En un debate por la cuestión yerbatera anoche en el parlamento misionero, Walter Molina intentó responsabilizar a Ramón Puerta por la desregulación yerbatera en 1991 falsificando la historia. El decreto de eliminación de la CRYM se anunció el 31 de octubre de ese año y Puerta asumió el Gobierno en diciembre. Además fue el único molinero grande que se opuso a una medida apoyada por todos incluso la Federación de Cooperativas

Posadas (viernes, 12 de mayo) La UCR no termina de encajar en la lógica de acción política del PRO. La semana pasada el presidente del bloque de la UCR en la Cámara de Diputados de la Nación, Mario Negri, hizo una visita de cinco días a Misiones.  Estuvo en Iguazú de jueves a domingo donde hizo de anfitrión de largas reuniones con correligionarios. Como ya informáramos, fracasó en su intento de sumar a las tertulias a dirigentes del PRO de la provincia dejando evidencia el choque de dos culturas y de dos formas de hacer política. Es el cambio de paradigma que si no se internaliza en la UCR para modificar la práctica corre el riesgo de quedarse en el pasado.
Entonces fue Alfredo Schiavoni, desde adentro del PRO quién marcó la diferencia al privilegiar la gestión a las tradicionales veladas ucerreístas. Anoche fue el diputado Hugo Escalada, desde la oposición alfonsinista en un cruce con el diputado Walter Molina, el que desocultó esas tensiones identitarias de la UCR generadas por su pertenencia a Cambiemos.
En el contexto del debate por el proyecto del Pays de crear un Centro de Acopio de yerba (ver nota aparte), Molina deslizó su oposición a la iniciativa aunque, en nombre del bloque, respaldó el tratamiento del proyecto comisión. Esa posición ambigua, producto quizá de las tensiones objetivas entre la tradición radical y las políticas neoliberales del gobierno nacional al que pertenecen, llevó al diputado de la UCR a realizar un montaje de la memoria histórica. En primer lugar habló de un paraíso, ya no en la tierra sino en las chacras misioneras con yerba mate por las bondades de la economía del sector. Fue el contexto levantado para agravar su denuncia contra Ramón Puerta. Era todo un vergel regado por el radicalismo al inicio de la democracia hasta que “vino en los 90 un gobernador justicialista con un eslogan que decía que había que votarle a él para salvar la yerba como un canto de sirena”, recordó para dejarlo pegado con la eliminación de la CRYM. En pocas palabras responsabilizó a Puerta por la desregulación. Fue cuando Escalada aprovechó para chicanearlo. Le recordó que la UCR y Puerta pertenecen a Cambiemos.
Estos son cruces propios de las disputas partidarias que en años electorales pasan algunas fronteras y terminan distorsionando los debates de fondo que, siempre son constructivos. Todos saben en la provincia que la economía de la yerba tuvo ciclos de depresión y crecimiento. En 1961, bajo el gobierno de Arturo Frondizi, se negociaron en Montevideo las listas de la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio, ALALC. Los negociadores brasileños consiguieron que la yerba mate figure en las listas de libre importación. Mientras Misiones se debatía en su única crisis auténtica de superproducción, seguía entrando yerba importada: 26.000 toneladas en 1962, 23.000 en 1963, 27.000 en 1964, 30.000 en 1965. Los stocks del Mercado Consignatario se triplicaron. A fines de 1965, sobraban para el consumo de dos años. Los productores misioneros, desesperados, pidieron que se prohíba la cosecha, y Arturo Illia en la Nación y Mario Losada en la provincia, dos gobiernos radicales, accedieron.  En los gobiernos de Raúl Alfonsín y Ricardo Barrios se permitió la plantación de nuevos yerbales y el Estado intervino en el mercado promoviendo una marca de yerba en una gran confusión entre gobierno, Partido político y Cooperativas. En un debate con seriedad, estos antecedentes deben computarse. Sostener que todo antes de 1991 era un reloj suizo en la economía yerbatera es perturbar y ensuciar el razonamiento. Además, Molina, como diputado de Apóstoles sabe bien que el único molinero grande que se opuso a la política de desregulación fue Ramón Puerta. La medida tuvo el apoyo de Las Marías, de la Cachuera e incluso de la Federación de Cooperativas. Lo dejaron solo en la resistencia. Quizá sus motivos no estaban fundamentos en criterios progresistas sino en una cuestión objetiva. Puerta fue el único misionero que previó que la desregulación abría las puertas a los correntinos y a Las Marías a iniciar un proceso de ruptura de la dependencia de la producción de las chacras misioneras. Puerta asumió la Gobernación en diciembre de 1991. Antes, el 31 de octubre, Carlos Menem anuncia por cadena nacional la promulgación de un decreto de desregulación de la economía que, según sus propias las palabras, tenía por objetivo “romper la telaraña del Estado prebendario, asfixiante y arbitrario que trabó la vida productiva nacional con un conjunto de innecesarias regulaciones”.  Las crónicas de la época reflejan los viajes urgentes de Puerta a Buenos Aires para gestionar la excepción de la economía de la yerba. Domingo Cavallo en todo su poder, no aflojó e impuso la eliminación de la CRYM, por convicción liberal, pero el argumento con tundente e irrefutable estuvo basado en las deudas que tenía el organismo que estaba sospechado por el famoso crédito onlending de 16 millones de dólares.

Observaciones a la creación de otro organismo

En realidad, el desliz discursivo de Molina al responsabilizar a Puerta, su socio en la Alianza macrista, oscureció la solidez de las objeciones que adelantó por el proyecto presentado por Cacho Bárbaro. Ante todo observó bien que el tema yerbatero es muy sensible. Toda iniciativa para el sector en un año electoral debería ser consensuada para evitar que se tiña de segundas intenciones. Después planteó dudas que apuntan al mismo meollo del proyecto de crear un nuevo organismo. Destaca Molina que se va a sobreponer con las funciones de otros organismos que ya existen, desde las direcciones del Ministerio del Agro, al Ifai y el propio Inym. Además apuntó que ya hay herramientas en marcha y subrayó que por ley se creó el Mercado Consignatario. “O arrancamos del principio o le metemos con lo que tenemos” reflexionó con criterio. Asimismo, se mostró en contra de gravar a la producción primaria para sostener el organismo, argumento que lo llevó a reconocer la decisión de la Renovación de no cobrar impuestos a la producción primaria.

Anuncios