Como todos los diciembres, ante la insignificancia política y social de la UCR, sus diputados hacen un mundo del acto institucional de elegir las autoridades de la Cámara de Representantes. Mientras en Buenos Aires, todo el arco de representación vota por dirigentes del partido de Gobierno, aquí se ignoran palabras de Pinedo cuando habla de responsabilidad con la gobernabilidad, consensos democráticos y reglas de convivencia en paz a los argentinos es el respeto a las instituciones. Ajenos a la crisis ponen todo el tiempo en buscar votos de la discordia.

Posadas (Miércoles, 29 de noviembre) Mientras en estas horas, en el Congreso de la Nación, los senadores y diputados están asumiendo sus bancas, aquí la jura de los veinte diputados provinciales consagrados el 22-O se producirá el 10 de diciembre.
Son ceremonias con un alto contenido protocolar seguidas de sesiones extraordinarias para elegir las autoridades de los cuerpos legislativos y la formalización de la conformación de los bloques. Aunque también son trámites administrativos, ya es tradición de décadas que el poder político expresado en todo el arco de representación en los parlamentos protagonice uno de los momentos de mayor racionalidad en establecer acuerdos de gobernabilidad y de respeto al funcionamiento de las instituciones.
Uno de esos momentos trascendentes que no son divulgados con el énfasis necesario fue en diciembre de 2015. Asumía la Presidencia Mauricio Macri, consagrado en el balottage después de haber obtenido alrededor del 34% en la primera vuelta. Este resultado determinó que el bloque del PRO en ámbas Cámaras sumando a sus aliados estaba lejos de ser siquiera la primera minoría. En el Senado las oposiciones hegemonizadas por el peronismo tenían 54 bancas contra 18 del oficialismo en todas sus variantes. El número suficiente para imponer el presidente provisional que es el segundo en la línea sucesoria, pero también designar los secretarios parlamentario y administrativo de la Cámara. En una palabra. El FVP pudo haber armado un espacio de resistencia política invocando irrefutablemente mandatos populares y el ejercicio de la soberanía expresada en la voz del pueblo. Y hay una abundante biblioteca que, al estilo de los abogados y los periodistas, podría ser utilizada para fundamentar desde desgarramientos republicanos e imperativos democráticos, para consagrar a una figura de las oposiciones en la Presidencia Provisional. Además estaba a mano el antecedente concreto de 2001 cuando el cargo, en plena presidencia de Fernando de la Rúa y el vacío que había dejado la renuncia de su vicepresidente, se puso al peronista Ramón Puerta en la línea sucesoria. Los acontecimientos posteriores revelaron que fue el principio del fin.
Pero volviendo a diciembre de 2015, con todo el poder de decisión en sus manos, el peronismo todavía identificado en su mayoría con el kirchnerismo, tuvo el gesto de avalar la designación de Federico Pinedo en la Presidencia Provisional y liberar la lapicera de la vicepresidenta Michetti para que elija los secretarios que manejan tanto la administración como el tratamiento de los asuntos parlamentarios.
Repasando las versiones taquigráficas rescatamos las palabras del presidente de bloque del FPV, Miguel Pichetto: “Si bien el bloque del kirchnerismo es mayoría ya que la voluntad popular lo ha determinado y tiene número para decidir por sí mismo e imponer autoridades ha resulto que el rol del presidente provisional del Senado debe acompañar al partido de Gobierno. Entendemos que es el partido del gobierno quien debe definir el nombre del presidente provisional y que la vicepresidenta que va a asumir, Michetti, tiene que contar con el secretario parlamentario y administrativo. Se trata de normas no escritas, pero que dan señales democráticas y estamos dando un paso importante para que cambiemos”.
Gabriela Michetti agradeció al PJ en nombre del bloque PRO – UCR: “Entendemos perfectamente el gesto y la generosidad que han tenido en este esquema e armado porque sabemos perfectamente que tienen más votos y podrían haber definido otra cosa. Valoramos esto que nos va a ayudar a trabajar de manera democrática y a avanzar en las propuestas.
La misma actitud fue seguida en la Cámara de Diputados de la Nación donde la oposición ejercida por el Frente para la Victoria en estos dos años ha sido sin concesiones y se diría mostrándose como la contracara de todas las iniciativas del gobierno nacional.
Esa resistencia firme e ideológica al macrismo no llegó al extremo de negar las dinámicas de las instituciones republicanas en su viejo desafío de sintetizar la delegación de la soberanía popular con el ejercicio de la democracia.
Otra vez repasando los diarios de sesiones rescatamos dos pronunciamientos:
Héctor Recalde, presidente del bloque kirchnerista: “Señora presidenta: el bloque del Frente para la Victoria, que es la primera minoría de esta Cámara de Diputados, asumiendo la responsabilidad institucional de advertir que el pueblo argentino se ha pronunciado y ha coronado como presidente de la Nación a un partido que no es el nuestro, considera que corresponde apoyar la designación que propone dicho partido que, en este caso, recae en el diputado electo Emilio Monzó. Por lo tanto, señora presidenta, nosotros estamos de acuerdo en que dicho diputado ocupe el sitial que usted está ocupando ahora.
Emilio Monzó: Mi agradecimiento también para el Frente para la Victoria, porque siendo la primera minoría ha respetado la línea sucesoria del presidente de la Nación. No es un tema menor para los momentos que nos van a tocar transitar en los próximos años. Ustedes no han tenido ningún reparo para votarme como presidente de esta Cámara, por lo que estoy muy agradecido.
Otros antecedentes vienen a cuenta. El año anterior, diciembre de 2014, el PRO y la UCR, mucho antes de pensar siquiera la conformación de la Alianza Cambiemos, votaron por Julián Domínguez como presidente del cuerpo. Recordemos que lo que fundamentaba Federico Pinedo, que todavía era diputado: “Señor presidente: nuestro bloque va a adoptar una posición guiada por la institucionalidad y por los valores que esta última representa. En primer lugar, nuestra responsabilidad es con la gobernabilidad de la Argentina, no solamente hoy sino siempre. Y lo que garantiza largo plazo, futuro, convivencia democrática y reglas de convivencia en paz a los argentinos es el respeto a las instituciones. En este sentido, no podemos menos que compartir las palabras de la señora diputada di Tullio cuando dice que propone como presidente de este cuerpo a un diputado que representa al partido de la presidenta y al oficialismo. Creemos que esto es importante para la gobernabilidad de la Argentina y el funcionamiento institucional de esta casa, que tiene que colaborar con el resto de los poderes en la construcción de legalidad y de funcionamiento democrático del país.

La insoportable levedad del ser

En este contexto esta semana se supo que Pinedo y Monzó continúan en sus cargos, diríamos como garantía del buen funcionamiento de las instituciones de la república. En contraste, aquí, como todos los años, los diputados de la UCR no sólo se muestran dispuestos descolgarse de esa lógica republicana, sino que vienen militando el voto para que un legislador de las oposiciones presida la Cámara de Representantes.
Su insignificancia social y la poca gravitación que tienen en la vida institucional de la provincia, ni siquiera fueron asumidas como autocrítica ahora que, como socios menores del PRO en la Alianza de Gobierno tienen la oportunidad de armar proyectos, pensar en el largo plazo y articular demandas sectoriales con programas. Pero lejos de “cambiar”, ponen toda la energía en votar en contra de la Renovación. Un voto que ya no cambia nada, ni fáctica ni simbólicamente. Gustavo González, ya en 2013 cuando tuvo que justificar la razón por la cual ignorando todo lo que decían Pinedo y Mario Negri en Buenos Aires sobre el derecho del Ejecutivo a conducir los parlamentos, tuvo el sincericidio de confesar que lo que le molestaba en el fondo es el liderazgo de Carlos Rovira, un liderazgo que la UCR no tiene, desde que se dejó ganar por la lógica corporativa propia de la partidocracia que pierde el vínculo, primero con la sociedad y después con sus propios adherentes. Alcanza con revisar el diario de sesiones para corroborarlo. Se puede interpretar entonces que el hábito, muy diferente a la categoría de tradición, de no votar por el partido de Gobierno, que se inició en 2007 es una sobreactuación dirigida a la interna.
Se supo que en estos días los ucerreístas tendieron contactos con las otras oposiciones en busca del voto, que una vez fue para Pastori, Pegoraro, Molina y hasta para Bordón. Se dice que habrían ganado el voto de Liliana Benítez, que llegó con el sello de Ziegler, con el antecedente de haber sido la administradora de la Fundación del Agro, paradójicamente sospechada por la UCR. También se deslizaron conversaciones con Alba Nilson del PRO, pero sería muy difícil que vuelva sobre sus pasos. En 2015, cuando la UCR y Bordón votaron por Bordón, Nilson dijo textualmente, según la versión taquigráfica: “Señor presidente: atento a lo dispuesto por el Artículo 112 de la norma máxima de Misiones y en razón a lo atinente a la línea sucesoria de mando en caso de ausencia temporal o de acefalía y respetando al partido político con mayor representatividad en nuestra provincia, mi voto es para el Diputado Carlos Eduardo Rovira”.
En sintonía con los fundamentos republicanos y democráticos dados por oficialistas y opositores en el Congreso de la nación, el PRO no hace una cuestión política de un acto que considera fuera del debate de fondo y atento a las demandas sociales que están muy lejos de esas rencillas. “Es insoportable la levedad del ser”, comentó ese ya lejano pero vigente 10 de diciembre de 2015, Alfredo Schiavoni.
Dos años después, tratando de develar lo que deslizó con el título de la obra de Kundera, llevada al cine, leemos la crítica de Daniel Manchinelly: “La condición volátil del ser se experimenta como algo insoportable porque la consistencia de la realidad se siente diferente, algo más ligera y asfixiante. Esto quiere decir que la experiencia de la realidad depende de la fuerza gravitatoria provocada por las relaciones intersubjetivas. Entre mayor flujo de información entre las relaciones sociales, habrá más amistad y enamoramiento. Por eso la novela de Kundera, La insoportable levedad del ser, muestra que los personajes flotan en el limbo porque se desconectan de las relaciones amorosas/fraternales. La ruptura de la ligazón libidinal, en términos freudianos, es el cordón que amarra al sujeto a la tierra, es decir, que el narcisismo es el estado psicológico por excelencia de los nómadas límbicos. Por eso la novela también plantea un conflicto con el narcisismo”.
Estas incoherencias de rasgarse las vestiduras con apelaciones apocalípticas a la defensa de la república que el peronismo avasalla desde su concepción de la democracia como sustancia de la soberanía popular, también se está dando en la pulseada por la presidencia del Consejo Deliberante de Posadas. Ver nota anterior: “La pulseada por la Presidencia del Concejo de Posadas anticipa internas en la UCR y alineamientos electorales 2019” del martes 7 de noviembre. El doble discurso quedó también registrado, digamos desde la lógica del arrepentido” en declaraciones de Martín Arjol formuladas en el programa el “Bueno y el Malo” que se emite por el Canal 8.

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