Los nuevos vendedores “ambulantes” de combustible de Bernardo de Irigoyen se instalaron del lado brasileño para burlar a la Gendarmería Argentina que les decomisa la carga si se ubican del lado argentino. La venta informal crece ante la diferencia cambiaria. También se comercializan otros productos como garrafas de gas, que como la nafta, en Brasil valen “el doble”. En Paraguay se puede reservar hasta un tanque de 800 litros, admiten.

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