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Rovira – Bauman

Las declaraciones de Rovira formuladas a la prensa el jueves 5 en el Parlamento tienen lecturas que no se agotan en los anuncios concretos que formuló y que están en agenda. Se puede afirmar que esclareció las decisiones políticas que viene tomando la Renovación desde el 10 de diciembre y que han descolocado a más de uno. A pesar de la ola de descontento popular por la inflación y el desempleo, manifiestas en la movilización de las centrales obreras, en el golpe que le dio el Senado con la ley antidespidos, las preocupaciones de los obispos, y las internas en su gabinete, Rovira no se mostró dispuesto a especular con la fragilidad momentánea del Gobierno. “Hay que darle tiempo a las cosas”, afirmó para posicionarse lejos de apostar al fracaso de la gestión de Macri, pero mostrando a la vez firmeza para defender la autonomía de los misioneros en la toma de decisiones. Utilizó conceptos del Zygmunt Bauman que habla de la transición hacia una “modernidad líquida”, en consonancia con la prédica del fin de las certidumbres, para formar una metáfora: “la sociedad líquida se acomoda a las circunstancias, es cierto, pero recordemos que el líquido se acomoda a un recipiente. Cada realidad tiene un recipiente al que hay que acomodarse”. Ese recipiente, que recupera certezas y seguridades, es la doctrina humanista de la Renovación, el otro, es un gobierno nacional de signo diferente.

Posadas (Lunes 9 de mayo) Los anuncios concretos y las precisiones estratégicas para la acción política hechos públicos por Carlos Rovira el jueves 5 tuvieron la repercusión que se esperaba por la trascendencia que tienen las palabras del conductor de la Renovación.
En un contexto social angustiante por los efectos negativos en los ingresos populares derivados de las medidas económicas, es consecuente que la cuestión política se esté complicando antes de lo esperado por la Alianza Cambiemos.
La demanda de una atención especial para Misiones en el impuesto a los combustibles y al precio de la energía son gestiones que se complementan con los reclamos de fondo en defensa de los recursos financieros, que –tal como lo subraya Rovira- son de la provincia aunque los administre el Estado nacional.

No especular con la coyuntura
Las declaraciones conductor de la Renovación, tienen un marco determinado en el tablero político nacional, caracterizado por la falta de sincronía entre la economía, lo social y lo político del gobierno de la Alianza.
En la Casa Rosada discuten si comunican bien o mal y se muestran más preocupados por destruir la experiencia kirchnerista que por gobernar, con denuncias de corrupción ayudados por sus socios de los medios hegemónicos que, lejos han superado los límites para ingresar en el fango de la antipolítica. Mientras, el gobierno promueve el país en los círculos financieros del mundo, Macri pide sacrificios para llegar al segundo semestre en el que promete y afirma habrá reactivación de la economía.
La falta de sincronía con el tiempo político quedó de manifiesto en los últimos días. Sufrió golpes de proporciones cuando el Senado dio media sanción a la ley anti-despidos, cuando las centrales de trabajadores se unieron un masivo acto en oposición al rumbo neoliberal de sus medidas económicas y cuando los obispos hicieron públicas sus preocupaciones por el aumento de la pobreza. Amén de reacciones adversas de sus amigos de la Sociedad Rural quejosos por la suba del precio de los combustibles, de Techint, nada menos, reclamando protección aduanera y de las internas que ya trascienden al interior de su gabinete, con la ayuda piromaníaca de Carrió.
La contracara es la promesa de reactivación en el segundo semestre, que no es caprichosa, sino que es posible y probable. Se sabe que el mercado financiero global en el que se reinserta la Argentina tiene un exceso de liquidez. Más allá de las consideraciones doctrinarias referidas al endeudamiento y sus consecuencias a largo plazo, lo cierto es que, hasta los economistas que están en la vereda de enfrente de la Alianza, admiten que los mercados financieros están apremiados por encontrar dónde colocar ese exceso de liquidez. Es un dato objetivo, que se suma a otro: la solidez argentina que tiene que ver con los niveles de deuda tan bajos, “heredada” de las gestiones K. Y esto significa que los excedentes financieros tendrán a la Argentina como uno de los clientes más interesantes en todo el mundo emergente.
Es el contexto en el que Rovira habla y esclarece un poco lo que puede suceder.
Lejos de especular con la fragilidad del gobierno de Mauricio Macri y subirse a la ola de descontento popular y desengaño de muchos que votaron a Cambiemos, introduce la “variable del tiempo” en la toma de decisiones. “Hay que darle tiempo a las cosas”, subrayó, para rechazar “actitudes cerradas que “descuidan la objetividad de los problemas”, objetividad que entiende habilita la “posibilidad de plantear una salida intelectualmente válida. Válida, se entiende para Misiones.

Cosas por las que vale la pena arriesgarse
Los misioneros, como los argentinos en este momento, pueden estar influenciadas por el juego de los políticos para ganar la batalla por la opinión pública. Discutir, por ejemplo si la inflación es causa de la “herencia” o si la Alianza Cambiemos gobierna para los ricos. Algunos defienden las medidas y otros salen a las calles y pronostican un 2001 más temprano que tarde y muestran la foto del drama del desempleo. Pero todos, tanto los votantes de uno o del otro en el balotaje, todos, están preocupados por la marcha de la economía, de su economía doméstica, si llegan a fin de mes, si son estables sus laburos.
Todo es incierto. Por eso Rovira en la charla con los periodistas hizo referencia a las observaciones del sociólogo y filósofo Zygmunt Bauman, sobre la transición de la sociedad a lo que llama “modernidad líquida”. Explicó que el concepto describe la transformación de la sociedad, digamos sólida, en conceptos estables o supuestamente estables, en la que la prosperidad aseguraba una mayor esperanza de vida. En esa cultura, Rovira destacó que “la profusión de películas en este aspecto, con superhéroes nos van metiendo en el cerebro categorías de una sociedad donde la permanencia y seguridad casi sin límites, eran posibles. Y de golpe esta sociedad se ha convertido en vulnerable, dónde el dengue, o la influenza hacen estragos con epidemias que habían desparecido, catástrofes, cambios climáticos”. Rovira, se supone, no hace esta cita para filosofar con los periodistas. Hay un mensaje político subyacente. El que quiera oír que oiga. ¿No está diciendo que lo que parecía sólido hasta el 22 de noviembre, hoy es incierto? ¿Qué hacer entonces para defender el progreso en Misiones?
Los interrogantes que los periodistas acercaron al presidente del Legislativo estuvieron referidos al empleo, los precios, la distribución del ingreso, los recursos financieros del Estado misionero, si deuda o impuestos, la relación con el gobierno nacional de otro signo partidario. Todas esas preguntas, para un observador atento tuvieron un hilo conductor en las inquietudes que genera la pérdida de certezas, las consecuencias de una “modernidad líquida”. Y se puede afirmar que todas las respuestas estuvieron referenciadas al respeto de Rovira por la soberanía popular como máxima expresión de la democracia. Ante esa sociedad líquida, es decir informe, que un día vota para un lado, después para el otro, que se fanatiza y se arrepiente, Rovira utiliza una metáfora para volver a marcar el rumbo: “la sociedad líquida se acomoda a las circunstancias, es cierto, pero recordemos que el líquido se acomoda a un recipiente. Cada realidad tiene un recipiente al que hay que acomodarse”.
Se interpreta que las incertidumbres de la sociedad misionera tiene un recipiente en la Renovación de la Concordia para volver a recuperar expectativas y seguridades. Pero al mismo tiempo, hay otro recipiente, como en las matemáticas modernas que lo contiene. Es la política macroeconómica que se define en la Casa Rosada. Por eso su prédica, siempre de respeto a los mandatos del pueblo, está lejos de apostar al fracaso del gobierno de Macri, pero a la vez mostrando firmeza para defender la autonomía de los misioneros en la toma de decisiones.
No casualmente, nada es casual en los discursos de Rovira, terminó la reunión con la prensa, casi arengando: “hay cosas por las que vale la pena arriesgarse”

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