Las declaraciones de Humberto Schiavoni como presidente del Consejo Nacional del PRO despejando toda duda de la candidatura de Macri tuvieron una extendida repercusión. Quedó en claro que la continuidad del gobierno de la Alianza Cambiemos está ligada a la suerte del liderazgo del Presidente. Lo ratificó la Mesa Chica convocada por el jefe de la campaña, Marcos Peña. Las dudas son instaladas por lobbies que terminan debilitando la imagen de Macri.

Posadas (Miércoles, 9 de enero) La continuidad del gobierno de la Alianza Cambiemos está ligada a la suerte de Mauricio Macri, que ejerce un liderazgo insustituible-. El Presidente es la marca del proceso de reformas económicas y es la figura que carga con la delegación de las expectativas de un amplio espectro social, que todavía hoy en plena recesión, inflación, cierre de pymes, pérdida de empleos y caída del poder de compra de los hogares, mantiene depositada su fe en Macri.
Por eso las declaraciones formuladas en Iguazú por Humberto Schiavoni tuvieron una extendida repercusión en todo el país. Como presidente del PRO salió a marcar la cancha. Sus palabras no son casuales: “no especulemos más, Mauricio Macri es el candidato a presidente por Cambiemos”.
No es un mensaje a sus aliados ni al interior de la Alianza y menos aún a las oposiciones. Se puede interpretar que está dirigido a los socios externos del Gobierno que siguen apostando al proyecto, si se quiere decirlo con todas las letras, al proyecto neoliberal, pero aprovechan el año electoral para presionar. Son los conocidos lobbies. En la UIA, en la SRA, en el CGT, en la Embajada, en Clarín y en todas las expresiones del poder permanente saben bien que la continuidad de la Alianza Cambiemos en la Casa Rosada está ligada indisolublemente a la suerte de Macri.
Terminar con las especulaciones es ponerle límite a esas presiones que se manifiestan en el apoyo a la realización de primarias, de la candidatura de Vidal, y en la difusión de encuestas que en definitiva hacen más vulnerable la imagen del Presidente. Se está cayendo en todo tipo de imprudencias al punto de darle crédito a las versiones instaladas por los adversarios de que Macri no se siente cómodo gobernando, que está harto, y que si se cansa puede abandonar todo, rumor basada en una lógica con premisas falsas y conclusiones incorrectas. Nos referimos a la semántica de la senadora bonaerense de Unidad Ciudadana, Teresa García, aseguró que Mauricio Macri no buscará la reelección. Razonó: “Macri no asistió a la asunción de Bolsonaro; Macri se tomó 20 días de vacaciones; Conclusión: Macri no quiere ser reelecto”. Es cierto que la presidenta del bloque de UC está necesitando urgentes lecciones de lógica, aunque sea de la formal, pero logra instalar la duda y suma a la campaña de que a Macri no le interesa nada.
“Terminemos con las especulaciones” es una frase contundente en este contexto. Es una definición. El mismo día en que Ámbito publicó las declaraciones del senador misionero, Marcos Peña reunió a la mesa chica del PRO, en la que participa Schiavoni, para mostrar encuestas que lo dan ganador a Macri en las elecciones de agosto con el objeto de evitar y relativizar el posible desdoblamiento de los comicios en la provincia de Buenos Aires.
Según información que difunden los medios aliados del Gobierno, María Vidal sigue estudiando la posibilidad de adelantar las elecciones en provincia. El argumento está basado en las encuestas. Resumidamente se dice que la Gobernadora mide más y tiene menos imagen negativa. Pero la pregunta que no se hacen las encuestas es algo inmedible: ¿existe Vidal fuera del PRO y a la vez existe el PRO y por extensión Cambiemos sin el liderazgo de Macri?
Hay cosas que los políticos no pueden decir, pero los interrogantes son válidos y encierran en sí mismo las respuestas.
Resaltar la estrecha vinculación entre el liderazgo de Macri y el PRO y la Alianza Cambiemos es indiscutible desde un abordaje político. Queda para la academia, politólogos, sociólogos o filósofos indagar sobre la naturaleza de los liderazgos en la política y la tensión que ha existido entre el líder y la participación en movimientos democráticos en la historia no sólo de occidente. También a tema de la academia definir el tipo de liderazgo que ejerce Macri. Eduardo Fidanza, en un artículo que publicó en La Nación en octubre del 17 afirmaba que “con la resonante victoria de anteayer, Mauricio Macri se encamina a consagrarse como un líder nacional fuerte de la democracia argentina, poniéndose probablemente en la nómina selecta que inició Yrigoyen, y continuaron Perón, Alfonsín, Menem y los Kirchner en el último siglo. Estos políticos marcaron sus épocas y dejaron la impronta de un modo peculiar de conducir el gobierno y la sociedad. Acaso pueda parecerle a algunos excesivo colocarlo en ese lugar por un triunfo, por más contundente que haya sido. Sin embargo, ese éxito marca un cambio de época en múltiples aspectos: generacional, profesional, programático, estilístico. Aunque esté cercano a los 60 años, Macri interpreta la juventud y el afán de cambio; no es abogado ni general, sino ingeniero; su orientación es de centroderecha y su estética new age rompe los moldes formales del hombre público”. Fidanza indaga también sobre las claves del liderazgo y el interesado puede googlear la nota. Lo que importa aquí de la referencia es aportar al sentido de las declaraciones del presidente del PRO: “terminemos con las especulaciones” y a lo que desliza Peña en la reunión de la Mesa del partido: “el candidato es Macri y todo el aparato estará en función de su reelección”.
La reacción de la UCR es periférica
Medios afines a las oposiciones resaltaron como reacción declaraciones de Ricardo Alfonsín, que desde hace tiempo habla desde la periferia del partido sin decidirse a romper para defender el radicalismo como doctrina que a su criterio no guía a los directivos de los comité, tanto nacional como provinciales, que se dejaron ganar por la lógica del “carguismo”.
Alfonsín que el año pasado estuvo en el armado de un espacio progresista alternativo, ahora impulsa a Martín Lousteau como candidato a disputar la Presidencia en las Paso al interior de Cambiemos. El radical cuestionó a Schiavoni, cuando sostuvo que “es naturalmente Macri el candidato a presidente, de eso no hay duda alguna”. Desde un posición principista, Alfonsín replicó: “lo natural sería permitir que fueran los potenciales y diferentes electorados de Cambiemos los elijan sus candidatos y otra sería la discusión si entre las fuerzas del Frente fueran posibles acuerdos programáticos sobre los principales problemas”. Destacó que “esa afirmación obedece a un error conceptual acerca de la naturaleza de Cambiemos y omite el hecho de que Cambiemos es un Frente que reúne a partidos que piensan diferente”.
Amagues y defraudaciones
Con la decisión de pelear desde adentro como si fuera posible la existencia de un ala progresista en la Alianza Cambiemos, Alfonsín desanda pasos que hasta hace poco parecían dirigirse a la creación de una alternativa a la grieta. Vale recordar en ese sentido, el acto celebrado por Encuentro Progresista en Palacio Alsina de Buenos Aires, el 30 de octubre, que había mostrado unidos a Ricardo Alfonsín, Margarita Stolbizer y al gobernador socialista de Santa Fe, Miguel Lifschitz, además de intelectuales como Beatriz Sarlo, y adhesiones de movimientos sociales. Recordar también el documento que firmó de radicales críticos con las políticas de Macri reniegan de Cambiemos y que pensaban en constituir un Comité paralelo.
Esta debilidad manifiesta en los radicales críticos con las autoridades enquistadas en el comité nacional como en la mayoría de las provincias, que guardan silencio de ideas, no hace más que poner sobre la superficie más que la ausencia de emergentes de la rebelión, la fuerza del liderazgo de Macri.

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