Jorge Capitanich también pugna por la unidad del justicialismo, el mayor partido político de occidente que hoy no tiene un papel relevante como oposición. Propone a Cristina encabezando la lista de diputados nacionales por Buenos Aires y a Randazzo, como cabeza en la lista de senadores. El Gobierno de Macri es neoliberal y unitario, define.

 

Alejandro Fabián Spivak, enviado especial.
Resistencia, Chaco (Lunes 29 de mayo). Jorge Milton “Coqui” Capitanich, el exgobernador de chaco y exjefe de Gabinete del Gobierno de Cristina es contundente cuando afirma que deben “pugnar por la unidad del peronismo” y sugiere que la expresidenta sea candidata a diputada nacional y que Florencio Randazzo encabece la fórmula de candidatos a diputados nacional, ambos por la provincia de Buenos Aires.
Durante casi dos años el ahora intendente de Resistencia se llamó a silencio. En cierta forma, Capitanich se recluyó en el sillón comunal de la capital chaqueña sin renegar del kirchnerismo, a pesar que como jefe de Gabinete Nacional afrontó el peor momento del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. “Soy peronista y cumplo con la apotema que nos dejó Perón: primero la Patria, luego el movimiento y por último los hombres”, dice, durante una entrevista exclusiva con Misiones Plural.
Por un lado, criticó con dureza la gestión al frente del Partido Justicialista Nacional del exgobernador de San Juan, José Luis Gioja, y también calificó al Gobierno de Mauricio Macri como unitario. Planteo, para el mediano plazo, “la necesidad de una Revolución de mayo democrática en el 2019”.

-En su discurso del 25 de Mayo como intendente de Resistencia usted dijo que “estamos ante el desafío de una Revolución democrática como fue la de 1810 ante un Gobierno unitario…?
-Al igual que en la Revolución de Mayo, hoy estamos planteando con un movimiento nacional y popular y democrático que hoy tiene unicidad discursiva y que es la pugna entre unitarios y federales porque, así como en esa época discutíamos la distribución de las rentas aduaneras, hoy discutimos la distribución de la Coparticipación Federal. Así como antes discutíamos la libre navegación de los ríos, hoy discutimos la protección de la industria nacional ante la apertura indiscriminada de la importación, la destrucción del empleo, porque eso afecta a las Pymes y al comercio y al desarrollo de la base industrial. Tenemos un Gobierno que ejerce el poder desde una visión centralista, porteña oligárquica, que beneficia a intereses empresariales con alianzas con empresas extrajeras pero en perjuicios de las pequeñas y medianas empresas nacionales, comercios y trabajadores…

-A su entender, ¿el Gobierno de Macri es un Gobierno unitario?
-Estamos en presencia de un Gobierno nacional unitario. Pruebas al canto: la distribución de la coparticipación de 1,4 por ciento a 3,35 por ciento a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y además, se le adjudicó obras como el soterramiento del ferrocarril Sarmiento que se construirá con fondos nacionales y no con los fondos de esa ciudad, por lo cual están transfiriendo recursos nacionales para el lugar más rico del país. La provincia de Buenos Aires tiene un subsidio de 50 mil millones de pesos; de 120 mil a 250 mil millones de pesos de emisión de deuda y estamos hablando de obras que sólo se focalizan en la provincia de Buenos Aires y en detrimento del interior. Fue discriminada la devolución del 15 por ciento sobre el 1,9 por ciento entre las provincias de Santa Fe, Córdoba y San Luis respecto a las demás provincias, lo que nos convierte en provincias de segunda para el Gobierno nacional. Se aplican políticas de exenciones a las retenciones a las mineras, en detrimento de las economías provinciales; se plantean reducción de ingresos brutos del 1,7 por ciento que afecta también a la distribución de recursos a las provincias sin contemplar la situación de las economías regionales y, obviamente, observamos no solo un estado Nacional ausente para la provisión de medicamentos a los adultos mayores que tiene la obra social del Pami, sino que antes teníamos el programa Norte Grande para fortalecer la política públicas para obras en el interior que hoy no se ejecutan. El Gobierno nacional plantea una asfixia económica y financiera a las provincias para que tomen deuda y sean cómplices y coparticipes del endeudamiento a mansalva del Gobierno nacional que ya dejó una deuda de unos 92 mil millones de dólares y que producirá un gran escándalo y terminará en una crisis de deuda y un default.

-Sin embargo el presidente Macri dice que va por el camino correcto y que los equivocados son los opositores…
-El Gobierno nacional tiene un proyecto centralista, oligárquico, ligado a empresas transnacionales y están convencidos de lo que hacen. Es lógico que digan que están en el camino correcto, aunque no digan que es para sus propios intereses. La historia demuestra que en los únicos Gobiernos que mejora la calidad del empleo, se mantiene la producción nacional, funcionan los comercios y fundamentalmente las Pymes, son en los gobiernos nacionales, populares y democráticos. Cuando el neoliberalismo se hace cargo del Gobierno nacional se produce un retroceso.

-Hay una frase que dicen los gobernadores opositores cuando se refieren a las relaciones con el Gobierno nacional: “gobernabilidad con gobernabilidad se paga”. ¿Cree que el Gobierno está cumpliendo con las provincias que, aunque no oficialistas, le allanan el camino de gobernabilidad a Macri?
-No en forma contundente. Si en cuotas. Es decir, Macri exige gobernabilidad al contado y la devuelve en cómodas cuotas, asfixiando a las provincias.

-¿Cómo analiza el escenario después de las elecciones de octubre, porque gane o pierda, el oficialismo nacional no tendrá mayoría absoluta en las cámaras?
-Hay tres cuestiones que son esenciales: el Gobierno nacional tiene mandato constitucional hasta el 10 de diciembre de 2019. Más allá de cualquier resultado, esta elección fortalecerá al Pro por encima de la UCR. En provincia de Buenos Aires el Pro no existía en las elecciones del 2013, de manera que todos los diputados nacionales y senadores por la provincia de Buenos Aires que emerjan de las elecciones de octubre, serán todas ganancias para el Pro. En la peor circunstancia, el resultado para el Gobierno nacional puede oscilar entre el 28 y 34 por ciento y sería un buen resultado para el oficialismo nacional. Nada de esto cambiará la ingeniería institucional porque el Gobierno nacional no tendrá mayoría propia en ninguna de las dos cámaras y no tendrá capacidad para generar consenso, pero tendrá una pérdida de confianza muy importante desde el balotaje hasta la fecha y, a su vez, mucho depende de Cristina.

– ¿De Cristina?
-Sí. Porque si Cristina Fernández de Kirchner es candidata y obtiene un triunfo electoral sólido eso va a determinar que empiece una nueva agenda política en la Argentina. Porque quedará demostrado que tienen incapacidad de aplicación de políticas públicas en favor de las clases sociales más postergadas.

-¿Cristina debe ser candidata?
-Es indispensable que lo sea, pero también forma parte de una agenda a construir porque la Argentina necesita unidad en la oposición, la cual debe ser unidad en la diversidad porque no puede haber homogeneidad en estas circunstancias. La única manera en lograrlo es tener un acuerdo programático, lo que implica ponerle freno al neoliberalismo y generar las bases para la construcción de un plan de Gobierno para que en el año 2019, el neoliberalismo deje de ser Gobierno en la Argentina.

-¿A diputada nacional o a senadora?
-Cristina puede elegir, porque en aras de la unidad y el consenso, en forma indistinta puede ser senadora o diputada nacional. Es más, si yo fuera Cristina y tengo que decidir, me sentaría con (Florencio) Randazzo y le plantearía que vaya como primer candidato a senador nacional por la provincia de Buenos Aires junto a Verónica Magario (intendenta de la Matanza), conformando una lista sólida y compacta y ella, Cristina, encabezando la lista de diputados nacionales con un abanico muy amplio de sectores –porque no hay que cerrarse- y llevar una representación muy amplia y concreta.

-¿Usted sigue siendo muy cristinista? Todo hacía suponer que se alejaría del cristinismo después de haberse jugado en un momento muy crítico de la presidencia de Cristina, dejando la gobernación de Chaco para ser jefe de Gabinete. Usted era casi el candidato natural a la Presidencia y quedó afuera, recalando como intendente de Resistencia, si desmerecer al municipio claro. Pero después se llamó a silencio…
-El escenario político es cambiante y muy dinámico. Yo nunca fui jefe de Gabinete con el objetivo de ser candidato a presidente de la Nación por unas razones muy sencillas: sabía que había un golpe institucional en cierne contra Cristina. Lo que pasó con Dilma, la expresidenta de Brasil tenía una etapa experimental con Cristina Fernández de Kirchner en la Argentina. Afortunadamente pudimos impedirlo. Eso significa que se tiran bombas y las esquirlas quedan y que a mí, sin dudas, me generó un daño político en términos de imagen pública. Pero así como tengo el odio de quienesson opositores sistemáticos, también queda el afecto y el amor profundo de quienes están en este espacio que es el Movimiento Popular y Nacional Democrático que construyó Néstor y continuó con Cristina. Debemos respetar el apotegma peronista que dice que primero está la patria, luego el movimiento y por último, los hombres. Porque si no, cuando nos toca actuar y no lo hacemos, tenemos las dificultades que se nos plantean por no tener grandeza.

“El justicialismo debe ser un partido bien organizado”

Durante poco más de dos años Capitanich se llamó a silencio y solo habló con algunos medios de Comunicación de Chaco, donde sólo se refirió a su gestión primero como gobernador y luego como intendente de Resistencia. El ahora intendente ocupó el cargo de Jefe de Gabinete de Cristina Fernández entre el 18 de noviembre de 2013 –cuando era Gobernador- y el 26 febrero de 2015. Admite que ese silencio se debió en parte para evitar “que los medios enemigos me usen como un instrumento para satisfacer sus intereses”, dijo.

-¿Cuál es la situación del peronismo hoy?
-Tenemos dos problemas entre el partido y el movimiento que causaron tensión. Perón decía que el partido era la herramienta electoral y el movimiento debe formar parte de una estrategia sin ser sectarios ni excluyentes. El peronismo tiene en el movimiento la capacidad de aglutinar a sectores que aún no tienen afinidad ideológica doctrinaria filosófica precisa. En segundo lugar, el problema siempre tuvo problemas de tensión entre Partido y Gobierno. Cuando estamos en el Gobierno, la conducción estratégica la ejerce quien conduce el Gobierno. Cuando estuvo Néstor y con posterioridad a su ejercicio se ideó una estrategia para que él conduzca el partido y yo lo acompañé como vicepresidente primero, porque el vicepresidente del partido era (Daniel) Scioli. La muerte de Néstor nos dejó un espacio vacante quedando Scioli como Presidente y yo como vicepresidente y luego se dio la sucesión en un congreso partidario en el cual fue elegido el entonces gobernador de Jujuy, Eduardo Fellner. Tuve mis diferencias que inclusive le manifesté a Cristina porque consideraba que merecía conducir el Partido porque había ganado en forma contundente la reelección como Gobernador (había obtenido en las elecciones de 2011 el 65 por ciento de los votos) y había demostrado mi vocación de conducir los destinos del Partido más grande de occidente. Hoy no tenemos inserción como Partido siendo el partido más grande de occidente. No tenemos la capacidad para el debate de la realidad social y económica de la actualidad porque no existe un espacio para dar ese debate, porque nadie lo quiere abrir, teniendo la capacidad de razonamiento que implica dicho debate; pero debemos hacerlo, no hay diversidad de criterios. Desde esa perspectiva, el peronismo hoy es un partido que está sorteando siempre las dificultades judiciales, que no tiene elecciones internas y democráticas para elegir a sus autoridades, que no se expresa como un canal de oposición política y que en definitiva es un ente burocrático al servicio de una minoría política. Esto se debe cambiar porque el peronismo debe tener una reorganización en el partido justicialista que debe articular un frente político y social que a su vez debe marcar la unidad en la oposición que debe discutir un gabinete en la sombra. Es decir, debe ser un partido bien organizado, no lo que hoy es. José Luis Gioja (exgobernador de San Juan) asumió la responsabilidad de ser el presidente del Justicialismo; yo no compartí ni la forma ni la metodología, pero acepté para evitar más divisiones. Reconozco que Gioja es un hombre experimentado; fue gobernador de San Juan, exsenador y actual diputado nacional pero a mi entender no satisfizo las necesidades globales de los afiliados y simpatizantes del Partido Justicialista, por lo tanto es un partido que languidece y no se trata de un partido cualquiera: es el partido de mayor cantidad de afiliados de occidente y, por lo tanto, si dejamos que esto suceda estamos minimizando a la oposición ante un Gobierno neoliberal que vino para quedarse con todo. Es cierto que en esta discusión algunos compañeros nuestros que están cercanos al macrismo no coincidan conmigo (N de la R: tal vez con esta última frase miró hacia el lado del embajador argentino en España, Ramón Puerta, quien en más de una entrevista dijo que como Perón desea armar el peronismo desde la Península ibérica).

-¿Está pensando en 2019?
-Primero tengo mandato constitucional como intendente de Resistencia hasta el 10 de diciembre de 2019. Y la verdad que todavía no me planteé opciones, aunque tengo muchas. Lo que tengo claro es que uno no puede ir adonde no tenga respaldo popular. Tengo mucha experiencia de gestión, pero también reconozco que las trompadas se reciben un poco…

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