“Los comerciantes misioneros deben revisar sus actos en vez de quejarse permanentemente y sólo buscar beneficios para su sector. Siempre tiran la pelota afuera, nunca se hacen cargo de su realidad; buscan culpables en otros: gobierno, cargas impositivas. Adáptense a la realidad que todos tenemos que sortear. Y hagan un mea culpa de sus abusos”, sugiere la periodista, en este artículo de opinión.
Por Liliana Mantulak.

 

Posadas (Especial para Misiones Plural). Los comerciantes posadeños amenazan con cortar el puente Internacional San Roque González de Santa Cruz (foto), bloquear rutas para obligarnos a comprar en Posadas, con sus acostumbrados desmedidos precios. Algunos publicitan cierres aquí pero ya abrieron comercios en Encarnación. Son los primeros eslabones de una cadena de injusta realidad que la sociedad ya no tolera más. Quien quiera ver, que vea….
Los comerciantes misioneros deben revisar sus actos en vez de quejarse permanentemente y sólo buscar beneficios para su sector. Y si no les gusta la vida en la frontera que se vayan a otras provincias. En vez de gastarse en protestas, que recorran Corrientes, Córdoba, Santa Fe, por citar algunas, donde las mismas cosas cuestan mucho menos, porque aquí recargan 100, 150 % y mucho más.
Siempre tiran la pelota afuera, nunca se hacen cargo de su realidad; buscan culpables en otros: gobierno, cargas impositivas, etcétera etcétera. No, no son los otros los responsables de las bajas en ventas, son ustedes, los que siempre abusaron de su condición. Búsquense un psicólogo, un psiquiatra, para bajar el humo, reencauzar las neuronas y reorientar sus actos.
Precios exorbitantes, mala atención, productos truchos que los hacen pasar por legítimos, marketing de cuarta que ya nadie les cree más. Sólo aquí fracasó el mundialmente famoso “viernes negro”, porque optaron por la viveza criolla en desmedro del bolsillo del comprador.
No corten puente, ni rutas, adáptense a la realidad que todos tenemos que sortear. Hagan un mea culpa de los abusos: bájense de los autos de alta gama en los que andan apenas ponen un kiosquito; dejen de negrear hasta con sus propios empleados; publiciten verdades, no truchadas; no oferten de primera cuando venden cosas de cuarta y hasta usados reacondicionados.
Estos comerciantes abusadores, incoherentes, generadores de actos violentos no queremos más entre nosotros. Ya nos vivieron mucho. Ustedes les dieron la espalda y se burlaron de la sociedad con sus inmorales precios; ustedes nos llevaron a esta situación de viernes negro permanente en sus propios bolsillos; ustedes desacreditaron el rubro por la desmedida ambición de sus actos; ustedes le dieron la espalda al consumo, obligándonos a cruzar el río… Ustedes y nadie más que ustedes son los responsables de esta situación.
Todos los gobiernos promocionaron el consumo con los planes sin intereses; ustedes también los tomaron aplicándonos precios desmedidos burlándose de la necesidad de comprar en cuotas. Cuando paraguayos y brasileños venían a comprar aquí no les preocupaba las asimetrías, se ufanaban de la situación y hasta se daban el lujo de recargar los precios en caja porque “total son extranjeros”.
Ahora cuando la cosa para ustedes no está bien, amenazan con cortar el puente, profundizar despedidos, cortar rutas, etcétera, etcétera, cuando logren sus objetivos volverán a lo mismo. Esta película ya la vivimos y el final es siempre el mismo: saquearán nuestros bolsillos.
Las crisis no son finales anunciados, son posibilidades para revisar lo realizado y rearmar estrategias. Claro, hay que invertir y no buscar recuperar con el primer cliente que entra al local. La tendencia mundial lo evidencia, sólo aquí rehuimos y presumimos.

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