La histórica referente de la Unión Cívica Radical murió a los 76 años en Posadas, donde permanecía internada en el Hospital Madariaga. Fue concejal, diputada provincial, candidata a intendenta, candidata a senadora nacional, candidata a vicegobernadora y convencional constituyente. En 1995 protagonizó una de las elecciones más recordadas de la capital misionera y mantuvo durante décadas una activa participación en la vida interna del radicalismo.

Sábado 29 de agosto de 2026. Gloria Edith Llamosas murió este sábado, a los 76 años, en Posadas, después de permanecer internada en el Hospital Escuela de Agudos Doctor Ramón Madariaga.
La dirigente nació el 30 de noviembre de 1949 y permaneció vinculada a la Unión Cívica Radical durante buena parte de su vida. Sus restos fueron velados y cremados.
Su muerte cierra una trayectoria que comenzó en los primeros años de la recuperación democrática y atravesó distintas etapas de la política misionera. Fue concejal de Posadas entre 1991 y 1997, diputada provincial entre 1997 y 2001, candidata a intendenta en dos oportunidades, candidata a senadora nacional, candidata a vicegobernadora y convencional constituyente municipal. También ocupó responsabilidades dentro de la estructura partidaria y llegó a integrar el primer Consejo de la Magistratura de Misiones.
Pero su recorrido político no puede resumirse en la cantidad de cargos ocupados. Su nombre quedó asociado a una generación de dirigentes que hizo de la militancia partidaria una forma de participación pública durante las décadas posteriores a 1983, cuando la democracia recuperada todavía constituía una experiencia reciente.
Gloria perteneció a una familia estrechamente vinculada con el radicalismo posadeño. Su padre, Fernando Elías “Tulo” Llamosas, fue intendente de Posadas entre 1983 y 1987, en el primer período democrático posterior a la última dictadura, además de dirigente partidario y legislador.
La influencia familiar fue determinante en su formación política, pero tuvo una trayectoria que excedió esa herencia. Un trabajo académico realizado en el ámbito de la Universidad Nacional de Misiones la identifica como abogada, excomerciante, militante y dirigente de la UCR. El estudio señala además que fue convencional y presidenta de la Convención Provincial del radicalismo y que integró la Línea Interna Itapúa, fundada por su padre.
En una entrevista recogida por ese trabajo, la propia Llamosas relató que tenía vocación política desde joven y que eligió estudiar abogacía porque consideraba que esa formación le proporcionaría herramientas para desenvolverse en la actividad pública. Su incorporación plena a la militancia se produjo en 1983, cuando acompañó junto con su familia la candidatura de su padre a la intendencia de Posadas.
Años después, al recordar aquella etapa, diferenciaba aquella militancia de la política que observaba en tiempos posteriores. Hablaba de una generación movilizada por la recuperación democrática y cuestionaba la pérdida de formación cívica y el predominio de prácticas que, a su juicio, habían debilitado la participación política basada en convicciones. Son declaraciones de la propia dirigente, recogidas en una investigación académica, y permiten conocer una dimensión de su pensamiento que no aparece en el simple listado de cargos que ocupó.

La acción política
Su desembarco en las instituciones se produjo en el Concejo Deliberante de Posadas. Ocupó una banca durante dos períodos consecutivos, entre 1991 y 1997. Una reconstrucción histórica de la política municipal de aquellos años la ubica entre los concejales que asumieron tras las elecciones de 1991.
Fue durante esa etapa cuando alcanzó uno de los mayores niveles de exposición electoral de su carrera.
En 1995 fue candidata a intendenta de Posadas por la Unión Cívica Radical. El sublema que encabezó obtuvo la mayor cantidad de votos considerados individualmente, pero la elección se resolvió bajo el sistema de Ley de Lemas, que permitía acumular los votos de los distintos sublemas de una misma fuerza política.
La suma de los sublemas justicialistas terminó imponiéndose y Carlos Rovira fue elegido intendente. El resultado quedó como uno de los episodios más recordados de la historia electoral de Posadas: Llamosas había conseguido el mayor respaldo individual entre los candidatos, pero la acumulación partidaria determinó que la intendencia quedara en manos del candidato que había logrado imponerse mediante el total de votos de su lema.
La importancia de aquel episodio excede la anécdota electoral. La elección permite dimensionar el lugar que Llamosas había alcanzado dentro del radicalismo posadeño y también el escenario político en el que se desarrolló su carrera. La Ley de Lemas era entonces una pieza central del sistema electoral misionero y la disputa por la intendencia de Posadas constituía uno de los principales escenarios de competencia política de la provincia.
Su vocación por la intendencia tampoco quedó limitada a aquella elección. En 1999 volvió a ser candidata a intendenta de Posadas. En 2017, cuando acompañó como candidata suplente la lista de concejales encabezada por Pablo Velázquez, recordó públicamente que su objetivo político había sido siempre la conducción del municipio.
En 1997 llegó a la Cámara de Representantes de Misiones. Fue diputada provincial hasta 2001 y participó de las discusiones legislativas de aquel período.
La documentación parlamentaria y trabajos sobre la representación política misionera registran a Gloria Llamosas de Arce como integrante del bloque radical durante ese período.
Su actividad legislativa coincidió con una etapa de fuertes disputas políticas en la provincia. En septiembre de 2001 intervino públicamente en el debate sobre una eventual reforma integral de la Constitución provincial, en un escenario en el que la discusión institucional estaba vinculada también con la posibilidad de modificar las reglas de funcionamiento del sistema político misionero.
Ese mismo año fue candidata a senadora nacional.
En 2003 volvió a ocupar un lugar central en una elección provincial. Integró como candidata a vicegobernadora la fórmula del Frente Social y Productivo encabezada por Pablo Andersen. La candidatura radical compitió contra las fórmulas de Ramón Puerta y Carlos Rovira, entre otras. El escrutinio definitivo registró 61.073 votos para Andersen-Llamosas, el 13,55% de los votos positivos.
Durante aquella campaña, Andersen presentó a Llamosas como parte de un proyecto político que buscaba recuperar el gobierno provincial para el radicalismo. Los discursos de campaña de la época muestran que la fórmula hacía eje en la producción, la relación de Misiones con el poder central y la necesidad de construir una alternativa al justicialismo y al espacio que encabezaba Rovira.

Una dirigente que siguió haciendo política


Después de abandonar los principales cargos electivos, Llamosas permaneció activa dentro de la estructura radical.
Su trayectoria partidaria incluyó responsabilidades en los órganos internos de la UCR y participación en las discusiones que atravesaron al partido durante diferentes etapas. En 2015, como presidenta del Tribunal de Conducta partidario, quedó al frente de uno de los episodios más controvertidos de la interna radical misionera: la expulsión de los diputados provinciales María Losada y Hugo Escalada.
La decisión fue adoptada en el contexto de la discusión sobre la alianza electoral con el PRO y tuvo como fundamento partidario la conformación por parte de ambos legisladores de un bloque separado del oficial de la UCR. El Tribunal invocó el artículo 125 de la Carta Orgánica partidaria, referido a la unidad de actuación.
La medida generó fuertes cuestionamientos dentro del propio radicalismo. Losada y Escalada sostuvieron que la expulsión estaba vinculada con sus diferencias respecto del acuerdo con el PRO, mientras otros dirigentes defendieron la aplicación de las normas internas. La Convención Provincial terminaría ratificando la expulsión meses después.
Ese episodio permite observar otra faceta de Llamosas: la dirigente que había competido por la intendencia y la vicegobernación continuaba interviniendo, años después, en las discusiones sobre la organización y la disciplina interna de su partido.
En 2015 también reapareció públicamente junto a dirigentes radicales de distintas generaciones. Durante la inauguración de un subcomité del sublema La Unión, en Posadas, recordó a su padre y reivindicó su gestión como intendente, además de destacar la figura de Raúl Alfonsín.

La reforma de la Carta Orgánica de Posadas
Uno de los últimos grandes capítulos de su recorrido institucional estuvo directamente vinculado con la ciudad.
Entre 2009 y 2010 integró la Convención Constituyente Municipal encargada de reformar la Carta Orgánica de Posadas. La documentación oficial registra a Gloria Edith Llamosas y Germán Enrique Bordón como los dos representantes del bloque de la Unión Cívica Radical. La Carta Orgánica fue sancionada el 26 de octubre de 2010.
El proceso de reforma se desarrolló en un momento de profundas transformaciones urbanas. La expansión de Posadas, la relocalización de familias vinculada con el avance de las obras de Yacyretá, la organización territorial y los cambios en el sistema de representación formaban parte de las discusiones de aquella Convención.
Entre las propuestas debatidas durante el proceso estuvieron la división de la ciudad en circunscripciones electorales, la separación de las boletas municipales de las provinciales y nacionales, mecanismos de consulta popular y la eliminación de la Ley de Lemas para los cargos municipales.
La participación de Llamosas en esa Convención fue significativa porque volvió a colocarla en el centro de una discusión institucional vinculada directamente con Posadas, la ciudad a cuya intendencia había aspirado durante buena parte de su carrera.
También ocupó un lugar en la primera conformación del Consejo de la Magistratura de Misiones, creada en 2003. La documentación oficial del organismo registra a Gloria Edith Llamosas de Arce entre los representantes de la Cámara de Representantes que integraron aquella primera composición.

El último tramo de una extensa carrera
Su regreso a la actividad electoral tuvo una nueva expresión en 2017. Ya alejada de la primera línea de las candidaturas, aceptó integrar como suplente una lista de concejales de Posadas encabezada por Pablo Velázquez.
En una entrevista concedida entonces, explicó que consideraba que había llegado el momento de “acompañar” a nuevas generaciones y aportar su experiencia. También realizó una lectura crítica del escenario opositor y sostuvo que la continuidad de la Renovación en el poder provincial estaba relacionada, en parte, con la incapacidad de la oposición para presentar una alternativa que la sociedad considerara seria.
La elección de 2017 muestra, además, que su vínculo con la política no había desaparecido. Su nombre seguía teniendo peso dentro del radicalismo posadeño y era convocado para acompañar a dirigentes más jóvenes.
Pablo Velázquez, quien compartió con ella aquella etapa y la Convención Constituyente, fue una de las primeras voces en recordarla tras su muerte. La definió como una persona importante en su trayectoria y destacó especialmente lo que aprendió junto a ella sobre el funcionamiento interno de la política. “En la Convención Constituyente con ella aprendí mucho del detrás de la política y marcó una época en la política en la provincia”, señaló.

Más que un apellido
La historia política de Gloria Llamosas quedó inevitablemente ligada a la de su padre. Fernando “Tulo” Llamosas fue el primer intendente de Posadas después de la recuperación democrática y el radicalismo convirtió su nombre en parte del patrimonio político de la ciudad. En 2004, el Concejo Deliberante aprobó por unanimidad denominar “Fernando Elías Tulo Llamosas” al tramo de la ruta nacional 12 comprendido entre la Rotonda y el límite con Garupá. Gloria estuvo presente en aquella sesión y recibió con emoción el homenaje a su padre.
Pero reducir a Gloria a esa herencia familiar sería desconocer buena parte de su recorrido.
Construyó una carrera propia dentro del radicalismo, disputó la intendencia de Posadas, llegó a la Legislatura, integró una fórmula para la Gobernación, participó de la primera conformación del Consejo de la Magistratura y fue parte de la Convención que reformó la Carta Orgánica municipal. En paralelo, sostuvo durante décadas una participación activa en la estructura partidaria.
Un trabajo académico de la UNaM recoge incluso aspectos menos conocidos de su personalidad política. Allí Llamosas hablaba de su concepción del poder como una herramienta para transformar la realidad y sostenía que su objetivo siempre había sido gobernar la ciudad. También relataba los costos personales de una vida dedicada a la política y reconocía que esa actividad había limitado el tiempo destinado a su familia. Son testimonios de la propia dirigente que permiten incorporar a la reconstrucción una dimensión personal ausente en las reseñas institucionales.
En 2017, cuando ya se definía a sí misma como alguien que había decidido retirarse de la primera línea, seguía participando porque entendía que todavía podía aportar. Su presencia en aquella lista fue, en ese sentido, coherente con una trayectoria marcada por la militancia antes que por la ocupación permanente de cargos.
Gloria Llamosas murió después de más de cuatro décadas de participación política. Su recorrido comenzó con la recuperación democrática, atravesó el Concejo Deliberante, la Cámara de Representantes, las campañas electorales, el Consejo de la Magistratura, la Convención Constituyente y las internas partidarias, y llegó hasta una nueva generación de dirigentes a la que acompañó desde un lugar secundario.
La dimensión de su figura está, precisamente, en esa continuidad. Fue protagonista de una época en la que el radicalismo todavía disputaba el gobierno municipal y provincial con posibilidades concretas, de la transformación del escenario político que llevó a Carlos Rovira a la intendencia de Posadas y posteriormente al gobierno provincial, y de las sucesivas reconfiguraciones de la oposición misionera.
Su muerte deja al radicalismo provincial sin una de sus dirigentes históricas y a Posadas sin una protagonista de buena parte de su vida política desde 1983. Su nombre queda asociado a una ciudad que quiso gobernar, a un partido al que dedicó buena parte de su vida y a una generación política que convirtió la recuperación democrática en el punto de partida de una larga trayectoria institucional.