedad individual de quien resulta electo.
Durante la entrevista, el legislador planteó que la legitimidad de una banca surge de un proyecto político respaldado por los votantes y no exclusivamente de la figura personal del candidato.
«Nosotros creemos que la representación política se ejerce a través de un colectivo, que es un partido político o un frente electoral, que tiene una propuesta y una plataforma que la sociedad vota», afirmó.
Fonseca señaló que, aunque existen interpretaciones diferentes en la doctrina política y jurídica argentina, la posición histórica del radicalismo se inclina por considerar que las bancas pertenecen a los espacios políticos que impulsaron las candidaturas.
«Soy mucho más partidario de que las bancas son de los espacios políticos», expresó.
La definición surge en momentos en que distintos sectores nacionales discuten la situación de legisladores que se alejaron de los partidos o frentes por los que fueron elegidos. Entre los casos recientes aparece el de la diputada nacional Nelly Guerrero, cuya continuidad dentro del espacio político que la llevó al Congreso generó cuestionamientos internos.
No obstante, Fonseca reconoció que el sistema institucional argentino no contempla mecanismos que permitan quitar una banca a un legislador únicamente por haber cambiado de bloque o de posicionamiento político.
«No hay antecedentes de que se haya expulsado a un diputado por cambiarse de bloque», señaló.
El dirigente radical recordó además una práctica que durante décadas fue habitual en las principales fuerzas políticas del país. Según explicó, muchos legisladores entregaban al partido una renuncia firmada al momento de asumir, como una señal de compromiso con el proyecto político que representaban.
«En los años 80 y 90 era una costumbre histórica. Los diputados ponían a disposición su renuncia cuando asumían porque entendían que no eran dueños de esa representación», recordó.
De todas maneras aclaró que esa modalidad nunca constituyó una exigencia legal ni una obligación formal, sino una práctica política basada en la idea de que la banca respondía a un mandato colectivo.
«Esa renuncia quedaba a disposición del espacio por si en algún momento el legislador decidía apartarse del rumbo político por el cual había sido elegido», indicó.
Fonseca remarcó que el sistema electoral argentino para cargos legislativos fortalece esa lógica, ya que los ciudadanos votan listas integradas por varios candidatos y no únicamente personas de manera individual.
«Sobre todo en el caso de los diputados, la gente vota una propuesta política expresada en una lista», sostuvo.
Consultado sobre la situación de dirigentes que abandonaron la UCR para incorporarse a otros espacios, entre ellos Martín Arjol, Pablo Argañaraz y otros referentes vinculados actualmente a La Libertad Avanza, el presidente radical explicó que no existieron procesos de expulsión porque los propios dirigentes decidieron afiliarse a otras fuerzas políticas.
«No hubo expulsión. Ellos se afiliaron a otro partido y dejaron de pertenecer a la Unión Cívica Radical», afirmó.
Respecto de Arjol, Fonseca diferenció su actual situación política de la que tuvo cuando fue electo por el radicalismo y señaló que la representación que hoy ejerce está vinculada al espacio político con el que volvió a competir electoralmente.
Las declaraciones vuelven a poner sobre la mesa una discusión recurrente en la democracia argentina: si las bancas pertenecen a quienes resultan elegidos o a los partidos y frentes que construyen las propuestas sometidas al voto popular. Un debate sin una resolución definitiva en el plano institucional, pero que sigue atravesando las tensiones de la representación política contemporánea.
