La decisión de Schiaretti de convocar a elecciones el 12 de mayo despertó conjeturas de si le conviene o no a Macri. Pierden de vista que el objetivo es librar a los cordobeses de la trampa de la falsa opción M – K. Es la razón por la cual la mayoría de las provincias, entre ellas Misiones, harán los comicios entre mayo y junio. No es “adelantar”. Convocar a elecciones provinciales en un clima despojado de factores externos constituye expresión política de autonomía y defensa del federalismo, es ejercer la autonomía federal.

Posadas (Jueves, 29 de noviembre) El gobernador Schiaretti anunció que las elecciones provinciales en Córdoba se realizarán el 12 de mayo. Las razones: “que los cordobeses voten libre de todo tipo de influencia extraña en materia electoral”. Argumento contundente. Se convoca al pueblo a pronunciarse para dirimir en las urnas los proyectos provinciales en pugna. Que los cordobeses decidan por Córdoba. La “influencia extraña” a la que se refieren voceros de Unión por Córdoba -el frente que integran varias fuerzas políticas pero con centralidad en el peronismo- es sin duda la “grieta”. Nadie puede negar que, desde la fuerza de penetración del discurso hegemónico difundido por los medios, congresos, fundaciones y el dominio de las redes digitales y hasta desde la Embajada, se está tratando de imponer la falsa opción Macri – Cristina. Es la polarización que puede contaminar la toma de decisiones de los pueblos en las provincias.
El anuncio de Scharetti repercutió en los medios de tirada nacional, como no puede ser de otra manera, desde un abordaje porteño. Repasando los títulos de la derecha, Clarín: “Otra provincia peronista adelanta su elección: en Córdoba votarán el 12 de mayo”; del centro, Ámbito: “Córdoba adelanta elecciones y desata ira de radicales”; y de izquierda, Página: “Schiaretti adelanta las elecciones y complica a Cambiemos”… y así. El concepto “adelanta”, marcado unánimemente, con lo que se niega o se oculta la Argentina profunda.
Lenguaje y autoritarismo
Para los porteños, fascistas o progres, lo que no coincide con la fecha de las elecciones nacionales, se “adelanta” o eventualmente se puede “atrasar”.
El lenguaje no es neutro. Su deformación es una estrategia del autoritarismo, de la negación de una realidad mucho más compleja que la concepción binaria de la prédica de la “grieta” ya en carrera electoral. Porque sólo el G-20 está retrasando en los títulos la centralidad que ha ganado en la escena política nacional las elecciones presidenciales 2019. Marcos Peña dedicado a full a la campaña, sí, corrido del día a día de la gestión, el Jefe de Gabinete, la pata política del equipo que tiene a Durán Barba como el estratega de las batallas por ganar la opinión pública, ya está en acción. Alcanza con prestar un poco de atención a la línea que bajan los analistas y los informativos, como la acción psicológica desplegada por los trolls, para afirmar que la campaña ya está largada. Hay operaciones muy sutiles. Por ejemplo poner en el centro de las críticas a la inflación. Vean Clarín y TN. Escandalizados por los índices inflacionarios. El año que viene, con la depresión del consumo, el sinceramiento del precio de tarifas y combustibles ya a término, las importaciones y un tiempito de tener planchado el dólar, el Gobierno y sus operadores de imagen mostrarán la caída de la inflación a la mitad como un logro. La estabilidad de las variables macro operarán también como reflejo de una estabilidad ficticia, pero estabilidad al fin. Y la clase media podrá repetir que lo peor ya pasó, aunque un río subterráneo de lava esté buscando un cráter por dónde explotar en llamas. Tampoco es ajeno a estas operaciones, que repetimos son ya de campaña electoral, difundir encuestas que le dan a CFK con posibilidades de ganar el balotaje a Macri. ¿Desde cuándo tanta objetividad en los periodistas de guerra de Clarín, TN y La Nación?
Schiaretti no fue el primero
Pero volviendo a la decisión de Schiaretti de convocar a elecciones el 12 de mayo para librar a los cordobeses de la trampa de la falsa opción M-K y de las presiones mediáticas porteñas, cabe señalar que no fue el primero y no será el último. Las provincias, salvo Santiago y Corrientes que tienen el calendario diferenciado heredado de la intervenciones de Menem, todas renuevan el Ejecutivo.
Por la información que se conoce, el gobernador de Chubut, Mariano Arcioni, fue el primero en fijar una fecha y dispuso que las elecciones provinciales serán el 19 de mayo, luego de las primarias, previstas para el 17 de marzo. Sin embargo, la medida fue frenada por la oposición local, que tomó el control de la Legislatura y derogó con una ley el decreto, aunque se espera que Arcioni la vete. En Catamarca, Lucía Corpacci, tiene el propósito de convocar a los comicios en marzo, con primarias en enero, por lo que sería la primera fecha del calendario. Además, se estima que en abril votarán Entre Ríos y Neuquén; en mayo además de Córdoba, y Chubut, se votaría en La Rioja, Tierra del Fuego y en junio Chaco, Mendoza, San Juan, Santa Fe, San Luis, Tucumán, La Pampa, Río Negro y Santa Cruz.
En todos, el argumento excluyente refiere a la claridad de la oferta a los ciudadanos, liberarlos de la “influencia extraña” en su determinación.
Contexto político – institucional
Son decisiones que se adaptan al contexto político – institucional de la República. La crisis de representación de 2001, expresada en la voz de la calle y las plazas a lo largo y ancho del territorio nacional, resumida en la consigna “que se vayan todos”, sigue en la base de los alineamientos políticos. No se puede negar que el PRO, núcleo y esencia de la Alianza Cambiemos, es producto de esa crisis como lo es el kirchnerismo. Las dos fuerzas constituidas desde las esferas del poder. Los K no existieron como expresión autónoma del PJ hasta tanto no tuvieron a disposición el aparato del Estado para la construcción de lo que ahora se llama “espacio”. El PRO, más que desde el distrito porteño se construyó desde el poder real, el llamado círculo rojo y el armado del poder en la sombra de los servicios de inteligencia aliados a jueces y medios tanto locales y extranjeros como Cambridge Analytica. Pero los dos son construcciones desde el Poder, de arriba para abajo, del centro a la periferia. Más allá de la significación política de los K y los M, es la cruda descripción del proceso de nacimiento y desarrollo de cada fuerza política.
Convocar a elecciones provinciales en un clima despojado de factores externos constituye entonces expresión política de autonomía y defensa del federalismo. Las provincias tienen el derecho y diríamos la obligación de no caer en esa trampa. Votar desde los intereses provinciales invierte ese movimiento para privilegiar la periferia al centro. Es defender también la construcción de una fuerza que dirima el poder con los partidos del puerto sin alineamientos acríticos ni obediencias debidas. Con ideas propias.
El 9 de junio es el último plazo
En Misiones, como en otros distritos, la convocatoria es atribución constitucional del Gobernador. Lejos de las riñas electorales y de especulaciones oportunistas, Hugo Passalacqua, por su gestión y discurso, seguramente elegirá una fecha que garantice al pueblo misionero comicios limpios, lo menos contaminados posible de la prédica de la grieta. Comparte con Carlos Rovira la firme determinación de defender el proyecto provincial de la Renovación con argumentos. Con la razón como valor. Son enemigos de la “posverdad”, ese neologismo que intenta sostener como verdades construcciones virtuales, que en realidad son inventos y mentiras. Convocar a elecciones provinciales en un clima lo menos contaminado con esas posverdades que buscan la distracción hacia devaneos que no son concreciones, es toda una decisión política.
Aunque no hay información oficial sobre la fecha, el diario La Nación publicó que en Misiones serían en mayo, y Primera Edición en su edición del domingo pasado coincide con Perfil en un deslizamiento que deja entrever que serán en junio. El domingo 9 es la última fecha disponible para sostener la pureza provinciana del pronunciamiento. De todos modos, hay que dejar en claro que sean en mayo o en junio, Misiones no adelanta las elecciones. Convocar antes de las elecciones nacionales, políticamente no es adelantar nada, es decidir en forma autónoma en favor de mayor racionalidad y superar la falsa opción que se impone desde Buenos Aires.
Vidal encerrada en un laberinto
Los distritos encerrados en la trampa de Peña y Durán Barba son los gobernados por la Alianza PRO – UCR. No pueden quedar ajenos a la disyuntiva de ligar o despegarse de Macri.
Hay toda una producción periodística referida a la fecha que elegirá la gobernadora Vidal. Esa disyuntiva le genera las incertidumbres inherente a todo el proceso de la toma de decisiones que conlleva siempre una pérdida. Si elige convocar a un plebiscito de su gestión indefectiblemente debilita la boleta de Macri en octubre. Si elige unificar las elecciones con las nacionales, ayuda a Macri, pero su figura pierde gravitación en la toma de decisiones del elector. Si elige ir como cabeza de lista fortalece la opción provincial, pero debilita las posibilidades de los intendentes.
La pobre Vidal no puede librarse de las especulaciones de Buenos Aires y está cruzada por operaciones de la Casa Rosada. Alrededor de Macri no hay consejos unificados. Hay lecturas que afirman que no puede despegarse ni de la Ciudad Autónoma ni de Buenos Aires. Hay lecturas que le sugieren a la inversa que limpie los comicios de octubre de cuestiones provinciales y centre la opción en la grieta. Dicen que es la única manera de evitar el balotaje. Por eso, al contrario de las opiniones generalizadas, la decisión de Schiaretti, puede que lo ayude más de lo que lo perjudique.

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