El gesto de un grupo de jóvenes paraguayos-libaneses que repartieron agua (ver video) a los rehenes de la frontera reventó las redes sociales de agradecimientos y emoción. Este lunes, el día en que el puente Internacional cumplió 28 años, rompió su propio récord en kilómetros de cola: llegó hasta la Costanera Bolik, a unos 15 kilómetros de la cabecera paraguaya, por dentro de Encarnación.

Por Raúl Puentes.

Posadas (Lunes 2 de abril). Unas doce horas de espera significó los casi quince kilómetros de cola dentro de Encarnación que debieron soportar quienes regresaron de esa ciudad hacia Posadas, este lunes 2 de abril, a través del puente Internacional San Roque González de Santa Cruz, el único vínculo físico entre la provincia argentina de Misiones y el Paraguay.
Medio día de cola. Sin agua, baños ni comida. Hoy, justo el día en que el puente Internacional cumple 28 años de funcionamiento: fue inaugurado y habilitado el 2 de abril de 1990.
Otra vez este paso internacional que une, a pesar de todo, las ciudades de Posadas y Encarnación quedó desbordado por la cantidad de turistas y vecinos que cruzan y por la inoperancia de los argentinos (no importa de qué Gobierno) que no logran resolver esta situación. Los kilómetros de cola y las horas de espera siguen aumentando mientras las autoridades ensayan propuestas de solución que no pasan de ser meras declaraciones –a veces grandilocuentes y otras veces infantiles-. En su cumpleaños número 28, el puente Internacional registró un nuevo récord de cola al alcanzar la costanera Padre Carlos Bolik, a unos quince kilómetros de la cabecera paraguaya del puente.
En la cabecera argentina, nadie estaba siquiera nervioso: Aduana y Migraciones atendían el paso “regulando bajito, sin nervios”, mientras el calor y el nerviosismo superó a quienes se encontraron por primera vez con esta situación, de la que no podían dar créditos, aunque posadeños y encarnacenos sabemos que “así nomá-é”.
Así terminó el fin de semana largo por la Semana Santa y el feriado de este 2 de Abril, Día del Veterano y de los caídos en la guerra de Malvinas, por la fecha en que las tropas argentinas, en 1982, desembarcaron en las islas Malvinas con el fin de recuperar la soberanía arrebatada, desde 1833, por Gran Bretaña.
Es verdad que acá en el puente Internacional las fuerzas policiales paraguayas frenan el tránsito “por estrictas razones de seguridad –aducen- con la intención de alivianar al viaducto del peso de los vehículos y las personas”, pero de liberarlo, la cola se acortaría solo en los poco más de dos kilómetros y medio que tiene el puente (2550 metros de cabecera a cabecera), pero no reduce la cantidad de horas de espera que, desde temprano rondaba las cinco horas y para la tarde del mismo día, ya rozaba las doce horas de espera, según el testimonio de los automovilistas.
En medio de esta desidia de frontera (que genera negocios de frontera: otra vez el cobro de entre 30 y 50 dólares por vehículo, para agilizar el paso y permitir el adelantamiento, con venia oficial -si, con consentimiento otorgado por alguna autoridad) hay que destacar el gesto solidario de los Bomberos Voluntarios de Encarnación, presentes y atentos ante cualquier emergencia para asistir a los turistas y, además, el gesto humanitario y solidario de un grupo de jóvenes paraguayos -de la comunidad libanesa- que por iniciativa propia entregaron agua –en forma gratuita- a los que padecieron las largas horas de espera para entrar a la Argentina.
Este gesto, y el video que acompaña la acción, se viralizaron a través de las redes sociales en cuestión de minutos, alcanzando todo tipo de reconocimiento y adhesión al gesto de no abandonar a los que por cuestiones circunstanciales –y de inoperancia- no logran agilizar el paso.
Esta es la situación en este paso Internacional que, lejos de resolverse, como en las series de moda… “esta historia continuará”.

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Foto de este lunes 2 de abril, tomada de Internet.
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