El ministro de Hacienda de la provincia Adolfo Safrán no se mostró sorprendido por el final de Prat Gay. Reveló que, en las reuniones federales, era habitual escuchar comentarios referidos a que el equipo económico “no venía funcionando del todo bien”. Frigerio tranquilizó a las provincias. Mantendrán plan de obras y financiamiento.

Posadas (miércoles, 28 de diciembre) El ministro de Hacienda de la provincia Adolfo Safrán no se mostró sorprendido del final de ciclo de Alfonso Prat Gay. Venía escuchando, en las habituales reuniones federales con los ministros de Hacienda de todo el país, que el equipo económico no venía funcionando bien. Lejos de las especulaciones partidistas y personales, que hacen referencia al ego o el personalismo, Safrán había observado que el gobierno nacional tiene un sistema novedoso de trabajo que es no contar son un superministro en el área económica, sino que divididas las funciones en distintos ministerios, el Banco Central y Secretarías, la toma de decisiones estaba reservada al presidente de la Nación Mauricio Macri y, por debajo de él por el jefe de Gabinete Marcos Peña”.
“Por lo que se comentaba en Buenos Aires esto no estaba funcionando demasiado bien y, a mi entender esta situación terminó determinando la salida del ministro de Hacienda Adolfo Prat Gay”, opinó Safrán en declaraciones a este sitio y a Radio Spika de Eldorado, el lunes ni bien se conoció la noticia de la destitución de Prat Gay.
Safrán esperaba una pronta reunión con el designado ministro de hacienda, Nicolás Dujovne, para analizar diversos temas referentes a las provincias. El economista elegido, viene precedido de una obsesiva prédica por el déficit fiscal que se le imputa, desde la ortodoxia, a la visión gradualista de Prat Gay, visión que precisamente defendió en su última conferencia de prensa, cuando destacó que la necesidad del ajuste se enfrenta a la realidad de las provincias y una sociedad con demandas básicas insatisfechas.

Frigerio tranquiliza a las provincias

Para tranquilidad de las provincias, Rogelio Frigerio se adelantó a la asunción  de Dujovne y el martes, veinticuatro horas después de la salida de Prat Gay, emitió una señal inequívoca de cómo seguirá la relación con las provincias en términos de política fiscal, al abrir el grifo para la devolución de 3.000 millones equivalentes al 1,9% de coparticipación retenida en favor de la Afip, fondos que retenía el ministro cesanteado.
El ministro del Interior salió al cruce de interpretaciones casi generalizadas que dan cuenta que con Dujovne se abre una etapa de mayor ajuste, y ratificó, en las palabras y en la foto, el rol de coordinador de los acuerdos de Macri con los gobernadores. Según se informó, ayer martes, con asistencia casi perfecta de todos los mandatarios, Frigerio y el titular de la AFIP, Alberto Abad, pusieron la firma en un cheque de pago diferido que oxigenará las cuentas de interior en un año electoral clave y en medio de una serie de cuestionamientos de las provincias a la política de retracción de fondos que operaba en el área de Prat Gay.
A partir de ahora cada distrito aportará en función de los tributos que percibe. Y ese 1,9% sólo se aplicará sobre los impuestos coparticipables, y los que no se coparticipan serán financiados por la Casa Rosada. Durante la firma en el Salón de los Escudos de la Casa Rosada, Abad explicó que el acuerdo está destinado a “reordenar el financiamiento y crear una comisión entre todas las administraciones tributarias para hacer intercambio de información, trabajos de fiscalización conjuntos e intercambio de todos los desarrollo tecnológicos de las provincias” en materia de control tributario.

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