Macri dejará inaugurado mañana el período ordinario de las sesiones en el Congreso de la Nación. Seguramente ratificará el rumbo económico y el gradualismo. Desde las provincias la expectativa está centrada en los anuncios referidos a las transformaciones estructurales que demandan estímulos del Estado. La relación con los gobernadores en el centro de la escena.

Posadas (Miércoles, 28 de febrero) El presidente Mauricio Macri volverá mañana al Congreso de la Nación a inaugurar el período ordinario de sesiones parlamentarias. Para el rito republicano de gobierno se puede sostener que son los discursos más trascendentes porque el Presidente habla al pueblo de cara sus representantes. Será la tercera vez de Macri en su mandato. Es decir que inicia el tiempo de descuento más allá de que es posible y probable que tenga el aval de las urnas para un segundo mandato.
Habitualmente estos mensajes, por mandato constitucional son rendiciones de cuenta. Aunque los discursos de Macri no se caracterizan por su extensión, no podrá eludir referencias a datos concretos y resultados en cada área de la Administración. Seguramente, porque es tradición, los oficialistas aplaudirán y desde las oposiciones dirán que el presidente vive en otro país. Unos verán el vaso medio lleno y los otros, medio vacío. El debate por el Presupuesto fue esclarecedor. Los parlamentarios de Cambiemos defienden las políticas de “corrección de la herencia” y desde las oposiciones las denostan por sus efectos sobre el empleo, la industria y la regresiva distribución del ingreso. Habrá datos y contradatos, más pobreza, menos pobreza. Se reprocharán el populismo anterior y el neoliberalismo del nuevo ciclo.
Macri indudablemente defenderá el rumbo económico – social de su Gobierno y en su mensaje buscará tranquilizar a los argentinos y simultáneamente a los mercados. Sostener la confianza en el gradualismo lo está enfrentado, digamos al círculo rojo, que viene exigiendo políticas de shock en el ajuste y al mismo tiempo lo enfrenta a los trabajadores que pierden sus empleos y la capacidad de compra de los salarios.

La perspectiva de las provincias

Desde las provincias la perspectiva de análisis es diferente. Tiene como plataforma la composición de las dos cámaras en el Congreso. Macri, que es un hombre práctico, encuentra en los gobernadores, responsables de las administraciones en sus provincias, la mayor predisposición al diálogo y los consensos para sancionar leyes.
Los analistas porteños no terminan de entender esta impronta de época. En uno de los medios que expresa al centralismo se habla de “costos”. Textualmente: “en el período 2015-2017, el hecho de que el oficialismo no tuviera mayoría propia hizo que la negociación fuera la clave para que el Gobierno pudiera tener sus leyes sancionadas. Pero esa negociación fue cara para el Gobierno: no hubo proyectos del Poder Ejecutivo en que la oposición no haya modificado. Para 2018-2019, la negociación seguirá siendo necesaria. Sin embargo, dado que la representación política del oficialismo en el Congreso se incrementó, es esperable que esa negociación sea menos costosa en términos de contenido legislativo”.
Al introducir la categoría de costos en la negociación Nación- Provincias, se pierde de vista la esencia de la política, el sentido de las instituciones republicanas y conformación histórica de la Argentina como nación.
No es lo que piensan y dicen, por ejemplo Humberto Schiavoni, que es el presidente del PRO, y Eduardo Levy Yeyati, director del programa Argentina 2030 de la Jefatura de Gabinete de la Presidencia de la Nación. Lejos de un liberalismo extremo, rescatan las tesis del desarrollismo.
En Visión Desarrollista, el economista se diferencia del neoliberalismo al subrayar “el Estado liberal facilita (resuelve la “macro”, como suelen decir los consultores macro) y deja que el mercado (es decir, la agregación turbulenta de actores privados) elija el camino. El Estado desarrollista, en cambio, facilita pero después estimula, y como no puede estimularlo todo (la economía es, al fin y al cabo, la administración de la escasez), tiene que ser selectivo y económico en sus esfuerzos”.
Schiavoni, en una nota que publicó en Clarín hace cinco días rescata también las figuras de Frondizi y Frigerio, que en estos tiempos de comunicación por imágenes tiene de por sí un valor simbólico. En esa nota pareciera completar la reflexión del hombre de la Jefatura de Gabinete que está pensando el largo plazo. Concluye: “el esfuerzo de integración territorial, productiva y social es claramente un elemento central. Para afianzar el federalismo, garantizar la cohesión social y reducir el costo argentino es necesario un completo esfuerzo integrador, que se traduzca en autopistas, puertos, rutas, puentes, aeropuertos, energía, la extensión de la innovación tecnológica, una amplia red de transportes y naturalmente, viviendas, colegios y hospitales. Llevar adelante ese desafío requiere una firme vocación transformadora pero también una dirigencia política dispuesta a buscar consensos sobre cuestiones estratégicas, que miren al largo plazo”.

Revalorización del Plan Belgrano

No casualmente, ayer gobernadores del NOA renovaron sus esperanzas en las obras de infraestructura que el gobierno nacional subió a una planilla de Excell y pomposamente llamó Plan Belgrano. Si bien las provincias cuestionaron la falta de resultados en los dos primeros años del “Plan”, ayer acompañaron al jefe de Gabinete, Marcos Peña, que desde Salta ratificó el compromiso del gobierno nacional con las provincias del norte del país en el lanzamiento de una segunda etapa del programa nacional. A la cita concurrieron integrantes del gabinete y los gobernadores de Salta, Santiago del Estero, Tucumán, Catamarca, Jujuy y La Rioja.
“Hoy vinimos a marcar una segunda etapa del Plan Belgrano, mostrar todo lo que se ha hecho, escucharnos, dialogar y seguir viendo qué cosas del corto y del largo plazos podemos seguir haciendo para desarrollar cada uno de los sectores productivos del país”, expresó Peña. En tanto la gobernadora de Catamarca, Lucía Corpacci, en diálogo con un medio salteño, señaló: “Yo creo que todos teníamos grandes expectativas cuando se anunció el Plan Belgrano. Su primera etapa fue recolectar obras, en su mayoría ya iniciadas, y ponerlas dentro del programa del Plan Belgrano. Lo que creo es que en este relanzamiento, en donde las provincias venimos trabajando, venimos diciendo cuáles son nuestras prioridades, tenemos esperanzas de que las cosas cambien, y cambien para bien”.

 

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