Más allá de los acuerdos generales que se plasmen en el documento final, el G-20 será un fracaso si no llega a consensos que asuman sin grietas la lucha contra el cambio climático, como lo hace prever la resistencia de Trump. Sin embargo aquí, el ministro de Ecología muestra la ambivalencia del mundo ya que hay conciencia de la necesidad de cuidar la Casa en Común. Mencionó la Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica que se realizó en Egipto que lanzó la “Hoja de ruta de conservación del yaguareté 2030 para las Américas”.

Posadas (Viernes, 30 de noviembre) Los consensos por el cambio climático rubricados por los presidentes que integran el G-20 en la Cumbre de Hamburgo el año pasado, no tendrían la misma centralidad en el documento de Buenos Aires que se firmará mañana. De acuerdo con los deslizamientos de la información que circula en ámbitos diplomáticos, el presidente Macri se propuso moderar, en lo que sea posible, los puntos en los que Estados Unidos sostiene una posición que lo enfrenta al resto del mundo, entre ellos el protocolo por el cambio climático.
Hay una actitud pragmática en Macri y de contenido político al tratar de evitar que Trump vuelva a quedar aislado como le sucedió en Alemania cuando votó en contra de la necesidad de tomar medidas para la sustentabilidad climática.
Nadie niega que el cambio climático es un problema global con graves dimensiones ambientales, sociales, económicas, distributivas y políticas. No casualmente es el eje de la encíclica “Laudato Si, Sobre el cuidado de la Casa en Común” del Papa Francisco. Plantea que es uno de los principales desafíos actuales para la humanidad. Y si se atiende al documento papal pareciera que no se ha avanzado mucho si se observa que admite que si bien “el movimiento ecológico mundial ya ha recorrido un largo y rico camino, y ha generado numerosas agrupaciones ciudadanas que ayudaron a la concientización. Lamentablemente, muchos esfuerzos para buscar soluciones concretas a la crisis ambiental suelen ser frustrados no sólo por el rechazo de los poderosos, sino también por la falta de interés de los demás”.
Sin embargo se mueve
El ministro de Ecología, Juan Manuel Díaz, no se muestra pesimista. Consultado por estas versiones y por la resistencia de Trump, como antes Obama, a reconocer la necesidad de tomar medidas para mitigar el cambio climático, sostuvo que sin enfocarse en la reunión de los presidentes del G – 20, estamos en un momento internacional ambivalente en relación al desafío de asumir el cuidado del ambiente.
En ese sentido destacó que la semana pasada nuestro país estuvo presente en la Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica que se realizó en Egipto. En ese marco, se lanzó la iniciativa “Hoja de ruta de conservación del jaguar 2030 para las Américas”, propuesta del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el Fondo Mundial para la Vida Silvestre y la Sociedad de Conservación de la Vida Silvestre.
Además, se eligió el 29 de noviembre como fecha para celebrar el Día Internacional del Jaguar, que replicó aquí el gobernador Passalacqua. La idea es establecer y proteger un corredor del yaguareté que abarca desde México hasta Argentina y asegura 30 paisajes prioritarios de conservación de la especie. Explicó Díaz que el corredor permitirá fortalecer la cooperación internacional y estimular iniciativas de protección, como así también conectar y proteger los hábitats del felino incentivando oportunidades de desarrollo sostenible como el ecoturismo y el apoyo a comunidades y pueblos indígenas que conviven con la especie. Consideró que es paradigmático, o una metáfora que expresa al mismo tiempo una realidad, la toma de conciencia y a la vez pone en evidencia la decisión política de establecer como una prioridad el cuidado del ambiente, pero de forma integrada al hombre.
Aunque lejos de una actitud de resignación, hizo mención a datos que son contundentes. Dijo que en 100 años, la acción humana sobre el planeta ha provocado la extinción de 500 especies que en términos naturales hubiese demandado 10 mil años.
Es el contexto que resalta la significación de reivindicar al yaguareté como uno de los monumentos naturales más representativos de la vasta fauna misionera. Por eso habla de metáfora, ya que la existencia de una población de 104 ejemplares devela la existencia de un ecosistema en óptimo estado de conservación, que indudablemente esconde la existencia de otras especies y el vigor de la selva. Recordó que nuestra provincia fue la primera en establecer la categoría de ‘monumento natural’ para el yaguareté, lo que implica un máximo grado de protección. La primera en aprobar un plan de acción para la conservación del yaguareté en el corredor verde misionero que tiene 7 programas y 38 acciones estratégicas con distintas instituciones vinculadas al ámbito de la conservación en nuestra provincia y que permitió, en un trabajo mancomunado, llevar la población de este espécimen del año 2005 de una estimación de 50 ejemplares a 104 ejemplares en la actualidad”.
La reunión de Iguazú
Destacó Díaz que aunque el G – 20 suele asociarse exclusivamente con la Cumbre de Líderes, mucho de lo que es discutido y aprobado en esa instancia es fruto del trabajo realizado durante todas las reuniones que se realizan previamente.
Son en esas reuniones donde provincias como Misiones tienen la oportunidad de plantear su visión de cooperación con los países más desarrollados para contribuir con el esfuerzo que hagan los estados subnacionales como Misiones que asocia la preservación del ambiente con el derecho humano de forma coordinada. La Provincia pone sobre la mesa los esfuerzos que se hacen y que deben ser puestos en valor, como la polinización, la preservación de los suelos y la purificación de las aguas que son generados por la preservación de nuestros bosques y benefician directamente a las economías de la Región.

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Hugo Passalacqua dando la bienvenida oficial, en Puerto Iguazú, a las delegaciones que formaron parte del grupo de trabajo de Sustentabilidad Climática del G20

Desde diciembre del año pasado, cuando se inició la Presidencia argentina del G – 20, se realizaron encuentros de diferentes niveles gubernamentales, en las que se elaboraron los documentos previos que son puestos a consideración en la Cumbre.
Entre esas reuniones, recordó el Ministro que el grupo de trabajo de Sustentabilidad Climática se reunió en Iguazú en agosto. El gobernador Passalacqua destacó entonces que “Misiones alberga el 52 por ciento de la biodiversidad de flora y fauna de la Argentina y eso para nosotros es una enorme responsabilidad”. Digamos que pasó la factura ante funcionarios nacionales y delegaciones internacionales.
En el resumen ejecutivo que llega hoy a la Cumbre, se reclama el liderazgo del G – 20 para establecer estrategias de desarrollo con bajas emisiones de gases de efecto invernadero a largo plazo. Sin liderazgos, se sostiene es más difícil guiar al mundo hacia un futuro viable para el cambio climático. El G-20 representa en su conjunto el 75 por ciento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero y el 85 por ciento del PBI mundial. Con casi 70 billones de dólares en gastos de infraestructura previstos al 2040, los países del G-20 tienen el imperativo de garantizar inversiones inteligentes que faciliten las transiciones hacia el desarrollo con bajas emisiones de gases de efecto invernadero y mitiguen el riesgo climático a través de la planificación a largo plazo. Los análisis recientes muestran que el G-20 puede generar un crecimiento económico inclusivo en el corto plazo y, en simultáneo, generar un progreso ambicioso hacia los objetivos climáticos a largo plazo”, reza el documento
No obstante, el cambio climático es uno de los puntos más conflictivos entre los presidentes del G-20. El desafío de Macri es que su amigo Donald no rechace el documento. Como se sabe el consenso internacional que se había plasmado en el Acuerdo de París 2015 contra el calentamiento global para evitar próximas catástrofes naturales, económicas y humanitarias fue roto por los Estados Unidos. Según acaban de advertir los científicos de la ONU, esa batalla fracasará y elevará la temperatura global a más de 2°C sobre los niveles preindustriales -hasta 3,2° a finales de siglo- si las emisiones de gases invernadero no se reducen en 25% antes del 2030. Pero Trump llega a este G20 negando el cambio climático y decidido a mantener a Estados Unidos (13% de emisiones) al margen del Acuerdo de París. Le atribuye un costo económico alto y desigual respecto de otros emisores (como China, el mayor, con 24%). Como señala el ex embajador Jorge Argüello, si este G-20 2018 termina sin llegar a consensos que asuman sin grietas la lucha contra el cambio climático, entonces la cumbre habrá fracasado, más allá de otros acuerdos generales que ofrezca un comunicado final.
Entonces, la ruta del Yaguareté, el corredor selvático de México a Misiones se levanta simbólicamente como un monumento, no sólo natural, sino de la conciencia sobre el cuidado de la Casa en Común. Aquí, como sostiene el Papa Francisco, “después de un tiempo de confianza irracional en el progreso y en la capacidad humana, una parte de la sociedad está entrando en una etapa de mayor conciencia. Se advierte una creciente sensibilidad con respecto al ambiente y al cuidado de la naturaleza, y crece una sincera y dolorosa preocupación por lo que está ocurriendo con nuestro planeta”.

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