Las elecciones parlamentarias constituyen una oportunidad de “poner un freno a las políticas de despojos de derechos del gobierno nacional sostiene Mariquita Torres, dirigente de Nuevo Encuentro que se postula al Senado de la Nación en un frente con el PAYS. En un medular análisis describe el cuadro de situación y el sentido “antipopular” del gobierno de Macri. Se diferencia de las organizaciones que llaman a no dispersar las fuerzas votando por la Renovación en la provincia argumentando que la única garantía es “la coherencia histórica y convicciones sin disfraces”.

Posadas (miércoles, 26 de julio. Por Mariquita Torres) Hay que ponerle un freno a Mauricio Macri y sus políticas neoliberales. Esa es la consigna de este tiempo de despojos de derechos y es el reclamo mayoritario de la población. ¿Cómo se pone freno a este modelo de concentración de la riqueza en pocas manos? Con el ejercicio pleno de la democracia: haciendo valer el derecho ciudadano de elegir a quienes genuinamente representen el reclamo popular y ejerzan acabadamente ese mandato en el Congreso nacional.
La fórmula parece sencilla pero tiene sus complejidades. Hay que hacerse cargo como ciudadanos responsables venciendo la indiferencia y rompiendo el cerco de la hegemonía mediática que nos pretende ajenos a la acción política comprometida. En consecuencia, exigir a nuestros mandados (los legisladores) que cumplan y sean fieles al compromiso asumido frente a la sociedad.
En este escenario, en este año de elecciones legislativas, en nuestra provincia -parte indivisible de la Nación- se vuelve a poner a la consideración del pueblo la representación de los misioneros en el Congreso nacional. Entre las principales propuestas electorales se encuentra la expresión que representa el modelo neoliberal que encarna Macri: Cambiemos.
En otro rincón está la pretendida expresión “misionerista”: el Frente Renovador, que supo ser aliado del kirchnerismo cuando este gobernaba el país pero que se ocupó siempre de advertir que no era parte de esa expresión política nacional y que so pretexto de garantizar “gobernabilidad” mantiene relaciones cuasi carnales con el macrismo desde el gobierno provincial. En tanto sus legisladores nacionales votaron, en el último año y medio, leyes que habilitaron el camino del despojo de derechos y de soberanía y que convalidaron el nombramiento de jueces en la Corte Suprema de Justicia que responden a los intereses del poder económico y que suscribieron el 2×1 que habilita la excarcelación de los genocidas.
En el tercer ángulo se instala un espacio que nació del reclamo histórico de los sectores de la producción: el Partido Agrario y Social, que supo mantener su coherencia de acompañamiento crítico al proyecto nacional y popular que encarnaron Néstor y Cristina Kirchner y que en la Legislatura provincial sus diputados Héctor “Cacho” Bárbaro y Martin Sereno son las únicas voces que ponen en debate medidas nacionales que afectan directamente a los misioneros: quitas discriminatorias de jubilaciones a hermanos y hermanas paraguayos radicados hace décadas en nuestra tierra roja; quitas de pensiones a discapacitados; repudio a la toma de deuda externa a pagar en cien años, entre otras tantas afrentas a derechos constitucionales.
Como dirigente del Nuevo Encuentro, expresión incuestionable del proyecto Nacional y Popular que conduce Cristina Fernández de Kirchner, acepté acompañar a Cacho Bárbaro como precandidata a senadora por el Partido Agrario y Social, respondiendo al mandato de NE, que mantiene así sus acuerdos con el PAyS desde 2009.
Lo que en 2015 se estigmatizó como la “campaña del miedo” a la insistente advertencia del kirchnerismo de lo que se venía para el país si ganaba el macrismo, es hoy una verdad potenciada por lo que ya es una tragedia nacional: deuda superior a la adquirida en la última dictadura y a pagar en cien años y con la garantía de nuestros recursos naturales y patrimonio nacional; transferencia escandalosa de recursos a los sectores de la economía concentrada; quita indiscriminada e inconstitucional de derechos adquiridos (pensiones por viudez y por discapacidad); desmantelamiento de programas como el Progresar, Procrear, tarjeta Argenta; acotamiento a las paritarias y avance sobre derechos laborales que buscan una nueva flexibilización laboral; destrucción del sistema previsional que anuncia una nueva privatización del sistema jubilatorio; privatización del patrimonio científico y tecnológico; subejecución del presupuesto nacional en áreas claves para garantizar la calidad de vida de las mayorías: Educación y Salud públicas; tarifazos en servicios públicos esenciales; importaciones indiscriminadas que están destruyendo las economías regionales y las pequeñas y medianas empresas; compras de armas de guerra sin intervención del Congreso y sin explicaciones al pueblo y la invisibilizada pretensión de habilitar la instalación en nuestro territorio nacional de bases militares norteamericanas (Tierra del Fuego y Misiones) y podemos seguir hasta el hartazgo.
Enfrentar a este modelo perverso de exclusión y entrega requiere honestidad intelectual, compromiso incuestionable con las causas de las mayorías y coherencia histórica entre el decir y el hacer. Todo lo que pretenda justificar que cualquiera de esos valores hayan sido distorsionados en el último año y medio por convicción (C) o conveniencias (FR), no nos garantiza a los misioneros que en las bancas del Congreso nacional en adelante estén atentos al mandato popular ni que respondan efectivamente y sin argucias al momento de poner ese freno que está reclamando casi desesperadamente el pueblo trabajador y los sectores de mayor vulnerabilidad primeras víctimas de lo que lejos de ser “errores” son decisiones que responden palmariamente al proyecto que se busca imponer.
El macrismo ya anticipó que después de octubre avanzará con sus proyectos de más ajustes, más tarifazos, más entrega de soberanía. Para poner un límite a tamaña perversión no alcanza con declamar en nombre de Néstor y Cristina, hay que estar convencido, no hay que tener conflictos de intereses entre lo que esperan los representados y los que imponen empresas particulares y es fundamental poder caminar por las calles sin temor a ningún reproche.
No se trata de purismos altisonantes ni de buscar garantizar que la minoría le reste una banca al macrismo. Se trata, en todo caso, de garantizar que Misiones tenga en el Congreso nacional al menos uno y por qué no dos representantes leales a la voluntad popular, a los efectivos intereses de los misioneros y al proyecto nacional y popular que lidera Cristina.
Fue muy clara Cristina cuando dijo: “Nuestros legisladores, no todos, no estuvieron a la altura de las circunstancias a la hora de votar leyes que perjudicaron al pueblo… y alguien tiene que dar cuenta de todo esto. No estuvieron a la altura del contrato electoral. No fueron diputados o senadores porque Cristina tiene un voto especial. Fueron diputados o senadores porque los votaron sus comprovincianos, sus compatriotas que confiaron en que iban a representarlos y defenderlos y lo cierto es que a esta altura de las circunstancias ya no puede haber equivocaciones a la hora de votar”.
Se trata de coherencia histórica y de convicciones sin disfraces

Anuncios