Este sábado falleció Ricardo “Polaco” Odzemok a causa de un ACV producido hace unos días mientras podaba una pérgola. Fue un reconocido referente de su época como conductor y animadores de festivales folclóricos. También escritor y periodista, seguía ligado a sus pasiones. Sus cenizas se esparcirán al pie del monumento a Andresito, en Garupá, y en Córdoba.
Por Raúl Puentes.

Posadas (Domingo 18 de diciembre). Ricardo Manuel Odzemok nació en el barrio la Estación de Apóstoles el 29 de abril de 1952 y falleció este sábado 17 de diciembre. Era locutor y animador de festivales, conductor de programas radiales y sobre todo, un buen anfitrión.
Hace unos años, junto a su compañera, la periodista Liliana Mantulak y Manuel, el hijo de ambos, dejaron Posadas para buscar el olor del campo, acá cerquita en Garupá, donde se mimetizaron con las plantas y las actividades sustentables, sin dejar ninguno de ellos la pasión por el periodismo y la comunicación, el folclore, la lectura y la escritura.
Ricardo escribió El Heredero, el libro que da cuenta de la historia de Manuel Antonio Maidana (hoy, Manuel Antonio Manubens Calvet), el hijo natural del multimillonario Juan Manubens Calvet, heredero de una fortuna invaluable de la que todavía no pudo tomar posesión.
En ese libro aparecen pinceladas de la vida de Ricardo, de quien recuerdan que en la escuela primaria apareció en él “la vena de escriba” que lo acompañó siempre. De joven, Ricardo se destacó por manejar el oficio de la palabra y aunque cursó la carrera de Ciencias Económicas, su oficio profesión fue siempre a de locutor, animador y periodista. “Importantes festivales de Misiones y otros puntos del país saben de su impronta”, destacan.
Ricardo escribió siempre en los medios de Posadas y tuvo su propia publicación: “Folclore, historia y cultura. Todo Misiones”.
Este hombre de la cultura folclórica y de los escenarios era un apasionado de la novela y le hubiera gustado que su primer trabajo literario hubiera sido de ese género, pero reconoció, con El Heredero, que sin el aporte testimonial que lo convierte en ensayo no tendría el valor que se merece.
Ricardo, el amigo, de marcha lenta e inconfundible, trazaba un trillo por el microcentro de la ciudad, pergeñando historias de hombres y mujeres ligados al folclore, la canción y la cultura, su verdadera pasión al igual que los escenarios y los micrófonos, que lo van a extrañar.
A su compañera y a su hijo, a su familia y amigos, un fuerte abrazo, ¡hasta que campee el temporal!

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