Las tensiones intrínsecas de la globalización quedaron de manifiestas en el contraste de los discursos del presidente de la República con el de los tres intendentes que ayer inauguraron los ciclos legislativos municipales. Si por un lado se exhibe la tendencia a la concentración del poder económico y a la virtualidad de las relaciones sociales, por el otro el anclaje territorial sigue siendo la ciudad como espacio concreto de realización de la calidad de vida y la construcción de subjetividades.

Posadas (Viernes, 2 de marzo). El mensaje pronunciado por el presidente de la República en el Congreso ocupa hoy el centro de la atención de los analistas. Hay distintos abordajes de su significación política que por supuesto están teñidas por la ideología del que habla cada medio.
Sin entrar entonces en el juego de los porteños vale rescatar la óptica de los representantes de Misiones. El senador Humberto Schiavoni, puso el foco en el diseño de mediano y largo plazo. Es decir en la ratificación del rumbo económico – social que, en la preservación del gradualismo en las políticas de cambio de modelo, enfrenta al mismo tiempo a los poderes concentrados como a los sindicatos. Para el diputado Jorge Franco, que preside la bancada de los renovadores misioneros en el Parlamento nacional, lo central fue el tono conciliador del Presidente y su convocatoria al diálogo en búsqueda de consensos. Legitima así la decisión política de la Renovación adoptada por la conducción en 2015 y que determinó el perfil colaborativo de las relaciones entre los gobiernos provincial y nacional.
Pero Franco puso también acento en lo no dicho. Entre tanta reforma anunciada no se incluye la nueva ley de coparticipación federal de impuestos que es un mandato constitucional postergado desde hace más de dos décadas con el argumento falaz de que se necesita el acuerdo de todos los distritos para modificarla.

Globalización y territorialidad

Esta omisión del discurso de Mauricio Macri es un disparador para poner en contexto las inauguraciones, también ayer, de los períodos ordinarios de sesiones en las legislaturas municipales de Posadas, Oberá y Alem.
Mientras la Casa Rosada sustenta su proyecto en la tendencia mundial a la globalización, que es objetiva e inexorable a pesar de las manifestaciones proteccionistas como el Brexit y Trump, aquí, en Misiones, Joaquín Losada, Carlos Fernández y Diego Sartori, expresaron la otra tendencia en tensión con la globalización: la territorialidad y el desarrollo local, que a diferencia de los proteccionismos no niegan el nuevo orden mundial para construir una adaptación activa, no meramente defensiva. Esta tendencia asume que la globalización puede ser vista como una oportunidad para el desarrollo de los territorios ya que por una parte este proceso permite un mayor acceso a recursos globales relacionados con la tecnología, capital y mercados y por otro lado supone una revalorización de los recursos propios.
En los discursos de los tres intendentes misioneros se expresa con todas las letras las dificultades del desarrollo local con el funcionamiento de políticas neoliberales. Por eso cada uno resumió sus propias estrategias territoriales de desarrollo, que inevitablemente deben tener correspondencia con programas nacionales, pero fundamentalmente preservando el papel del Estado.
Fernández lo marca al iniciar el discurso: “en el ámbito provincial, somos parte de este proyecto misionerista que vino a mejorar la vida de los misioneros y, respetuosos de la decisión de la mayoría, mantenemos una cordial relación con el Gobierno nacional, tal como se pregona desde la administración provincial. Nuestra premisa es crecer e incluir, donde tenemos que planificar para poder avanzar, a veces solos, y otras con el invalorable acompañamiento del Gobierno Provincial y Nacional, para responder a las demandas que cada vez se incrementan más en el ámbito municipal y que nos alejó de aquellas que solo requerían barrido, limpieza, y recolección”.
Losada se mostró más contundente: “el contexto económico en el que nos toca administrar el municipio de Posadas es sumamente complejo y difícil. El año pasado tuvimos que afrontar serias dificultades económicas, y las perspectivas para este año en cuanto a la economía no son demasiado alentadoras. Misiones es una de las provincias más perjudicadas y discriminadas por el reparto de los fondos nacionales. Mientras la media del gasto que -de acuerdo a lo previsto en el Presupuesto Nacional- hará el Estado Nacional por habitante en cada provincia es 42.600 pesos en Misiones es de apenas 33.377. En este marco, debe decirse además que Posadas es la capital de provincia que menos fondos recibe en concepto de coparticipación por habitante, a lo que se suma el serio perjuicio que generan las asimetrías de frontera, con una fuga estimada de 25 millones de pesos diarios, que impacta fuertemente sobre el desempeño económico de los negocios y emprendedores de la ciudad. Un escenario complejo que se agudiza con los 5 millones que se dejan de percibir mensualmente de coparticipación tras la modificación del pacto fiscal, que se destina al Fondo del Conurbano Bonaerense”.

Autonomías locales

La reforma de la coparticipación, mandato de la Constitución de 1994 que está pendiente desde hace 22 años, resta capacidad en la toma de decisiones. El intendente de Oberá lo desnuda con números concretos: Del total de ingresos municipales del 2017, que alcanzaron 367, 4 millones de pesos, “el 32% correspondió a ingresos municipales propios, y el 68% restante corresponden a recursos que ingresan de otras esferas del Estado (coparticipación de impuestos, fondo solidario, IPA, subsidios y otros). Estos números nos demuestran la dependencia de los recursos provenientes de nación y de provincia, y reflejan, tal como expresé en varias oportunidades, la limitación de la autonomía municipal y la problemática de la coparticipación, histórica y actual”
Son condicionamientos financieros objetivos, que tal lo denuncia Fernández que arrastran los procesos históricos y sólo tienen salida desde la política. La convocatoria de Macri en el Congreso abre una puerta pero la omisión de la reforma de la copa, al mismo tiempo, la cierra.

Lo virtual y la ciudad

Losada, Fernández, Sartori, son representantes de posadeños, obereños y alemenses que con sus características particulares son seres humanos de la cultura de la globalización. Pero si la globalización se centra en el desarrollo y apertura del mundo a través de las nuevas tecnologías aplicadas a las comunicaciones, que permiten centralizar el poder en su dimensión económica, política y cultural, a la vez se complementa con la tendencia a la descentralización territorial. Pero la relación espacio – tiempo no es la misma que hace pocos años. La construcción de la subjetividad tiene influencias de esa realidad virtual que rompe la relevancia absoluta de la geografía. Pero las necesidades de las personas todavía se satisfacen en la ciudad que sigue siendo la base de la socialización.
La ciudad es así, la expresión concreta del nivel de desarrollo de cualquier sociedad. Es la premisa en la que hay que encuadrar los discursos de los tres intendentes. Mientras Macri en Buenos Aires, hacía referencia a lo abstracto, a lo macroeconómico, aquí Losada, Fernández y Sartori, hablaron de lo micro, lo cotidiano. La sociedad es más exigente con el intendente. Nadie se irrita por la política monetaria, las demandas por mayor calidad de vida son locales. Los derechos se ejercen en las ciudades. Por eso, la tarea del intendente es más compleja que la administración de alumbrado, barrido y limpieza, deben hacerse cargo también de la brecha entre lo que se planifica y concreta. Es que lo universal se juega en el espacio. La globalización puede estar unificando hábitos y costumbres a través de las telcos, pero el lugar en el Mundo sigue siendo la ciudad.
Si la globalización financiera destruye y modifica las relaciones sociales, las solidaridades se reconstruyen desde la comunidad. Este axioma sirve para establecer un esquema referencial conceptual para interpretar el verdadero sentido de las acciones de gobierno que fueron resumidas ayer por los tres intendentes.
El contacto de la gente, impronta de los nuevos tiempos de la política, se registra inexorablemente en el espacio local.
Sartori lo destaca de entrada: “nada de esto hubiera sido posible sin el esfuerzo de cada uno de los habitantes de Alem, en especial el agradecimiento al Honorable Concejo Deliberante, a cada uno de los señores concejales, que siempre han pensado en el bien común y acompañaron la visión y la planificación del poder ejecutivo.”
Y se muestra en plenitud en la gestión de Losada cuando destaca: “particularmente me siento orgulloso de haber sido parte del gobierno que impulsó el Presupuesto Participativo, un mecanismo reconocido en la Carta Orgánica, que en el 2016 se puso en marcha con la primera experiencia y cuyas concreciones eh mencionado. En las 45 Asambleas Barriales, durante los meses de abril, mayo y junio, participaron 1.379 vecinos, quienes presentaron 410 proyectos. Al votarse el Presupuesto Participativo 2017 – 2018 participaron 22 veedores, 84 autoridades de mesa y se contó con 38 urnas con materiales de trabajo y votaron 8.475 vecinos”.
Fernández, destaca esta inmediatez del Estado con la gente al destacar que “junto con el Estado Provincial hemos logrado generar alternativas laborales para nuestros querido tareferos. A pesar de que la solución de fondo vendrá de la mano de medidas específicas en materia laboral que deberá instrumentar el Gobierno Nacional, resolvimos coyunturalmente la situación con fondos provinciales y propios, creando el Programa de Emergencia Laboral Para Tareferos, a través del cual han realizado obras de cordón cuneta y empedrado en Barrio Norte. Esto es un claro ejemplo de la inmediatez del gobierno local para con el obereño, el Gobierno municipal es la primera puerta que golpea el vecino. Y debemos estar a la altura de las circunstancias.

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