La fortaleza y la verdadera representatividad de la Renovación es pensar los problemas y sus soluciones desde Misiones y para los misioneros afirmó Ricardo Wellbach en una entrevista realizada en el canal 6. Habla allí de la construcción del hombre misionero para reforzar la identidad cultural y la construcción de un federalismo auténtico. Sus palabras cobran una significación especial después de las reflexiones del cardenal Poli en el Tedeum del 25 de mayo.

Posadas (viernes, 26 de mayo) Hay un mensaje subyacente en las palabras del cardenal Mario Poli ayer en el Tedeum que alienta la construcción de un auténtico federalismo como una de la tendencias que cruzan las alternativas políticas en la Argentina de hoy.
Sin embargo, esa línea pasó desapercibida en las lecturas apresadas en la polarización, que si bien existe en la sociedad argentina en dos modelos contrapuestos, es a la vez exacerbada por el discurso hegemónico. En los periódicos de papel el espacio a las palabras del cardenal quedaron sepultadas por el reportaje de C5N a CFK y las proclamaciones de los espacios de Massa y Lousteau, pero ayer en la impronta inmediatistas de las coberturas en la web los medios jugaron sus fichas. No fue casual que Clarín y La Nación hayan puesto el mismo título, leemos: “Mario Poli en el Tedeum, frente a Macri, llamó al diálogo creativo y aseguró que la confrontación nos roba la esperanza”. Mientras, Perfil titulaba “Poli, ante Macri: “Hubo promesas incumplidas y fracasos” y Página 12 “Un sermón para Macri, Mario Poli afirmó que no hay motivos para festejar” en sintonía con Ámbito Financiero: “Macri asistió al Tedeum, ante fuerte mensaje social de Poli: “La inequidad genera violencia”. Este repaso de la primera reacción de los medios deja al desnudo la intención editorial de cada uno. Comparados cobran otra significación: el reflejo de la grieta en el abordaje periodístico de los acontecimientos políticos. Apresados, insistimos, en la polarización inflada para la campaña electoral, no ven lo que no quieren ver.

Lo humano y lo local

Desde Misiones, atentos a otras realidades, rescatamos conceptos pronunciados por el sucesor de Bergoglio en el Arzobispado que tienen una insoslayable inspiración en el documento de Aparecida y en la encíclica de Francisco Laudato Si. “Celebremos con gratitud la patria que heredamos –dijo Poli- y al hacer memoria por el lugar en el mundo que nos ha tocado en suerte, también dejémonos interpelar por la realidad humana que tenemos”.  Dijo también: “todos apostamos a políticas de Estado que sostengan en el tiempo un desarrollo humano, integral y respetuoso de la creación, que se espeja maravillosamente en el territorio nacional“.
Hay un anclaje referencial en la encíclica de Francisco sobre el medio ambiente en la que integra la suerte de la humanidad a la suerte de Tierra como la casa de todos e  invita a una “valiente revolución cultural” ante el cambio climático y critica con fuerza a los “poderes económicos” concentrados en las finanzas y el fetichismo tecnológico que desplazan el trabajo como categoría central de la socialización de las personas.
Con el riesgo que implican siempre tomar contextos de un documento tan rico como una encíclica papal, observamos que hay una línea argumental referenciada en el humanismo cristiano. “No se puede prescindir de la humanidad. No habrá una nueva relación con la naturaleza sin un nuevo ser humano”, sostiene Laudato Si. Y agrega: “en cualquier planteo sobre una ecología integral, que no excluya al ser humano, es indispensable incorporar el valor del trabajo…”.
Desde las urgencias de Misiones, vale destacar que el Papa se pronuncia a favor de una agricultura con agricultores, dice: “es imperioso promover una economía que favorezca la diversidad productiva y la creatividad empresarial. Por ejemplo, hay una gran variedad de sistemas alimentarios campesinos y de pequeña escala que sigue alimentando a la mayor parte de la población mundial, utilizando una baja proporción del territorio y del agua, y produciendo menos residuos, sea en pequeñas parcelas agrícolas, huertas, caza y recolección silvestre o pesca artesanal. Las economías de escala, especialmente en el sector agrícola, terminan forzando a los pequeños agricultores a vender sus tierras o a abandonar sus cultivos tradicionales. Los intentos de algunos de ellos por avanzar en otras formas de producción más diversificadas terminan siendo inútiles por la dificultad de conectarse con los mercados regionales y globales o porque la infraestructura de venta y de transporte está al servicio de las grandes empresas. Las autoridades tienen el derecho y la responsabilidad de tomar medidas de claro y firme apoyo a los pequeños productores y a la variedad productiva. Para que haya una libertad económica de la que todos efectivamente se beneficien, a veces puede ser necesario poner límites a quienes tienen mayores recursos y poder financiero”.
El desarrollo argumental de la encíclica refuerza también la lógica de una respuesta local a los problemas que son globales. Subraya el papa que “se vuelve actual la necesidad imperiosa del humanismo, que de por sí convoca a los distintos saberes, también al económico, hacia una mirada más integral e integradora. Hoy el análisis de los problemas ambientales es inseparable del análisis de los contextos humanos, familiares, laborales, urbanos, y de la relación de cada persona consigo misma, que genera un determinado modo de relacionarse con los demás y con el ambiente. Hay una interacción entre los ecosistemas y entre los diversos mundos de referencia social, y así se muestra una vez más que el todo es superior a la parte…”, pero para que no haya lugar a malas interpretaciones, a continuación precisa: “en ese sentido, la ecología social es necesariamente institucional, y alcanza progresivamente las distintas dimensiones que van desde el grupo social primario, la familia, pasando por la comunidad local y la nación, hasta la vida internacional.
El documento papal abre también en un capítulo especial reflexiones sobre la ecología humana. “Junto con el patrimonio natural, hay un patrimonio histórico, artístico y cultural, igualmente amenazado. Es parte de la identidad común de un lugar y una base para construir una ciudad habitable. No se trata de destruir y de crear nuevas ciudades supuestamente más ecológicas, donde no siempre se vuelve deseable vivir. Hace falta incorporar la historia, la cultura y la arquitectura de un lugar, manteniendo su identidad original…para que pueda hablarse de un auténtico desarrollo, habrá que asegurar que se produzca una mejora integral en la calidad de vida humana, y esto implica analizar el espacio donde transcurre la existencia de las personas. Los escenarios que nos rodean influyen en nuestro modo de ver la vida, de sentir y de actuar. A la vez, en nuestra habitación, en nuestra casa, en nuestro lugar de trabajo y en nuestro barrio, usamos el ambiente para expresar nuestra identidad”.

Una identidad misionera

Esta cosmovisión humanista del Papa, desde donde el arzobispo Poli “interpela la realidad humana”, puede servir de marco referencial para encuadrar el lugar desde donde, precisamente, la Renovación interpela a los misioneros en las elecciones de octubre.
Rescatamos en este sentido un esclarecedor reportaje que le hizo Jorge Kurrle a Ricardo Wellbach, subsecretario de Gobierno que además de la función institucional cumple una tarea en el ámbito de las relaciones políticas con toda la comunidad.
La entrevista completa puede escucharse aquí.
Wellbach asocia la representatividad que mantiene la Renovación al “crecimiento en torno a una idea de identidad misionera”. Ante la inquietud del periodista respondió concretamente: “creo claramente que el crecimiento se da en torno a una idea de identidad misionera,  nos vamos convenciendo en lo partidario, nos ha unificado mucho pensarnos desde un lugar, con tres o cuatro ideas fuerza”. Valora Wellbach “la idea de pensarnos como provincia”  para definir las prioridades de la gestión, ya sea en turismo, energía o soberanía alimentaria. Marca en ese planteo las rupturas de la Renovación al señalar que el eje de las políticas responden a la estrategia de “colocarnos en un lugar. En otros tiempos las provincias respondían claramente a lo que decidían los consejos en Buenos Aires. Los gobiernos provinciales que están con nosotros van a asumir esta postura. Vamos hacia las entidades locales, fortalecemos los espacios políticos, de acuerdo en defender los intereses misioneros, aunque seamos diferentes”.
Wellbach estima que esta idea de pensarse desde Misiones, desde lo local, como habla Francisco, aunque siempre se entienda que la totalidad es superior a la suma de las partes, es una idea  que como referencia para la acción fue prendiendo en la comunidad misionera, aunque rechaza que la idea sea hegemónica, de todos modos define un marco de identificación para sostener el principio que se resume en la consigna “de que de esta salimos juntos”.
Insiste el referente Renovador que ese rescate de lo misionero es la fortaleza de la Renovación. “No hay otra alternativa para nuestra realidad política. Vayamos a lo geográfico, el 91 por ciento de frontera con dos países”, y desde lo cultural destacó el contacto con lo guaraní, el portuñol y la migración europea, para hablar de “las características, que adquirimos gracias a esa matriz, de ser emprendedores”.
Parados en esa identidad explica Wellbach la relación entre los gobiernos provincial y nacional: “vamos amalgamando objetivos comunes”, aun lo que no se compartan todas las ideas  con el partido gobernante en la Nación.
“Se aprendió en Misiones, aprendimos y nos falta mucho”, subraya Wellbach al analizar las relaciones en la provincia entre las fuerzas políticas y las representaciones sectoriales, en referencia a la capacidad de resolver institucionalmente los conflictos inherentes a toda sociedad.  “Hay obras para construir,  pero hay una gran obra para construir: el hombre misionero, esa es la gran obra”, enfatizó para señalar que es tarea de todos, para afirmar que en la provincia “hay buen diálogo en el que se puede disentir”, que se aprendió a bajar los niveles de conflicto poniendo la atención en los que preocupa a la sociedad y no meramente a los dirigentes.

 

 

 

 

 

foto: Sixto Fariña

Anuncios