Las disputas por la Presidencia del Concejo Deliberante de Posadas trasciende la significación municipal. Las pretensiones de Arjol, que expresa la primera minoría al interior de la UCR, chocan con sus propios argumentos de 2015 cuando conspiró contra la mayoría. Circula un documento que desnuda el doble discurso. La cuestión central pasa por la toma de decisiones al interior de la Alianza Cambiemos

Posadas (Martes, 7 de noviembre) Las disputas por ocupar la Presidencia del Concejo Deliberante de Posadas a partir de la asunción de los legisladores electos el 22-O tiene una significación que trasciende lo municipal.
Desde ésta óptica, digamos local, no sería una exageración decir que lo que está en juego es la gobernabilidad de Joaquín Losada ya que los dos años que restan para 2019 vienen cargados con las expectativas que hay en Cambiemos de volver a ganar en esta capital y con la ayuda de la ola amarilla que se presume provocará la postulación de Macri para la reelección, también tienen esperanzas de ganar en la provincia. Y un político en campaña, es capaz de todo, como la estrategia de pinzas entre Durán Barba y Lilita Carrió lo demuestra.
Desde el mismo domingo 22 a la noche, Martín Arjol, ganador con Cambiemos en la ciudad y ganador entre los sublemas de la Alianza, inició la ofensiva para ser el presidente del cuerpo. Su aspiración es legítima y es coherente con su “carrera” política que, sabiamente, esquivó una diputación para trabajar desde el territorio sus potenciales candidaturas para las generales del 2019, ya sea como candidato a intendente o como integrante de la fórmula que postule la Alianza Cambiemos. Sin embargo, ucerreísta al fin, optó por un atajo jurídico para reclamar la Presidencia, exigir se podría afirmar. En lugar de “hacer política”, que es el ejercicio del diálogo, saber escuchar para hacerse escuchar, consensuar, componer, salió con una amañada interpretación de la Carta Orgánica municipal y las normas electorales. En el Concejo circula desde hace unos días, una nota anónima que bajo el título “Cuando conviene Sí, cuando no conviene No”, que desnuda el doble discurso tan propio de los directivos de la UCR. Resumen todos los argumentos que utilizaba Arjol para negarle la Presidencia al Frente Renovador ganador de las elecciones 2015 y los contrargumentos que utiliza hoy para reclamar lo que antes negaba.
La nota expresa textualmente:

Cuando conviene Sí, cuando no conviene No

“Quien hoy reclama la presidencia argumentando ser el candidato más votado, según algunos medios periodísticos, en concreto el concejal Martín Arjol, fue parte del interbloque opositor que eligió como presidente del Concejo Deliberante al concejal menos votado, cabe mencionar que el Frente renovador será después de diciembre el bloque mayoritario con 7 concejales frente a los 5 concejales de Cambiemos.
¿Cómo eligieron presidente al concejal menos votado?
En el año 2013 se presentó el Frente Renovador de la Concordia Social con una sola lista, mientras los distintos frentes opositores presentaron múltiples sublemas (los que tanto critican la ley de lemas hicieron uso y abuso de la misma ), ingresaron por la renovación ( la lista más votada ) Julio Vivero y Santiago “ Pinky” Enriquez, por el radicalismo que presento 6 sublemas ingresaron Martín Arjol y Ariel Pianesi, por el Frente Unión PRO que presento 5 sublemas ingreso Daniel Amarilla, por Trabajo y Progreso que presento 3 sublemas ingreso Gabriel Nielsen y por el Frente S.E.T que presento 6 sublemas ingreso Alejandro Velázquez ( el concejal menos votado de los que ingreso) con 3458 votos
El concejo deliberante se compone de 14 concejales electos en 2 elecciones diferentes.
En el año 2015 , se llevaron a cabo las elecciones para elegir intendente en la ciudad de Posadas , el candidato más votado Joaquín Losada, quien ganó en todas las mesas de la ciudad logró ingresar 3 concejales de su lista ( Fernando Meza, Natalia Giménez ( la única mujer del HCD) y Andrés Mutinelli), El segundo candidato más votado José María Arrúa logro ingresar un concejal (Manuel Sánchez) por la lista de Martín Arjol ingreso Francisco Fonseca ( el concejal que tuvo reciente repercusión mediática por ser detenido en un control de alcoholemia) , por la lista de Claudio Wipplinger ingreso Miguel Acuña y por la lista de Alejandro Velázquez ingreso Juan Rossberg.
El Concejo se componía de 8 concejales no renovadores provenientes de diferentes espacios políticos y 6 renovadores, mientras el candidato a concejal más votado fue Fernando Meza, los opositores armaron un interbloque y contra la voluntad popular expresada en las urnas eligieron como presidente al concejal menos votado, en una total burla a los electores, Arjol no tuvo el liderazgo para ponerse al frente como el concejal más votado del interbloque opositor, erigieron como líder al menos representativo en cantidad de votos..
De esta manera manejaron el concejo deliberante posadeño llevando un gasto de por sí alto hasta convertirlo en el más caro del país sin ningún tipo de miramiento por la grave situación coyuntural producto de las asimetrías, aumento de tarifas y caída de la recaudación del municipio con numerosos cierres comerciales en la ciudad.
Si bien es verdad que el concejal más votado en la última elección fue Martín Arjol con poco más de 23 mil votos, también es verdad que el concejal más votado del Honorable Concejo Deliberante es Fernando Meza con los más de 33 mil votos obtenidos en 2015, la legitimidad para conducir el concejo deliberante posadeño es del Frente Renovador por el absoluto respaldo expresado por los posadeños, en cantidad de votos que confieren absoluta legitimidad.
Es decir, cuando les conviene sostienen que debe presidir el más votado, pero cuando no les conviene no, sin mencionar que tergiversan la interpretación del reglamento interno que no especifica el más votado en la última elección sino el más votado del total de los concejales, me permito citar lo dicho por el Dr. José Díaz en su muro respecto al reglamento:
“Textualmente dice el concejal más votado en los comicios. No distingue entre las elecciones del 2017 y 2015. Donde la ley no distingue no puede diferenciar el intérprete: el Concejo. Además, sería discriminatorio que no tengan la posibilidad de ser presidentes los 7 concejales elegidos en 2015. Es palmaria y clara la correcta interpretación. Fernando Meza es el concejal más votado en los comicios”.

Anticipando internas

Volviendo al inicio de la nota, decíamos que la disputa por la Presidencia trasciende lo municipal porque está adelantando posicionamientos políticos, tanto al interior de la Alianza Cambiemos, al interior de la UCR como en los alineamientos frente a las opciones que se anticipan para las generales de 2019.
Arjol salió a reclamar hacia afuera la Presidencia cuando al interior de Cambiemos y de la UCR no tiene todos los consensos. Fundamentalmente busca tener un espacio institucional de representación ampliada para posicionarse como interlocutor. Ser presidente del Concejo le reserva un sillón en las mesas de diálogo y le abre tribunas como referente de debates. Esta pretensión, válida y lógica, sin embargo no deja de estar cargada de sospechas al interior de la Alianza. En 2019, el PRO viene por todo. Se sabe. Ya es un adelanto que Vidal repetirá en Buenos Aires, Larreta en la Caba, Frigerio será candidato en Entre Ríos, Prat Gay en Tucumán, Humberto Schiavoni en Misiones, Baldassi en Córdoba y Mcalister en La Pampa, entre otros. Macri está dispuesto a consolidar al PRO para consolidar la Alianza Cambiemos.
En este propósito, también lógico y entendible de extender a todo el territorio nacional la presencia del macrismo entra en tensión con las pretensiones también lógicas de la UCR. Como socio menor de la alianza, el centenario partido se siente atrapado en un círculo vicioso: si a Macri le va bien, la UCR irá reduciendo sus espacios en la toma de decisiones al interior de Cambiemos. Esta semana quedó de manifiesto cuando la ucerreísta vicegobernadora de Mendoza hizo público su cuestionamiento a la centralización en la Casa Rosada de la toma decisiones. Menos comprometido con la Alianza, Ricardo Alfonsín dejó en claro que las reformas fueron elaboradas sin consultar a la UCR. Y si le va mal a Macri, la UCR será la que pague los platos rotos.
Estas dudas existenciales están subyacentes en la pelea de Arjol por la Presidencia.
Al mismo tiempo, por más que la UCR le haya sacado una ventaja de más de 3 a 1 al PRO en las elecciones posadeñas, no está clara la relación de fuerzas al interior del partido. Arjol con 23 mil votos le ganó la interna a Pablito Velázquez y a Maxi Florindo. Pero la foto no oculta el movimiento del río. La UCR Capital volvió a reproducir en las elecciones las divisiones internas. Velázquez y Florindo juntos superan los 30 mil votos. Entonces Arjol no tiene la mayoría sino la primera minoría. Es cierto que los tres sublemas expresan corrientes internas que pueden reconciliarse en los actos eleccionarios pero tienen diferencias irreconciliables en lo que hace al manejo del aparato partidario. Florindo expresa con nitidez ese 25% que eternamente se siente excluido en los comités, pero que en ocasiones como el 22-O muestran su vigencia. Esta realidad de su patio trasero le resta forzosamente capacidad de negociación al sector que se expresa en Arjol.
A estos movimientos de superestructura hay que computar los sentimientos de los votantes de la UCR. A medida de que vaya perdiendo efecto el antikirchnerismo, que los tiene unidos por el espanto a la derecha conservadora o desarrollista si se quiere del PRO, mientras CFK deje de ser un fantasma decíamos, en la misma medida el radical, radical, se irá animando a cuestionar los abusos de poder y los negocios del macrismo. Y dos años en la Argentina es mucho tiempo aunque el panorama hoy esté teñido de amarillo.

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