La defensa del Estado como instrumento esencial para sostener el desarrollo de la sociedad en un proyecto de inclusión, fue el eje central de los mensajes de Maurice Closs y Cristina Fernández de Kirchner en el acto celebrado el miércoles para dejar inaugurado simbólicamente el Hospital Pediátrico de Posadas. El desarrollo de la construcción en Misiones ilustra, desde los hechos concretos, la definición conceptual que formuló la Presidenta sobre la inclusión: que nunca es selectiva, que no solamente incluye a los más vulnerables sino necesariamente a los empresarios que proveen los bienes sociales, culturales, materiales y los intangibles.
“Miren, grábenselo en la cabeza: un proyecto de inclusión es general por propia definición, global, no excluye a ningún sector social, aún a aquellos que sin comprenderlo, se han visto beneficiados por ese proyecto”, sostuvo aquí en Posadas Cristina Kirchner al hablar en el acto de inauguración del Hospital Pediátrico celebrado el miércoles 23 y en el que, a través de teleconferencias, dejó también inauguradas otras obras de infraestructura.
“Por propia definición conceptual –afirmó- el proyecto de inclusión no es selectivo, no solamente incluye a los más vulnerables o a los que menos tienen; al incluir a los más vulnerables, a los que menos tienen, necesariamente tiene que incluir a todos los demás, que son los que proveen los bienes sociales, culturales, materiales y los intangibles, para que, precisamente, esos sectores vulnerables puedan ascender. Por eso, cuando ellos ascienden, cuando los pobres ascienden, ascienden los médicos, ascienden los ingenieros, los arquitectos, los científicos, los comerciantes, los empresarios, los productores, porque ellos son los que proveen a las clases medias nuevas que hemos generado, más de 23 millones de argentinos que se han incorporado a la clase media”.
LA CONSTRUCCIÓN EN MISIONES: El desarrollo de la construcción en Misiones es un ejemplo paradigmático que, desde los hechos concretos, reafirman la teoría del proceso de inclusión explicada por la Presidenta. Desde las emotivas impresiones volcadas por CFK se puede resumir todo lo invertido en obras públicas: “Yo me acuerdo de Posadas, en el 2003, y cuando hoy la recorríamos y veíamos las costaneras, el pavimento, más de 4.000 viviendas, entre Procrear, planes federales, que se mezclan, junto a las escuelas, al agua potable, al gas en zeppelín. ¡Por Dios estamos en otra provincia, estamos en otro país, hemos avanzado duro, hemos trabajado duro!”. Sostuvo que para poder hacer todo esto es por el rol preponderante del Estado para asumir el comando en la economía, como única manera de “dar buena salud, dar buena educación, hacer obras de infraestructura”.
Esta actitud, digamos doctrinaria de los gobiernos populares que ponen en el fomento del consumo la base del crecimiento, la que es resistida por las derechas. Aunque argumenten desde la ortodoxia economicista que ese camino es inviable porque genera inflación, lo que en realidad disputan son las rentas. Pero, volviendo al desarrollo de la construcción en Misiones, se puede refutar también esa falsa opción entre desempleo o inflación de que habla la ortodoxia. El gobierno de la Renovación, en sintonía con el kirchnerismo, lo que se propuso es que la gente no pierda el laburo, que no pierdan poder adquisitivo, ni ajustar en salud, ni educación, ni en infraestructura.
En el sector construcción en Misiones, los números revelan una realidad luminosa. En forma directa, las obras públicas en marzo de este año daban empleo a 10.318 obreros, que ascendían a 13.320 sumando al empleo en el sector privado, lo que duplica con amplitud el empleo que había en el sector en 1999. En la lógica de la ortodoxia, el desempleo se compensa con la baja inflación. Sin embargo lo que le debe interesar al trabajador asalariado es la capacidad adquisitiva de su salario. En el año 2003, un obrero de categoría ayudante, ganaba 240,77 pesos. En marzo de este año ganaba 6369,80 pesos. ¿Y la inflación? Que los índices lo discutan en el Congreso, lo que vale es el poder adquisitivo. En 2003, con su salario el obrero podía comprar 172 litros de leche o 75 kilos de pan, hoy puede comprar 462 litros de leche o 318,5 kilos de pan.
Como dijo la Presidenta aquí: “como decía Mauri, claro que falta, pero yo me acuerdo de esta Misiones y de esta Argentina en el año 2003, y veo lo que hemos avanzado. Y claro que falta, ¿y saben qué? Siempre va a faltar porque cuando se asciende de escala social, cuando lograste tu casa, vas a querer tu auto y cuando tengas tu auto vas a querer viajar y vacacionar y que tu hijo vaya a la universidad y si podés tener una casa más grandes, mejor. De eso se trata la vida y la política tiene que acompañar la vida siempre, acompañando las expectativas de la sociedad. No asustando a la gente con proyectos de ajuste y haciéndoles creer algunos que el ajuste puede ser bueno”