Ricardo Alfonsín salió ayer a desconocer los acuerdos de cúpula y desliza las intención de postular candidatos de la UCR en las primarias al interior de Cambiemos. Para desacreditarlo Sanz se muestra “preocupado” por su acercamiento a Massa pero termina fogoneando la tercera vía que tiene presencia en Misiones y Corrientes.

Posadas (Miércoles, 1° de febrero). Ricardo Alfonsín se pronunció ayer en contra de derogar las PASO. Desde las redes sociales desconoció la validez de los acuerdos de cúpula. Fue categórico al subrayar  que “la estrategia electoral y las candidaturas del partido no las designará ninguna cumbre. Las PASO reconocen el derecho de cualquier radical a definir las estrategias que juzguen son mejores para el país, para Cambiemos y para el partido. Ninguna cumbre puede eliminar las diferencias ni derogar las PASO”.  Sin intermediarios es lo que escribió en su muro de Facebook.

Desde hace meses Alfonsín viene haciendo públicas sus críticas a la cosmovisión neoliberal del gobierno nacional y, aunque no reniega de la decisión política de haber conformado alianzas para derrotar al kirchnerismo, sostiene que Cambiemos tuvo un defecto de nacimiento ya que reunió fuerzas que piensan diferente sobre cosas muy importantes y careció de un acuerdo programático.  En ese sentido viene reclamando la creación de un espacio en la Alianza para debatir las cuestiones más trascendentes para la toma de decisiones. Por el vacío, que habilita al Presidente a concentrar la toma de decisiones, apunta a Ernesto Sanz y la cúpula de la UCR.

Lejos de asumir la responsabilidad de la conducción del partido, la respuesta de los jefes liderados por Sanz es la descalificación. Con la complicidad de los medios hegemónicos desvirtúan el diálogo democrático que mantiene Alfonsín con el peronismo de la provincia de Buenos Aires para pegarlo a la construcción de Sergio Massa. “Termina el mandato y sólo quiere una lugar en las listas” dicen despectivamente. Paradojalmente, Sanz termina de esa manera fogoneando la tercer vía del frente UNA como alternativa que ya existe en Corrientes y está en plena gestación en Misiones con la convergencia de los radicales alfonsinistas de Vanguardia, el peronismo “moyanista” de los hermanos Velázquez, el Partido Agrario y Social y Trabajo y Progreso de Claudio Wipplinger.  En Corrientes, este año se elige gobernador y desde el año pasado está encabezando las encuestas el frente entre Carlos “Camau” Espínola  y Nito Artaza. El senador y ex intendente de la Capital correntina, se pronunció hace unos días a favor de la “apertura” y “madurez” al Partido Justicialista para sumar a sus filas al líder del Frente Renovador, Sergio Massa. En una entrevista publicada en La Nación, consideró que Cristina Kirchner debe “colaborar desde afuera” en la “reestructuración y renovación” del peronismo.

En este contexto, las declaraciones de Ricardo Alfonsín, cobran su real significación. Textualmente dice en su muro: “No me engancharé en una discusión sobre un tema que toda la sociedad conoce. Tal vez lo mejor sea, ante este episodio, contarles lo siguiente: Me preguntan a veces por algunas de las diferencias que tenemos con el PRO (y que se sostenía que constituyen un activo Cambiemos). Una de ellas tiene que ver con Gómez Centurión. Estoy tan en las antípodas de su pensamiento que nunca hubiera podido designarlo como funcionario: ya en la campaña electoral expresé mi preocupación por su participación en los equipos del área de Defensa de Cambiemos. Esa es una diferencia ideológica, ética, política… como ustedes quieran llamarla, pero es una diferencia. Y muy importante. A los radicales, en especial, una pequeña reflexión: a pesar de la convalecencia, sigo leyendo los diarios. Vi las noticias sobre la cumbre de ayer. No quiero extenderme demasiado. Si lo leído es cierto, solo una cosa quiero decirles: la estrategia electoral y las candidaturas del partido no las designará ninguna cumbre. Las PASO reconocen el derecho de cualquier radical a definir las estrategias que juzguen son mejores para el país, para Cambiemos y para el partido. Ninguna cumbre puede eliminar las diferencias ni derogar las PASO.”

Mostrándose activo en la defensa de sus convicciones que articula con el pensamiento y la trayectoria de la UCR, Alfonsín fue el primero también en formular críticas al DNU de Macri por el cual convirtió en movibles los feriados del 24 de marzo, del 2 de abril y 20 de junio. Ese mismo día publicó en Facebook: bajo el título “24 de marzo: banalización incomprensible”, su bajada de línea: “Consultado por un periodista sobre el decreto mediante el cual se establece que el feriado del 24 de marzo tiene carácter “trasladable”, di la siguiente opinión que comparto con Ustedes:

Recuerdo que hace poco, el Ministro de Cultura manifestó que las nuevas generaciones no tenían que cargar con la mochila de la dictadura. Es como si los descendientes de las víctimas de los nazis, dijeran que no cargan con la mochila del genocidio. Tal vez estas declaraciones nos ayuden a comprender la razón de la decisión: una incomprensible banalización de una de las mayores tragedias de la historia argentina

Como destaca Tiempo Argentino en una entrevista publicada el 21 de enero, Ricardo Alfonsín “arrancó el año electoral reafirmando sus disidencias con varias políticas centrales del gobierno de Mauricio Macri. También con nuevas críticas a la conducción de la UCR por no exigir participación en las decisiones medulares de la gestión.  Veamos el reportaje:

-¿Qué balance hace del primer año de gestión de Macri?

La situación heredada era complicada. Había que tomar algunas decisiones difíciles. Y de esas medidas no podían esperarse mejoras económicas o sociales inmediatas, pero sí evitar males mayores. Me refiero a la salida del cepo, a la corrección del tipo de cambio, y al arreglo con los holdauts. No eran cuestiones fáciles. Además, para amortiguar los efectos sociales de estas decisiones se tomaron medidas: la extensión del ingreso universal, el aumento de las asignaciones familiares, el incremento del mínimo no imponible. A estas medidas las pongo en el lado positivo del balance.

-¿Y cuáles son las que más cuestiona?

-Las he mencionado en su momento: la ingenuidad o pasividad frente al abuso de los precios, el manejo que se hizo de la cuestión tarifaria, la eliminación de las retenciones a las mineras, el pago en efectivo del dólar futuro y, más recientemente, las medidas respecto de Aerolíneas Argentinas. Estoy seguro de que si el partido se hubiera hecho escuchar, esas medidas se hubieran podido evitar.

-¿El gobierno no conversa nunca con el radicalismo las decisiones?

-Cambiemos tuvo un defecto de nacimiento ya que es un frente que reunió fuerzas que piensan diferente sobre cosas muy importantes. Careció de un acuerdo programático. Pero esa omisión era subsanable: había que crear un espacio interno de discusión en el que cada una de las fuerzas pudiera expresar sus ideas y, eventualmente, saldar las diferencias. Hablo de debatir las cuestiones más trascendentes. Hace tiempo que reclamo ese espacio y no se crea. En esto quiero aclarar que sería injusto responsabilizar sólo al PRO por esto. No puedo pedirle al PRO que haga por la UCR lo que ella no hace por sí misma. Lamentablemente, la conducción partidaria del radicalismo no lo ha reclamado. Habrá pensado que era lo mejor. Yo creo que fue un error grave.

-¿Acaso no hay reuniones semanales con la cúpula radical?

-Es cierto, pero son encuentros de anoticiamiento. Para eso alcanza con leer los diarios.

-¿No es difícil de explicar, entonces, que se haya armado un frente electoral con fuerzas políticas que tienen diferencias de fondo?

-Sí, es cierto, y muchos en el partido advertimos esto desde el principio, cuando se debatieron las alianzas en Gualeguaychú (en 2014). Sin embargo, los que ganaron ese debate interno, señalaron que durante los años de gobierno del Frente para la Victoria se habían registrado un proceso de devaluación de los valores republicanos y democráticos y que había que tratar de evitar una profundización de ese proceso. Esa fue la razón de ser de Cambiemos. Y sobre las diferencias de fondo, quienes defendían el acuerdo, sostuvieron que habría un espacio de debate forzado por la presencia parlamentaria del radicalismo. Esto es lo que no ha ocurrido. Nadie ocultó estas diferencias. Incluso se las presentó como algo positivo. Bueno, demostrémoslo, hagámonos cargo de ellas. Es lo que me piden los radicales y muchos de los votantes de Cambiemos.

-¿Cómo describiría esas diferencias centrales?

-En pocas palabras, diría que el PRO se inclina más por la idea de que cuanto menos interfiera el Estado en la economía es mejor para la economía y la sociedad. Nosotros no compartimos esa visión. Y creo que la historia nos da la razón. Comparemos lo ocurrido en el mundo en los primeros 30 años posteriores a la Segunda Guerra Mundial y lo que sucedió después, cuando se impusieron las ideas de marcados libres y autorregulados. En cuál de estas dos etapas hubo mayor bienestar para las sociedades.

-¿Podrá generarse ese ámbito de debate?

-Sí. Pero mi partido debe cambiar de actitud y asumir de una vez por todas las diferencias y hacerse cargo. Hay que dejarlo claro: no se trata de cargos, sino de la creación de un ámbito para debatir el rumbo. Tener un cargo no implica poder participar de las determinaciones que moldean una gestión. No sólo tenemos el derecho sino la obligación de hacerlo.

-Y si finalmente no existiera ese espacio, ¿qué debería hacer la UCR?

-Entonces deberíamos acompañar sólo lo que juzguemos correcto. Personalmente, si el partido sigue sin reclamar ese ámbito, y no hay posibilidad de plantear las diferencias de fondo y tratar de saldarlas, no me voy a someterme a la violencia moral de respaldar cosas que, en el corto o en el largo plazo, no considero buenas para el país.

-Eso le puede traer tensiones con sus correligionarios…

-Veremos cómo las procesamos…

-¿No podrían expulsarlo de su partido?

-No creo que se llegue a tanto, pero, en todo caso, yo soy consciente de que uno debe hacerse cargo de las consecuencias de actuar según sus convicciones.

Con este telón de fondo, ¿cómo encarará Cambiemos las elecciones?

-Estas elecciones, en algún sentido, son provinciales. La estrategia la define la UCR de cada provincia, ni el Comité Nacional ni la mesa chica de Cambiemos. Para mí, en la provincia de Buenos Aires, lo mejor sería ir a las PASO. Que decidan los ciudadanos qué ala de Cambiemos hay que fortalecer. La más liberal, que es el PRO, la de centro, que es la Coalición Cívica, o la social, que es el radicalismo.

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