La Federación «2 de Abril» difundió un comunicado antes de la semifinal del Mundial 2026 y llamó a vivir el partido desde la pasión deportiva, pero con memoria sobre el conflicto del Atlántico Sur. «El deporte no es la guerra ni una revancha histórica», señalaron los excombatientes, que reclamaron mantener vigente la causa Malvinas desde el respeto y la vía diplomática.

Martes 14 de julio de 2026. La Federación Nacional de Veteranos de Guerra «2 de Abril» difundió un pronunciamiento público en el que pidió separar el enfrentamiento futbolístico del conflicto bélico de 1982, aunque reconoció la profunda carga histórica y emocional que el cruce entre ambos países tiene para la sociedad argentina. El comunicado se conoció pocas horas antes de la semifinal del Mundial 2026 entre la Selección Argentina e Inglaterra.
Bajo el título «El sentimiento malvinero no se negocia: la memoria se defiende en cada cancha», la organización sostuvo que el fútbol ocupa un lugar central dentro de la identidad nacional, pero remarcó que la pasión deportiva no debe transformarse en una expresión de odio o violencia. Los veteranos plantearon que el encuentro debe ser entendido como una competencia deportiva y no como una reparación simbólica de la guerra ni una revancha por el conflicto del Atlántico Sur.
El mensaje aparece en un contexto donde cada enfrentamiento entre Argentina e Inglaterra reactiva recuerdos vinculados a la Guerra de Malvinas, la contienda desarrollada entre abril y junio de 1982 que dejó 649 argentinos muertos. Para los excombatientes, esa memoria forma parte de la identidad nacional y debe sostenerse desde el reclamo soberano, pero a través de los canales diplomáticos y dentro del marco del derecho internacional.
La Federación destacó que la camiseta argentina y el acompañamiento a la Selección representan una expresión popular que excede al deporte, aunque insistió en marcar una diferencia entre la rivalidad futbolística y el enfrentamiento armado. «Rivales en la cancha, una sola causa en la tierra», es una de las ideas centrales del documento, que busca que la visibilidad mundial del partido también funcione como una oportunidad para mantener presente el reclamo argentino por las Islas Malvinas.
El pronunciamiento también se vincula con el clima previo al encuentro, considerado uno de los partidos con mayor carga simbólica del Mundial por la historia compartida entre ambos países. La organización llamó a hinchas, periodistas y protagonistas del fútbol a acompañar el partido con responsabilidad, evitando expresiones xenófobas y recordando que la defensa de la soberanía argentina se sostiene desde la memoria y la institucionalidad democrática.
La rivalidad entre Argentina e Inglaterra tiene antecedentes deportivos que alimentaron esa dimensión simbólica, especialmente los cruces mundialistas de 1986 y 1998. Sin embargo, para los veteranos, el valor principal del encuentro no está en trasladar una disputa histórica al campo de juego, sino en preservar la memoria de quienes participaron de la guerra y mantener vigente la causa Malvinas frente a una audiencia global.
En definitiva, el mensaje de los excombatientes busca ordenar una discusión que reaparece cada vez que ambos seleccionados se enfrentan: el fútbol puede expresar identidad, emoción y pertenencia, pero la memoria de Malvinas ocupa otro plano, vinculado a la historia, la soberanía y el reconocimiento de quienes participaron del conflicto.