La cuestión federal fue uno de los ejes subyacentes en el debate por el Presupuesto 2019 en el Senado de la Nación. Mientras la Alianza Cambiemos que apuesta todo al déficit cero quedó entrampada en la asepsia del monetarismo desde las oposiciones hubo cruces interesantes por la matriz del desarrollo de las provincias. Mientras CFK sostuvo que una estrategia de desarrollo concentrada en los recursos naturales es social y políticamente insustentable, varios senadores entre ellos Pichetto afirmaron lo contrario: “si nosotros no crecemos por la vía de nuestros recursos naturales estamos liquidados”.

Posadas (viernes, 16 de noviembre) La cuestión del federalismo en la Argentina estuvo entre los ejes subyacentes en el debate por el Presupuesto 2019 en el Senado de la Nación. El represente del Chaco, Eduardo Aguilar lo puso en la superficie cuando observó: “otra vez, la costumbre –digamos– ya arraigada de tratar al país como si fuera un punto unidimensional y no un territorio extendido, con enormes heterogeneidades regionales. Es decir, ¿realmente vamos a cortar el cien por ciento del Fondo Federal Solidario en torno al puerto? ¿Y también vamos a cortar el cien por ciento en el NEA y en el NOA, con los faltantes de infraestructura social que hay? ¿No se puede graduar esto a lo largo del territorio? El subsidio al boleto de transporte urbano, ¿lo vamos a eliminar acá, en la Capital, y lo vamos a eliminar, también, en el NEA/NOA, a mil kilómetros del puerto?… tratar al país de esta manera es un delirio anti-federal”.
En el mismo sentido apuntan las reflexiones de Maurice Closs cuando denunció que la desaparición del artículo que determinaba la automaticidad de los giros del FET. “Eso dejó en claro dos cosas. Por un lado, el funcionamiento de los lobbies, un tema que se puede tratar y que se está debatiendo en este Congreso, y cómo muchas veces el Poder Ejecutivo nacional en este caso da más prioridad a la opinión de un lobby o de un sector o un grupo intermedio que a lo que opinan y piensan las provincias”. A lo largo de su exposición volvió reiteradamente a marcar la secuencia histórica que deja “bien claro que es un dibujo y se va corroborar cómo el Congreso –cómo nosotros en general y la Cámara de Senadores en particular– ha ido perdiendo facultades y atribuciones a lo largo de los años, específicamente a la hora de discutir el proceso presupuestario”. Subrayó el pálido rol que tiene el Senado de la Nación y desocultó las presiones para condicionar la toma de decisiones al explicar que “si hoy nosotros acá, como Cámara revisora, quisiéramos hacer lo que es lógico –revisar y corregir los errores que trae esta ley de presupuesto– seríamos golpistas, en esta época y en las épocas anteriores también. ¡Por eso es tan pálido el rol del Senado…en este tiempo lo que hay es una subestimación del rol parlamentario a la hora de discutir el presupuesto”.

Federalismo y recursos naturales

Esta observación de Closs podría tener vasos comunicantes con la reforma constitucional de 1994 cuando el abordaje partidocrático introdujo las elecciones directas para elegir los representantes a la vez que garantizaba uno por la minoría alterando el espíritu de representación territorial del Senado. Pero más allá de esa formalidad, la pérdida de gravitación del Senado expresa la pérdida de gravitación de las provincias frente a un poder central cada vez más fortalecido. Y Closs lo destaca al lamentarse, diríamos, al denunciar la cuestión del FET “cómo muchas veces, como también nos pasó en los temas cañero, tabacalero y demás, no logramos entre las provincias los consensos. Algunas veces los celos y mezquindades hacen que un artículo tan importante como el 123 para jujeños, salteños, misioneros, cordobeses y correntinos en menor medida haya desaparecido”.
De todos modos la voz de las provincias estuvo en las exposiciones de los senadores y deja abierto el desafío del cómo o del qué hacer para revertir el centralismo porteño.
¿Puede haber federalismo sin bases materiales que sustenten la toma de decisiones en la extensión de la autonomía? Un interrogante abierto por el desarrollismo en los años de Frondizi desde la rebelión de caudillos como Uranga, Sylvestre Begnis y Alende, y aquí en Misiones el Beto Velozo.
En el debate por el Presupuesto estos desafíos estuvieron presentes. El chaqueño Aguilar que votó en contra por considerarlo centralista destacó que “la economía argentina necesita una estrategia industrial exportadora. Y cuando digo industrial, me refiero a industrial en el sentido moderno, sobre todas las cadenas de valor, empezando obviamente por los recursos naturales y por el sector clave que tiene la economía argentina, que es el sector agrícola”.
El oficialismo de la Alianza Cambiemos ni abrió la boca sobre estos temas. Por disciplina o por convicción su suerte está en el rumbo económico sustentado en el déficit cero como la panacea. La idea monetarista clásica que entiende que la inflación argentina es consecuencia no tanto ni tan solo del déficit fiscal y la oferta monetaria. Ni una sola idea en los oradores de la Alianza PRO – UCR que demuestre que son concientes de que la economía argentina es cada vez más pequeña y el mercado local muy opaco e imperfecto. Un mercado concentrado, oligopólico, cartelizado, mañoso, y además muy condicionado por la incursión arbitraria del Estado. En la medida en la que los economistas asumen que el argentino es un mercado más bien perfecto, parten de una premisa central equivocada.
Esta confianza puesta en la estabilidad de las variables macroeconómicas, aunque sólo se logre reprimiendo la inflación por un tiempo, dejó a los aliancistas afuera del debate de fondo. Paradojalmente desde el diseño de las políticas de desarrollo de las provincias estuvo el cruce más claro se dio entre Cristina Fernández de Kirchner y Miguel Pichetto. ¿Las bases para los desarrollos provinciales pueden prescindir de las ventajas comparativas? Hablamos del petróleo, el gas y la pesca en el sur, el litio en Jujuy, el turismo y la foresto-industria en Misiones.

No es sustentable

Dijo CFK “una cosa que nos enseñan de chicos en el colegio es que la Argentina es un país muy rico en recursos naturales. Pero si uno ve el último informe del Banco Mundial, por ejemplo, The Changing Wealth of Nations, –La Riqueza Cambiante de las Naciones– de 2018, al analizar la dotación de recursos naturales per cápita, la Argentina resulta que es uno de los más bajos, 16.185 dólares per cápita de recursos naturales, contra un Perú que tiene casi 25.000 dólares, contra un Chile que tiene 45.000 dólares, contra un Brasil que tiene casi 37.000 dólares, contra un Canadá que tiene 52.000 dólares; y quiero detenerme en un caso, Australia. No debe ser la primera vez que se escucha que nosotros tendríamos que ser muy parecidos a Australia en el desarrollo. ¿Sabe cuánto tiene Australia de dotación de recursos naturales per cápita? Tiene 180.000 dólares. Pero Australia, por su ubicación geoestratégica, por ser parte de la comunidad británica, y, además, por ser un gran proveedor, primero de Japón, y ahora, junto a Nueva Zelanda, también de la economía china, tiene una economía diferente a la nuestra. Pero me parece que hay una gran fantasía en creer que, a través de recursos naturales, vamos a salir. Mire, la Argentina no forma parte de una alta dotación con recursos naturales. Para lo cual, una estrategia de concentrarnos en estos recursos no sólo es social y políticamente insustentable sino que, además, es poco inteligente económicamente”.

Gas, petróleo y petroquímica

Pichetto que habló después de CFK además de argumentar el voto para aprobar un Presupuesto que considera malo, no casualmente introdujo en su exposición la cuestión de los recursos naturales. “Si nosotros no crecemos por la vía de nuestros recursos naturales estamos liquidados”, afirmó. Y agregó: “les puedo decir algo: desde Bahía Blanca hacia el sur, todas las provincias de la región patagónica son sociedades estructuradas socialmente, sin tanta villa, sin marginación, con una cultura ligada al trabajo y a la producción. La estructura social de la Patagonia tiene que ver con eso, con una visión ligada al trabajo y al crecimiento. Y el camino va por el lado de una política de Estado que inauguró la ex presidenta. La política de Estado era el desarrollo de Vaca Muerta como un tema central de la política de Estado, de producir gas y petróleo nacional y lograr la autoproducción y la venta, incluso, hacia afuera. Poder vender gas, poder desarrollar todo lo que significa el complejo Vaca Muerta y toda la región patagónica con gas. Vamos a ver en los próximos días un decreto del Poder Ejecutivo –creo que salió hoy–, que me parece inteligente, para desarrollar allí el polo petroquímico ligado a la extracción de gas; extracción que Tierra del Fuego hace, pero que no podía hacer en el territorio. Eso significa trabajo. Nuestra potencia está ahí, en los recursos. ¡Y tenemos que hacer minería: minería, minería! ¡Este país es rico en oro y en plata! En la provincia de Santa Cruz hay tres yacimientos de oro trabajando. En la provincia del Chubut, una provincia amiga, hay un potencial extraordinario. ¡Tienen la mina más grande, no sé si del mundo, pero sí de América, que se llama “Navidad” y que es una mina de plata! No se puede extraer la plata porque hay una cultura de que contamina; “engorda”, contamina. ¡Es imposible que la Argentina crezca! ¡Hay algunos que creen que el reino de los cielos va a ser de los pobres! Yo estoy más ligado a la visión del trabajo. ¿Hay que cuidar el medioambiente? Sí, obvio. ¡Sí, hay que cuidar el medioambiente! ¡No hay que permitir que se contaminen los ríos; que grandes empresas mineras contaminen, como pasó en una provincia cercana, en la zona de la cordillera, que contaminó! Bueno, ¡eso no puede pasar! ¡El Estado tiene que estar ahí controlando! ¡Pero hay que hacer minería! ¡Canadá hace minería! ¡El producto bruto de Chile se explica por la minería; si no, no existiría Chile! ¡Nosotros tenemos petróleo, gas y minería! No hacemos minería porque contamina, porque aparecen los hiperambientalistas. ¡Estamos liquidados! ¡El mundo va a ser de la pobreza! ¡La máquina de pobres, la maquinita de pobres!
¡Vamos a ir con el subsidio y más pobres…! ¡Y dale que va! ¡Y la Argentina no tiene destino: no tiene destino!”

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