El avance de la desinformación, el poder de los algoritmos y el impacto de la inteligencia artificial serán eje de una jornada abierta este viernes en la Cámara de Representantes. El exjuez César Jiménez, representante en Misiones de COPAJU, advirtió en Plural sobre los efectos de las noticias falsas y llamó a fortalecer la responsabilidad ciudadana y periodística frente a la circulación de contenidos digitales.
Martes 4 de agosto de 2026. Una noticia falsa puede durar segundos en una pantalla y permanecer durante años en la memoria social. Puede alterar una conversación, afectar la reputación de una persona, influir sobre una decisión política, instalar una sospecha sobre una institución o convertir una mentira en una verdad aparente a fuerza de repetición. En ese territorio, donde la velocidad de circulación supera muchas veces los tiempos de verificación, Posadas será escenario este viernes de una jornada destinada a discutir uno de los problemas centrales de la comunicación contemporánea: cómo defender la verdad y los derechos en la era de las fake news, los algoritmos y la inteligencia artificial.
La actividad comenzará a las 8.30 en el Salón de las Dos Constituciones de la Cámara de Representantes de Misiones y estará abierta al público. La organiza el Comité Panamericano de Juezas y Jueces por los Derechos Sociales y la Doctrina Franciscana (COPAJU), con la participación de magistrados, académicos y especialistas que abordarán la desinformación desde distintas perspectivas.
César Jiménez, exjuez y representante de COPAJU en Misiones, adelantó en una entrevista con Plural los alcances de la jornada y planteó que la discusión sobre las fake news ya excede el campo estrictamente periodístico. El problema alcanza la vida privada, los derechos individuales, las instituciones públicas, la convivencia social y el funcionamiento democrático.
“La fake news es la noticia falsa, es la posibilidad de distorsionar la realidad, de desnaturalizar la información”, sostuvo Jiménez. Su advertencia apunta al núcleo del fenómeno: la información digital puede conservar la apariencia de una noticia mientras altera deliberadamente los hechos, descontextualiza datos o instala una interpretación sin sustento.
La velocidad como territorio de la desinformación
La transformación tecnológica modificó la relación entre quienes producen información y quienes la reciben. Las redes sociales y las plataformas digitales convirtieron a millones de personas en potenciales emisores y multiplicadores de contenidos. Al mismo tiempo, los algoritmos seleccionan aquello que aparece ante cada usuario y privilegian contenidos capaces de retener su atención.
En ese escenario, la falsedad encuentra condiciones favorables para expandirse. Jiménez sostuvo que las mentiras pueden propagarse con mayor velocidad que las verdades y señaló que esa dinámica genera un desafío para la sociedad: recuperar el valor de la comprobación antes de reaccionar, publicar o compartir.
El fenómeno adquiere una dimensión todavía mayor con la inteligencia artificial. La posibilidad de generar textos, fotografías, audios y videos artificiales amplía la capacidad de producir contenidos convincentes y vuelve más compleja la tarea de distinguir información auténtica de material manipulado.
Por eso, la jornada del viernes propone discutir la desinformación desde una perspectiva amplia. La exposición central estará a cargo del exjuez Andrés Roberto Gallardo, quien abordará el fenómeno de las fake news desde los campos sociológico, filosófico, político y jurídico.
La actividad comenzará además con la firma de un convenio entre la Cámara de Representantes y el Instituto Fray Bartolomé de las Casas. Luego se desarrollarán las exposiciones y se presentará una propuesta de capacitación vinculada con estas problemáticas.
También participarán la doctora Ferraro y el doctor Lucas Cernello, integrantes del instituto, quienes explicarán las alternativas de formación y los mecanismos para acceder a ellas. Jiménez remarcó que la capacitación estará disponible para el público general.
Cuando una mentira también puede vulnerar derechos

El debate sobre las fake news suele quedar encerrado en la pregunta acerca de si una información es verdadera o falsa. Jiménez propuso ampliar esa mirada hacia las consecuencias que produce la circulación de determinados contenidos.
La libertad de expresión encuentra límites cuando la comunicación vulnera derechos de terceros o invade la intimidad. En esos casos, según explicó, pueden aparecer responsabilidades civiles y penales. La discusión adquiere entonces una dimensión jurídica que obliga a distinguir entre la opinión, la crítica, la información errónea, la manipulación deliberada y aquellas conductas que producen un daño jurídicamente relevante.
La frontera resulta especialmente delicada en las plataformas digitales, donde una publicación puede alcanzar miles de personas en pocos minutos y permanecer disponible incluso después de haber sido desmentida.
La velocidad también modifica la tarea periodística. La presión por publicar primero puede entrar en tensión con una regla básica del oficio: verificar antes de informar. En un ecosistema donde cualquier usuario puede producir y distribuir contenidos, esa exigencia alcanza una importancia todavía mayor para los medios profesionales.
Jiménez definió al periodismo como un “nexo causal necesario con la sociedad” y extendió la convocatoria a los trabajadores de prensa. El planteo coloca a los medios ante una responsabilidad doble: informar con rigor y, al mismo tiempo, contribuir a que las audiencias desarrollen herramientas para reconocer la desinformación.
El desafío de enseñar a detenerse
Frente a la velocidad de las redes, Jiménez propuso una práctica sencilla: detenerse.
La recomendación parte de una escena cotidiana. Llega un mensaje, aparece un título impactante, una imagen provoca indignación o un video confirma aquello que una persona ya pensaba. El impulso inmediato lleva a compartir. Para Jiménez, precisamente allí aparece uno de los primeros espacios de responsabilidad ciudadana.
Ante un título sensacionalista, planteó la necesidad de dudar, buscar la fuente, identificar quién firma el contenido y contrastar la información. También llamó a esperar antes de reenviar un mensaje recibido a través de redes sociales o servicios de mensajería.
Ese minuto puede representar la diferencia entre verificar una información y convertirse en parte de su propagación.
La alfabetización digital, desde esta perspectiva, requiere mucho más que aprender a utilizar una plataforma. Supone desarrollar criterios para reconocer fuentes, identificar contenidos manipulados, comprobar datos y comprender que los algoritmos también intervienen en aquello que cada persona ve, lee y escucha.
Los jóvenes, entre la pantalla y la falta de empatía
Jiménez ubicó a los jóvenes entre los sectores más expuestos a los efectos del actual ecosistema digital. Su crítica apunta también al mundo adulto, al que atribuyó una responsabilidad por haber dejado espacios de formación y acompañamiento en manos de las plataformas.
Según planteó, la exposición permanente a determinados contenidos puede favorecer el enojo, la desconfianza y la pérdida de empatía. El problema, desde su perspectiva, excede la tecnología y alcanza los vínculos sociales.
La cuestión resulta particularmente relevante cuando las plataformas están diseñadas para mantener la atención del usuario. El contenido que provoca una reacción inmediata puede adquirir mayor circulación que aquel que requiere lectura, contexto y reflexión. La lógica de la viralización, así, puede terminar privilegiando la emoción sobre la comprobación.
La discusión incorpora entonces una pregunta de fondo: qué tipo de ciudadanía se forma cuando una parte creciente de la experiencia social, política y cultural se desarrolla dentro de sistemas digitales que ordenan la información mediante algoritmos.
De las fake news a la inteligencia artificial
La jornada de COPAJU también buscará vincular el debate sobre las noticias falsas con el avance de la inteligencia artificial. Para Jiménez, las nuevas herramientas plantean una discusión que involucra a toda la humanidad y que requiere poner en el centro la verdad, la dignidad del trabajo, la justicia social y la paz.
La referencia al pensamiento de Francisco forma parte del marco desde el cual COPAJU interviene en estos debates. Jiménez explicó que la organización reúne a académicos, magistrados y miembros del Ministerio Público que toman como referencia el legado franciscano para intervenir en cuestiones vinculadas con los derechos sociales, la justicia y el bien común.
El exjuez recordó además que integrantes de COPAJU participaron en encuentros en el Vaticano convocados por Francisco para debatir distintos temas. Desde esa experiencia, la organización busca trasladar la discusión al ámbito civil y académico.
Jiménez fue enfático en una precisión: la actividad del viernes no constituye un encuentro religioso. Se trata de una propuesta académica y jurídica que incorpora una perspectiva vinculada con el pensamiento social de la Iglesia para discutir transformaciones que afectan al conjunto de la sociedad.
Una discusión que empieza este viernes en Posadas
El encuentro de la Cámara de Representantes plantea así una discusión que excede una jornada y alcanza una transformación profunda de la vida cotidiana. Las fake news ya forman parte del ecosistema informativo; la inteligencia artificial agrega nuevas posibilidades de producción y manipulación de contenidos; los algoritmos intervienen sobre la circulación de aquello que las personas consumen.
Frente a ese escenario, la respuesta tampoco puede quedar limitada a las plataformas o a los organismos estatales. La responsabilidad alcanza a los medios, a los periodistas, a las instituciones educativas y a cada ciudadano que recibe, interpreta y comparte información.
La propuesta de COPAJU apunta precisamente a construir herramientas para esa nueva realidad. La jornada tendrá como eje las fake news, pero detrás de esa expresión aparece una discusión mayor: quién controla la información, cómo se construye la verdad pública, qué límites tienen las nuevas tecnologías y qué derechos deben protegerse frente a sus efectos.
El viernes 7 de agosto, desde las 8.30, la Cámara de Representantes de Misiones abrirá ese debate en el Salón de las Dos Constituciones. La convocatoria es abierta y también alcanza especialmente al periodismo, protagonista central de una discusión que, en definitiva, vuelve sobre una de las obligaciones esenciales de toda sociedad democrática: distinguir los hechos de las versiones que intentan reemplazarlos.

