El respaldo de los gobernadores volvió a ser clave para que Macri lograra esta tarde la sanción del Presupuesto nacional y la reforma tributaria. Los renovadores misioneros acompañaron en aras de la gobernabilidad. De todos modos Closs advirtió que ve “en la economía argentina, un cóctel explosivo, que se da por tres elementos, las altísimas tasas de interés; el atraso cambiario y el endeudamiento”. Aunque lejos de las posiciones confrontativas fue duro con la política del Banco Central.

Buenos Aires (Miércoles, 27 de diciembre) Nuevamente con la ayuda de los gobernadores, el Gobierno nacional consiguió esta tarde sancionar en el Senado la reforma tributaria, el Presupuesto de 2018 y la prórroga del impuesto al cheque, que se destinará en su totalidad a Anses. Los dos senadores de la Renovación de Misiones, sumaron su voto a la aprobación de los tres proyectos del oficialismo que ya tenían media sanción en Diputados.
Maurice Closs, que fue el único de los tres misioneros que habló en el recinto, fundamentó el respaldo en aras de la gobernabilidad, pero marcando muchas diferencias y haciendo propuestas y recomendaciones concretas. En una exposición, que si bien estuvo lejos de las disputas ideológicas y partidistas que ganó a varios oradores, Closs fue contundente en cuestionar el rumbo y las contradicciones entre el objetivo de promover inversiones mientras el Banco Central mantiene las tasas más altas del mundo y habilita la especulación financiera.
“Quiero decir es que ni el presupuesto que estamos votando ni tampoco la reforma tributaria se desenvuelven en la luna de Valencia; se desenvuelven dentro de una economía, dentro de un país con una economía y yo afirmo, como tantos otros a mi manera, que veo en este momento de la economía argentina, un cóctel explosivo, que se da por tres elementos que se reiteran hasta el cansancio: el primero, las tasas altas, altísimas tasas; el segundo punto, atraso cambiario, innegable; y el tercer punto, el ingreso indiscriminado de divisas, ya sea para la timba o por la deuda que toma el sector público y el sector privado”, advirtió.
En la misma sintonía cuestionó la postergación de las pymes en la reforma tributaria: “entiendo que no podemos estar anunciando con bombos y platillos una reforma que busca inversiones, crecimiento de la economía cuando, justamente, a las pequeñas y medianas empresas les damos por un lado y les sacamos por el otro. Es una reforma que por algunos lados te da y por otros lados te quita; en especial, te quita cuando se es una pyme o cuando se está en una región alejada del país”, sostuvo en defensa de las pymes pero sin quedarse en la queja ya que aportó sugerencias.
También encendió una luz amarilla al analizar la rebaja de los ingresos brutos que en Misiones compensa la baja coparticipación. Subrayó que si la economía no crece –como el cree- no se podrá compensar la resignación de ingresos.

Su exposición:

Primero, voy a referirme a la reforma tributaria para luego hablar, en líneas generales, del presupuesto, sin olvidar la situación de la economía tal cual, modesta y seguramente con algunos equívocos, la estamos viendo nosotros.
En la reforma tributaria, hay que resaltar que hay algunas mejoras que son graduales, que son simples y que van en la buena senda, buscando la inversión. En esto vemos la disminución de la alícuota del impuesto a las ganancias para todas aquellas ganancias que no son distribuidas y son reinvertidas. La devolución de saldos a favor de IVA transcurrido un tiempo; gradualmente, el impuesto al cheque como pago a cuenta de ganancias; fijación gradual de una franquicia o mínimo no imponible, libre de contribuciones patronales, que irá luego a los 12.000 pesos y un enorme esfuerzo fiscal de las provincias, un enorme esfuerzo fiscal de las provincias, tema al que me voy a referir luego, haciendo un análisis muy puntual, casi como un reclamo, explicando la situación puntual de Misiones.

Situación de las pymes

Ahora bien, esta reforma −y lo que voy a decir es reiterativo, cada uno desde su latitud tiene algunos claros y algunos oscuros– es una reforma que por algunos lados te da y por otros lados te quita; en especial, te quita cuando se es una pyme o cuando se está en una región alejada del país. Escuchamos a gente del Norte grande, a gente de la Patagonia hablar sobre este tema, y la verdad es que esto tiene en sí mismo una enorme contradicción, contradicción que está dada porque uno analiza las realidades propias. Una gran empresa hoy sí tiene claramente un beneficio con este proyecto. ¿Por qué? Porque su contribución patronal, por ejemplo, claramente va a bajar del 22,5 al 19,5. Ahora, muchas provincias, muchas regiones en esta reforma que, supuestamente, viene a mejorar la competitividad, va a subir la alícuota del 17,5 al 19. Difícil de calcular, difícil de calcular cómo se van a cruzar porque depende de la actividad que se desarrolle. Entonces, se da una cosa muy rara, contraria a lo que en cualquier libro uno podrá estudiar: de priorizar y de dar un beneficio concreto a la gran empresa y dar un beneficio dudoso a la pequeña y mediana empresa y a las regiones que tenían este beneficio. Yo escuché decir que no hay que hablar mal de las grandes empresas; lejos estoy de hacerlo, bajo ningún punto de vista. Lo que sí creo es que las pequeñas y medianas empresas, por tamaño, por formación, por capacitación, por información o por lo que fuera necesitan una mirada especial, y me parece que en este proyecto este claroscuro existe y lo han advertido senadores y senadoras de todas las latitudes del país.
Por eso, solicito que en el correr del tiempo, seguramente el año que viene, se revea esta situación, porque la implementación es gradual y no puede ser esta legislación motivo para subir los impuestos, en este caso, las contribuciones, nada más y nada menos que a las pymes.
También solicito que no se quite, y que lo estudiemos luego, algo que ha dado muy buenos resultados y que lo utilizan muchas pymes del país –con diferentes alícuotas, depende la región del país donde esté–, que es la posibilidad que se tiene de utilizar el 10 por ciento de la masa salarial a cuenta de la posición técnica de IVA a pagar. Este beneficio, si se cae gradualmente, implica una vez más “te doy por un lado y te saco por el otro”.
La gran empresa que hoy no puede usar este beneficio, una gran empresa de cualquier lugar de la Capital, tiene concretamente el beneficio. La pequeña y mediana empresa, por ser pequeña y mediana y del interior del país, pierde este beneficio.
Entiendo que no podemos estar anunciando con bombos y platillos una reforma que busca inversiones, crecimiento de la economía cuando, justamente, a las pequeñas y medianas empresas les damos por un lado y les sacamos por el otro. Insisto, no estoy tomando una posición diciendo: las pymes son buenas o malas, o las grandes son malas. Todas son importantes, pero nadie puede dudar, en la economía de ningún país del mundo y menos en la Argentina, que las pymes son las grandes generadoras de empleo y de crecimiento de una nación.
También solicito que se tenga en cuenta algo que es fundamental y que ha sido fundamental en este año 2017, que es el mantenimiento de las líneas de inversiones productivas, que también afectan a las pequeñas y medianas empresas. Las líneas de inversiones productivas generan tasas subsidiadas para que inviertan las pymes. Ya se ha anunciado que a partir de enero perderán vigencia. Nos van a llamar, seguramente, en febrero o marzo para discutir una nueva ley de mercado de capitales de 200 y tantos de artículos, difícil de entender y de comprender. Van a dejar de aplicar una metodología que ha sido buena, que son las líneas de inversiones productivas. Esto tiene claramente impacto en la economía. En las maquinarias agrícolas, en los camiones, más del 50 por ciento de las operaciones que se hicieron en 2017 fueron gracias a las líneas de inversión productiva con tasa subsidiada.

Cóctel explosivo en la economía

Ahora sí quiero empezar a hablar un tanto del presupuesto y algo de economía.
Ya lo que vimos de los ingresos, claramente, es fundamental. El presupuesto se nutre de los ingresos, y yo no dudo de la buena fe de esta reforma y su intencionalidad de crecimiento de la economía. No tengo duda alguna.
Ahora, lo que sí quiero decir es que ni el presupuesto que estamos votando ni tampoco la reforma tributaria se desenvuelven en la luna de Valencia; se desenvuelven dentro de una economía, dentro de un país con una economía y yo afirmo, como tantos otros a mi manera, que veo en este momento de la economía argentina, un cóctel explosivo, que se da por tres elementos que se reiteran hasta el cansancio: el primero, las tasas altas, altísimas tasas; el segundo punto, atraso cambiario, innegable; y el tercer punto, el ingreso indiscriminado de divisas, ya sea para la timba o por la deuda que toma el sector público y el sector privado. Estas reflexiones que uno hace son porque uno quiere que le vaya bien al país y que le vaya bien a esta reforma para que el país crezca.

Sturzenegger un caprichoso

Pero yo, en lo personal, con este coctel explosivo, no veo que el país vaya a crecer ese
3,5 por ciento que nos dicen en el presupuesto. Las tasas altas son increíbles. Hay una loca competencia entre Letes y Lebac. Esto no conduce a nada. No podemos estar votando un presupuesto que nos dice que se plantea una inflación del 15,7 por ciento y la tasa que está homologando nada más y nada menos que el Banco Central para estabilizar moneda o el Tesoro para financiarse está arriba del 26, 27 y hasta el 28,75 por ciento. Es increíble garantizar ya de antemano, tomando guita de ayer, votando ahora nosotros un presupuesto que estima una inflación del 15,7 por ciento y teniendo al presidente del Banco Central, casi como un capricho, que mantiene esas tasas altas. Esas tasas altas atentan contra el crecimiento de la economía, contra la inversión que tanto se busca. Por eso decimos que es tiempo de que se revea y mire esta política.
No creo en un presidente del Banco Central omnipresente y todopoderoso; no creo en él. Porque no puede ser que en esa independencia esté condicionando, nada más y nada menos, semejante volumen de toma de dinero a una tasa de interés que no se ve en ningún lugar del mundo.
Veo también que tenemos un atraso cambiario increíble. Este atraso cambiario no se puede dudar. Tenemos cerca de 10 mil millones de déficit en la balanza comercial. Medido solo el del turismo, llega a los 11 mil. Un país que hoy está exportando cuero, chorreando sal –lo digo porque estoy en esa actividad–, que no le puede agregar valor, que le vende ese cuero a las zonas del sur del Brasil y vuelve transformado en zapatos, algún problema está teniendo. Cuando las grandes empresas lácteas o cooperativas no pueden exportar la mejor manteca del mundo, un problema estamos teniendo. Cuando la provincia de Misiones, donde el pino se hace maderable a los 12 años, no puede competir en la industria forestal, algún problema estamos teniendo.
Y que no me digan que el tipo de cambio y las tasas están altas porque hay libertad de mercado y porque flota la divisa libremente. La divisa flota libremente cuando se compensa lo que se necesita para importar y lo que ingresa para exportar.
Pero a este mercado del tipo de cambio hay que agregarle el festival del ingreso de dólares para la timba y de dólares para endeudamiento que toma el sector público y el sector privado. Entonces, el presidente del Banco Central, con su formación que seguramente es buena, a mí no me va a convencer de que este tipo de cambio es producto de una flotación libre.

La economía así, no va a crecer

Con estos elementos, la economía no va a crecer. ¿Y sabe qué? La necesidad de que crezca la economía es de todos; es de las provincias, es de esta legislatura que está votando un presupuesto y pautas de crecimiento. Pero yo no veo que haya elementos para ese crecimiento.
Ejemplo 1: ¿el mercado externo hoy es atractivo para nosotros? No, porque no somos competitivos por el tipo de cambio y por tantas otras cosas.
Ejemplo 2: el mercado interno es la otra posibilidad de crecer. Pero nadie va a invertir en este país si no tienes a quién venderle.
Si no le vendes al exterior y no le vendes al interior, ¿a quién le vas a vender?
Se sacan las líneas de inversión productiva del mercado interno. Sabemos el ajuste previsional que se vino, y además, sabemos que en el año en curso se les dieron a los sectores más necesitados créditos que tendrán que devolver con la Asignación Universal por Hijo o con la jubilación que cobrarán el año que viene.
Yo no sé si se va a crecer al 3,5 por ciento. ¿Y saben qué? Es difícil esta situación, porque este presupuesto, si no se crece al 3,5 por ciento, no va a cerrar y habrá déficit fiscal. Y este presupuesto si no crece, no va a compensar el grave perjuicio que sufren las provincias.

Misiones ejemplo de no endeudamiento

Y acá me pongo a hablar concretamente de la provincia de Misiones. En cuanto a la provincia de Misiones –esto lo voy a decir muchas veces en este recinto, en muchos tiempos–, nosotros tenemos hoy un pacto fiscal mediante el cual aceptamos reducir los ingresos brutos, seguramente una de las políticas fiscales más rígidas de la Argentina. Pero no teníamos otra alternativa. No teníamos otra salida, porque recibimos el 40 por ciento menos que el Chaco, el 23 por ciento menos que Corrientes y el 27 por ciento menos que Santiago del Estero. Eso nadie lo resolvió. Han pasado –como se ha dicho acá– gobernadores y presidentes desde el 94 y nadie resolvió eso. Entonces, salimos a buscar los propios recursos, y somos ejemplo de no endeudamiento, de equilibrio; no le pedimos plata de anticipo a la Nación. Y lo hicimos con nuestros recursos.
Y ahora confiamos, y fuimos ahora renunciando a nuestra política fiscal, si se quiere. Pero para eso debe crecer la economía. Y si la economía no crece, les va a ir también bastante mal a las provincias, en especial, a las provincias que no tenemos coparticipación buena, como Misiones. La “copa” per cápita del interior del país es 32 mil pesos habitante, y la de Misiones es 23 mil pesos; vean la enorme injusticia.
¿Saben por qué digo esto? Porque gran parte de las cosas que estamos discutiendo y la reforma previsional fueron para resolverle la situación a una provincia que tenía su razón. La provincia de Buenos Aires tenía su razón en reclamar, porque tenía un índice malo y una “copa” baja. ¿Pero saben lo que veo? Que mientras a todo el mundo las cosas se le van resolviendo gradualmente –”o te doy”, o “te saco”–, a la provincia de Misiones le dicen “bajá los ingresos brutos”, a la provincia de Buenos Aires sí se le resuelven las cosas en un solo instante. La verdad es que no me parece justo ni equitativo cómo se reclama en un proceso de reparto de recursos, y especialmente, en el debate de la coparticipación.
Por eso, quiero terminar diciendo que nosotros, con muchas diferencias y en aras de la gobernabilidad, queremos que al país le vaya bien y hacemos estas recomendaciones quizás apasionadas. Muchas de ellas son producto de vivir en la frontera. Y en la frontera se vive distinto y las cosas vinculadas con el tipo de cambio impactan mucho. Les pongo un ejemplo. Miren, no está nuestro compañero el senador Schiavoni, pero nosotros estamos peleando por el ITC diferenciado. Yo no estoy tan preocupado, porque creo que hay una facultad por la que el Ejecutivo lo puede adicionar; ITC. ¿Por qué? Porque la nafta es mucho más barata del otro lado, en
Encarnación, mucho más barata. Lo mismo ocurre en Formosa.
¿Sabe qué ITC vamos a tener que poner pronto? El ITC de la cerveza, impuesto a la transferencia de la cerveza, porque vale menos de 120 pesos el pack de cerveza en la ciudad de Encarnación. Y también a vos te pasa del otro lado de Clorinda. Y la gente no solamente se va a ir a cargar combustible, sino también va a ir a buscar su pack de cerveza. Y a veces, decimos que los impuestos internos no impactan, y lo que impacta es no solamente el costo argentino, que se hace del tipo de cambio, sino también de esos costos internos. Yo no voy a tener cara y seguramente me va a ir mal si pido un impuesto diferencial para la cerveza en la provincia de Misiones que, a veces, uno la toma y es bastante rica.
Así, queridos amigos, muchas gracias. Muchas gracias por el tiempo, presidenta, muchas gracias por la posibilidad de expresar y volver a insistir con algunas cosas que creo que se pueden modificar a partir de mañana. Primero, que no saquen los beneficios existentes para las pymes y las regiones. Ejemplo, el decreto 814, las líneas de inversión productiva y el aporte patronal del 17 por ciento. Tiene todo el margen del mundo el Poder Ejecutivo, para no hacer lo que hacía en la historieta Condorito a su sobrino Coné, que lo llevaba a ver tomar helado. Y si esto se da, si nos dan, por un lado, a las Pymes del interior y, por otro lado, nos sacan, esta reforma es tomar helado. Que se corrija el rumbo, que se beneficie al país productivo y no al país de la timba financiera y, por último, que haya justicia –como hubo para la provincia de Buenos Aires– para todas las provincias que tienen claramente un atraso en su coparticipación federal”

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