Se cumplió también en Posadas la jornada de paro y movilización de los sindicatos del juego en contra del proyecto del gobierno nacional de aplicar un “impuesto al juego” para cubrir el costo fiscal de los cambios en el Impuesto a las Ganancias de los trabajadores.

Posadas (Martes, 6 de diciembre) Mientras el Congreso Nacional era escenario de frenéticas negociaciones por las modificaciones en el Impuesto a las Ganancias que se aplican en los salarios de los trabajadores, nuestra ciudad capital fue también escenario de la movilización de los sindicatos del juego de la República Argentina en contra del proyecto del gobierno nacional de imponer un “impuesto al juego” para cubrir el costo fiscal de los cambios en  Ganancias. Tanto el proyecto oficial como el alternativo de Sergio Massa, aumentaban la carga sobre las empresas que explotan el juego además de establecer una emergencia  por tres años para las tragamonedas.
Son gravámenes que apuntan a  las empresas de casinos, bingos y similares, y no a los sujetos que juegan. Es de recordar que ahora, los que ganan la Lotería tiene un impuesto de 30% sobre ese premio, mientras que la quiniela o el bingo y las ganancias en los casinos están exentos. También está vigente el canon provincial e Impuesto sobre los Ingresos Brutos que pagan las empresas.
Desde esta perspectiva, el paro y la movilización de los trabajadores de las empresas que explotan el juego parece insólita ya que el gravamen sólo afecta a los propietarios.  La medida de fuerza, iniciada ayer en todo el país, tuvo el respaldo de los empresarios por lo que su acatamiento fue casi total según se informó desde el sindicato. Sin embargo, los dueños de locales de juego pidieron cortar la huelga  porque entendían que “la señal” al Gobierno ya había sido dada. Pero los gremios se mantuvieron irreductibles. Y al contrario, la convocatoria de Aleara, el sindicato de Trabajadores de juego de Azar, se extendió a otros gremios. Terminaron apoyando  la medida, también gastronómicos, el sindicato de la actividad hípica y hasta los estatales de UPCN, que ayer tomaron las instalaciones de Lotería nacional y bonaerense.
Desde el gobierno se hizo saber que “para tener una idea del perjuicio económico que esta medida causa a los tres niveles del Estado, sólo en el día de hoy, la provincia de Buenos Aires dejó de recaudar por el juego unos 300 millones de pesos”.

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