El escritor y docente misionero Lucas Martín Báez habla sobre sus libros de cuentos, la escritura de su primera novela, la edición independiente y su relación con la lectura. También plantea una posición definida frente a la inteligencia artificial: puede ser una herramienta para aprender y consultar, pero no debe reemplazar el trabajo creativo del autor.
Por Santiago Morales
Sábado 19 de septiembre de 2026. Lucas Martín Báez escribe porque necesita hacerlo. La literatura aparece en su recorrido como una práctica vinculada con la curiosidad, el desafío y el deseo de construir una obra propia. Publicó “Vivencias oníricas y otros cuentos” en 2017 y “Relatos que cuentan” en 2020, ambos mediante edición independiente, y actualmente tiene terminado el manuscrito de un tercer libro de cuentos, “La casa, sus voces y mis sueños”.
Su recorrido también lo llevó hacia un desafío nuevo: la novela. El proyecto está en marcha, aunque en una etapa de reposo, mientras Báez reconoce las dificultades que implica enfrentarse a una estructura narrativa más extensa. Para él, escribir supone avanzar sobre una idea inicial, construir una macroestructura y trabajar hasta completar aquello que se propuso contar.
La autogestión ocupa un lugar central en esa experiencia. Báez participó en todas las etapas de sus dos publicaciones, desde el manuscrito hasta la maquetación, la elección de la impresión y el diseño de tapa. Esa intervención sobre el proceso editorial forma parte de su concepción de la escritura: el trabajo creativo no termina cuando se completa el texto.
En ese recorrido aparece también una cuestión que atraviesa hoy a escritores y lectores: la inteligencia artificial. Báez no la rechaza como herramienta de consulta o aprendizaje, pero establece un límite cuando se trata de su propia literatura. “Si le pido a la IA que dé forma a un párrafo o me ayude a cerrar un capítulo, me estaré defraudando a mí mismo”, sostiene. La frase resume una posición que entiende la escritura como un ejercicio personal y que reivindica el valor de que un libro conserve las marcas, los alcances y también las limitaciones de quien lo escribió.
En esta conversación, el escritor misionero habla de sus libros, sus métodos de trabajo, sus lecturas, sus referentes, la ficción, la literatura local, la edición independiente y el proyecto de convertirse en novelista. También cuenta dónde escribe, cómo registra sus ideas y qué espera del nuevo año como autor.
-¿Cómo fue el proceso de escritura de Vivencias oníricas y otros cuentos” (2017)?
-Vivencias oníricas y otros cuentos responde a la confluencia de dos hechos. En primer lugar, a mis deseos de escribir micro relatos o cuentos cortos. Y en segundo lugar (esto se dio casi en simultáneo) a un llamado a concurso de micro relato bajo la temática “universo onírico”. Me gustó la idea. Al concurso envié solo dos cuentos, pero escribí muchos otros con ese disparador. La mayoría de ellos son el corpus de Vivencias oníricas y otros cuentos. No soy de anotar los sueños. Lo intenté pero no me resultó.
-¿En qué momento decidiste que “Relatos que cuentan” (2020) ya estaba listo?
-Al igual que con mi primer libro, cuando comienzo ya tengo una idea en mente de cómo debería ser la obra terminada. Es como si tuviese bien definido interiormente que volcar allí y que no. Por eso, lo primero que hago cuando arranco un proyecto es tratar de detallar todo en una macroestructura. Después es cuestión de ir atacando cada ítem que me propuse. El final llega cuando se tacharon todas las ideas madres y/o sus cambios.
-Tus dos libros son de relatos ¿Cómo es tu relación con otros géneros?
-Cuando comencé a escribir, allá ité, escribía en verso; pero no era precisamente poesía. Más bien era un híbrido que podría asociarse a un poema pero sin métrica. Con el tiempo me pasé a la prosa y fueron los cuentos y relatos los que me permitieron saciar mis ganas de escribir sin demandarme mucho tiempo y mayor esfuerzo. Claro que con el paso del tiempo, las ganas de querer aprender más y abordar nuevos desafíos la idea de escribir una novela germinó. ¡Mi primera novela! No sé bien cómo y cuándo va a salir porque la experiencia me es nueva y me está costando mucho escribir en estos momentos. El proyecto está vivo, en reposo, pero bien vivo.
Lo que sí tengo terminado es el manuscrito de mi tercer libro de cuentos “La casa, sus voces y mis sueños”, aún sin fecha de impresión.
-¿Qué pensás de la publicación independiente, de la autogestión, del proceso de armado de lo que se denomina “edición de autor”?
-¡Me apasiona! Mis dos libros fueron resultados de la autogestión. No considero que se trate de ver si conviene o no, o que es más favorable; si no de querer realizar la experiencia. La autopublicación es un camino diferente que te invita a conocer todo el proceso y a participar necesariamente de él.
En mi caso lo disfruto mucho porque siento que lo creativo no se agota en el manuscrito, continua con la elección del tipo de impresión, la maquetación, el arte de tapa, etc. Además uno tiene un control mayor sobre lo económico, que no es un tema menor.
-¿Qué visión tenés para el futuro de los escritores y la literatura, tenés miedo a las IA?
-Ese es un gran tema, podríamos abordarlo desde muchos lados. Como todo avance tecnológico, su oportunidad o amenaza descansa en sus operarios. Como herramienta para evacuar dudas, realizar consultas y método de aprendizaje, me parece muy buena.
En mi caso en particular, acudo a la escritura por pasión, por necesidad. Me es un desafío y como en todo reto en el que se ponen en juego las capacidades, trato de ser leal con el proceso y sus resultados. No busco la aprobación o la perfección, mis obras son el resultado de lo que pude dar. En síntesis, si le pido a la IA que dé forma a un párrafo o me ayude a cerrar un capítulo, me estaré defraudado a mí mismo. Yo procuro que aquel que tenga un libro mío en sus manos, tenga el resultado de lo que fui capaz de contar y no más. Por eso también en el diseño de cubierta de mi próximo libro incluí un sello que expresa que la obra no cuenta con la intervención de la IA. Lo considero una declaración de principios.
-¿Cuáles son tus lugares y momentos del día preferidos a la hora de escribir?
-Suelo escribir en cualquier momento y lugar cuando se tratan de ideas o breves giros, pero para desarrollar aprovecho el tiempo en el que los chicos están en la escuela o alguna actividad. Si estoy en casa mejor, pero no es excluyente. He escrito mucho en el auto, en plazas y cafés.
-¿Escribís a mano, en libretas, celular, computadora?
-¡Donde pueda! El celular me es de gran ayuda, tengo todo un bloc de notas solo para mis proyectos literarios. Para desarrollar me nace más agarrar birome y cuaderno pero luego tardo mucho en pasarlo, así que, si estoy en casa priorizo la computadora.
-¿Cómo definirías el 2024 a nivel personal, social, y en general?
-Me parece que cada año van cambiando mis parámetros para evaluar que fue un “buen año o un mal año”. Personalmente al 2024 lo considero con un balance positivo; a nivel social/general me es muy difícil dar una opinión. En estos tiempos estamos muy fragmentados socialmente y lo que es bueno para un sector, resulta malísimo para el otro.
-¿Cuáles son tus referentes literarios o lecturas preferidas?
-Me gusta mucho la literatura latinoamericana, por eso estoy tratando de leer más literatura anglosajona para descubrir cosas nuevas, otras estructuras, otros estilos.
-¿Qué autores locales influyeron en vos o te marcaron?
-He leído muy pocos autores locales como para decirte que reconozco una influencia de uno de ellos en particular. Lo que leí hasta ahora me gustó pero no he accedido a muchas obras de aquí en el último tiempo.
-¿Qué le preguntarías hoy a Horacio Quiroga?
-Es difícil. La vida de Quiroga fue tan excéntrica para la época que uno no sabe si preguntarle sobre cosas de su vida justamente o sobre literatura. Sobre su obra, le preguntaría cuál de todas es la que él más destacaría. Si tenía una relación especial con alguna de ellas.
-¿Qué es la ficción?
-Para mí es jugar. Siempre es una invitación a jugar.
-¿Qué es una novela?
-Jugar a gran escala. Todo un desafío si queremos que el juego sea convincente y atractivo para los que participan.
-¿Tenés una obra predilecta? ¿Con cuál te quedarías en caso de un holocausto nuclear?
-No tengo una obra predilecta. Si tuviera que quedarme con una, quizás tome “El señor de los anillos” de J.R.R. Tolkien. No estoy seguro pero es lo primero que se me vino a la mente, quizás porque es una obra cruda pero esperanzadora a la vez.
-¿Librería o biblioteca?
-Actualmente con mi modo de vida, me es más cómodo la librería.
-¿Que un escritor done sus libros a las bibliotecas o que los compre el estado para donar ellos?
-Ambos conceptos me parecen válidos. Si un escritor tiene la meta de ganarse la vida con su obra, no lo logrará regalando ejemplares. Si por el contrario, su obra es el resultado de un deseo de compartir algo con su comunidad más allá de los costos mercantiles, pues en ese caso la donación es un excelente camino.
-¿Sos arquero? No te parece que los escritores que juegan al fútbol son siempre arqueros porque les gusta volar? Nabokov y Camus también eran arqueros.
-Esa es una linda figura romántica pero en mi caso en particular no se adecua del todo. A veces la realidad suele ser un poco más dura. Tiempo atrás tuve unos problemas físicos y de allí no me animo mucho a correr y forcejear detrás de la pelota.
-¿Qué esperás para este nuevo año?
-Creo que comparto el deseo de la mayoría de los escritores aficionados: poder hacerme de tiempo para poder escribir más, e imprimir lo ya escrito.
-¿Dónde se consiguen tus libros?
-En la librería Tras los pasos, en la Biblioteca de Autores Misioneros de la Secretaría de Cultura, la Biblioteca Pública de las Misiones y contactándose directamente conmigo; pueden encontrarme en las redes sociales.
PUBLICACIONES:
Relatos que cuentan. [Libro de cuentos]. Edición independiente. Agosto 2020.
Vivencias oníricas y otros cuentos. Edición independiente. Septiembre 2017. [Libro de cuentos].
