Paseo por la costa mirando el río, voy hasta la punta del muelle de la Bahía El brete y vuelvo meditando sobre diversos temas. El agua y la meditación van siempre juntas. César Vallejo decía que el agua invita a la meditación y la tierra a la acción; y que la meditación es centrípeta y la acción centrifuga.

Por Santiago Morales.

Mientras paseo tarareo “Agua, vienen por el agua, solo con crudo no alcanza” una canción del grupo de rock uruguayo llamado No te va a gustar, recordando el recital que dieron nuevamente en Misiones el 19 de agosto (dicen que son fans de la provincia y sobretodo de las cataratas, incluso compusieron una canción inspirándose en un viaje hacia las maravillas). Ya Los piojos habían dicho Agua, cómo te deseo. Misiones no tiene petróleo, no tiene metales estratégicos ni preciosos, no tiene elementos radioactivos; tenemos además de la inteligencia de la gente, la naturaleza, los montes, el reino vegetal y el reino mineral y químico: el agua. Acuífero, cómo te deseo. Por diferentes razones hay prejuicios en el mejor de los casos o sino un desconocimiento de la importancia que hoy, para la humanidad, tiene el agua. Agua es el único recurso que los misioneros tenemos en abundancia. Hay 250 ríos y arroyos en la provincia. Stefañuk escribió un libro gordo sobre ellos. Un artículo de Vinicius de Moraes publicado en enero de 1966 empieza así: a las siete de la mañana el portero del edificio golpea a mi puerta gritando ¡10 minutos de agua señores! El ajetreo es infernal, descargas de lo depósitos de letrinas, lavado de vajilla, aseo, grifos llenan recipientes, afeitados en dos minutos y la velocidad para evitar el cuerpo quede enjabonado bajo las últimas gotas que caen de la ducha. Agua corriente, canillas abiertas en verano, agua potable, cómo te deseo. Miro a lo lejos, varias canoas, unos pescan, otros hacen deporte, otros construyen, con el acento en el respeto a las normas de seguridad, lo que será el Club Náutico León Seró, en homenaje al profesor de educación física y amante de los deportes náuticos, que falleció trágicamente en el Cruce del Paraná del 2010. El predio está sobre la bahía El Brete a metros de la avenida Urquiza, lo gestionó la Asociación Civil de Natación y Canotaje Profesor León Seró y se inauguraría en breve. El club se ubica dentro de lo que será el nodo náutico que tiene proyectado la EBY que brindaría espacios también para la Escuela de Vela Nicolás Dasso, el Club Vairuzú y el Club Río Paraná. Así, toda la bahía El Brete se verá convertida en un centro de actividades náuticas. Se multiplican los muelles. Como en este cuento que escribió Luis Pescetti (cuyo apellido en italiano significa Peces) que se llama Carta abierta del Sindicato de Obreros Portuarios a la poetisa Emily Dickinson:
Señora Dickinson, porque sabemos ser corteses, en ocasión de que la hija del compañero García le comentara estos versos suyos que oyó en la escuela: “Multiplicar los muelles no disminuye el mar”. El compañero los trajo a la asamblea. Por un lado estamos con elecciones en el sindicato y, por otro, en plena negociación con la patronal, ¿me entiende?
– ¿A qué se mete ésta? alzó la voz más de uno.
En este país, señora Dickinson, hay treinta mil obreros portuarios, treinta mil familias… no es que los puertos dan lo mismo, ¿me entiende?
– ¡Si la Dickinson quiere decir que el misterio es irreductible que lo diga así y listo!
– ¡Si la pena no se alivia con palabras ni poemas… que lo diga así! ¡¿Para qué nos empioja a nosotros?!
Apoyaron otros compañeros.
– Si ella estuviera en un algo de poesía y le caemos a decir: “Bla bla bla bla bla…” , mientras leen, no les gustaría.
Ahí hubo que calmar a los compañeros, no sé si me explico. Algunos ya se estaban parando, nos llevó un rato.
– Además el mar seguirá igual de grande, pero de los puertos salen embarcaciones para navegarlo (aplausos)… gracias a los puertos hay dónde lanzarse a la mar (más aplausos)… y tener un lugar de regreso,(más y más aplausos)… gracias a los puertos el mar… el mar sigue igual de grande… pero es un mar amigo.
Ahí los compañeros se pusieron de pie con los ojos envueltos en lágrimas… porque todos tenemos algún compañero que murió en una tempestad, ¿me entiende? Ahí uno siente que ni los barcos, ni los puertos, ni nada ayuda nada.
Pero, entonces, un compañero preguntó si eso no venía a ser lo que usted dice de las palabras y la vida o del misterio. Se produjo como un murmullo. Se leyó de nuevo, y se hizo un silencio que ni le digo.
Y mire que los compañeros son gente acostumbrada al trabajo rudo, no sé si me explico. Y ahí los tenía, Emily, con la cabeza baja, las manos cruzadas al frente. En ese mar de silencio, perdón si me meto en lo suyo, todos nos incorporamos, y un compañero, con un puño en la garganta, que en nuestro medio podría ser otra cosa, pero me refiero a que con la voz emocionada pronunció:
– No… aumentar los puertos no disminuye el mar.
Como diciendo que uno busca una seguridad que es imposible, y uno se engaña, Emily, nos la jugamos igual todos los días.
– ¡Viva la compañera Dickinson!
Gritó otro, y la asamblea le dedicó un aplauso de brazos alzados. Y es por lo que se le extiende la presente, Emily, como testimonio a su sensibilidad hacia la lucha cotidiana y la vida de un trabajo como el nuestro, que nunca se reconoce. Y por resolución F233/12 se la incorpora en las firmas documentales.
Con respeto la saluda, Faustino Gasso, Prosecretario Adjunto del Sindicato Nacional de Obreros Portuarios.