La forma de entender el desarrollo económico y social a escala planetaria genera dos posturas bien diferenciadas. La concepción del neoliberalismo está quedando de lado en la política impulsadas por las potencias, muestra de ello es el giro que tuvo en Estados Unidos con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. El tablero geopolítico contempla un gran número de elementos, entre ellos la energía como uno de los principales a la hora de pensar y fortalecer ese desarrollo. Aquí reproducimos un artículo difundido por el alfonsinista Hugo Escalada, donde echa luz sobre estos temas. Nociones críticas para comprender dónde está parado nuestro país en la dinámica económica mundial.

Argentina vuelve al neoliberalismo que Estados Unidos y Rusia abandonan
Por Hugo Escalada
Entre los partidarios del desarrollo económico y social, existen corrientes con visiones encontradas y radicalmente diferentes en su percepción sobre los beneficios de la globalización.
Los liberales dicen que los altos niveles de libertades políticas y económicas, en la forma de democracia y capitalismo, han sido fines valuables en sí mismo en el mundo desarrollado y han producido altos niveles de riqueza material. Ellos ven en la globalización un proceso benéfico de extensión de la libertad y el capitalismo.
Aquellos que apoyan el libre comercio proclaman que el aumento tanto de la prosperidad económica como de oportunidades, especialmente en los países en desarrollo, incrementara las libertades civiles y llevara a una alocación de recursos más eficientes.
Las teorías económicas de la “ventaja comparativa” sugieren que esto conduce a reducción de precios, más empleos, incremento en la producción y de niveles de vida, especialmente para los que viven en países en desarrollo.
Los llamados “globalistas” o “mundialistas”, proponen una “globalización democrática”.
Ellos creen que la primera etapa de la globalización, orientada al mercado o a asuntos económicos, debe ser seguida por una etapa de creación de instituciones políticas globales que representen las visiones o aspiraciones del “ciudadano mundial”.
Estados Unidos sostuvo e impulsó estas políticas en el mundo entero, mientras fronteras adentro aplica medidas absolutamente opuestas desde la llegada de Trump al poder.
Trump abandona el proceso de globalización cuando ni bien asume, retira a EEUU del Tratado del Pacífico y comienza a administrar el comercio exterior. Este proceso de proteccionismo había comenzado mucho antes en el mundo y el gobierno de CFK se hacía eco del mismo en Argentina.
Es importante entender que EEUU deja de lado el neoliberalismo con Trump. Acá aún no pudo entenderlo Cambiemos y es el origen de todo el descalabro actual, que anticipamos desde aún antes de que asumiera Macri.
¿Por qué EEUU abandona la globalización? Porque con ella los grandes ganadores fueron China y la Comunidad Económica Europea. Es por esto que hoy quien pregona el libre comercio en el mundo es: China.
Entonces basta de seguir diciendo que hay un avance neoliberal en la región y que gobiernos como el de Cambiemos obedecen a ese avance.
EEUU es un imperio que hoy está modificando un proceso que ellos mismos lideraban, cosa que no pudieron hacer otros imperios anteriores.
Los norteamericanos lideraban el mundo neoliberal, la “aldea global”, ese mundo que hoy, ya no les asegura la supremacía futura y que acá en Argentina empezó a abandonar CFK en el 2012 -anticipándose- cuando a partir de administrar el comercio exterior protegiendo nuestros intereses y evitando importaciones imposibles de sostener, se granjeó un juicio de la Organización Mundial de Comercio cuyo 60% es controlado por EEUU, Europa y Japón.
Éste fenómeno en los EEUU no es casual. Fue impulsado por los perdedores de la globalización, los trabajadores manufactureros que quedaron en la calle, junto a una parte de la dirigencia -que es como se construyen los procesos de transformación- y ese emergente, comienza a construir un mundo nuevo de la mano de Trump.
A esta altura usted se preguntará ¿Por qué modifica EEUU su comportamiento?
Porque ya a partir del 2010 asistimos a la tercera revolución en el modo de producción del capitalismo. La primera fue la revolución industrial, la segunda fue la revolución de los procesos a principio de siglo, y cien años después la actual revolución: la energética.
EEUU abandona el anterior proceso en donde buscaba la energía en el mundo, fuera de sus fronteras y por ello el avance en medio oriente entre otros. Lo abandona porque EEUU se convertirá el año próximo en el principal exportador de gas del mundo, pero a su vez, su pueblo es el único que está en condiciones de utilizar ese gas barato para continuar desarrollándose.
Cuando el ex-presidente de YPF, Miguel Galuccio firma el acuerdo con Chevron por 7,50 el millón de BTU (Brithish Termal Unid) y se envuelve en banderas festejandolo, en ese mismo momento ya en EEUU el mismo millón de BTU estaba a 2,50. La Argentina comenzaba el inexorable proceso de pérdida de competitividad y dolarización de tarifas energéticas con este acuerdo, proceso que Cambiemos profundizó hasta el infinito.
Esto tiene un correlato dramático para nuestra economía. Es imposible producir en términos competitivos con el mundo, si no tenés energía barata.
En el modo de producción capitalista cuando los costos bajan bruscamente, se dice estar frente a una revolución. Esta revolución energética baja los costos de producción y de las materias primas y, fue definida por el Papa Francisco como ” la tercera guerra mundial en cuotas”, que ya no es por las armas, sino por los puestos de trabajo.
Esta tercera guerra mundial tiene como campo los mercados globales y tiene como efecto, quien vende y quien no vende, expresado en los costos.
Los norteamericanos a diferencia de los chinos y europeos hicieron su revolución energética, al igual que Rusia.
Hoy en esta guerra mundial en ciernes, EEUU y Rusia son proveedores de energía y pueden continuar desarrollándose, al contrario de China y Europa que son dependientes energéticos y acudieron tarde a medio oriente pues Putin se les adelantó en Siria.
El nuevo ordenador mundial es la energía. Quién la tiene y quién no la tiene.
Hoy la industria manufacturera estadounidense está en condiciones de proveerse de gas a mitad del precio que sus competidores.
Putin no puede bajar el precio de su gas para proveer en condiciones de igualdad a China o Europa, porque le generaría un terrible déficit fiscal.
En este juego geopolítico Trump viene adelante, por tener lógica de negocios y entender que necesita su país. Por eso protege las empresas y bloquea el ingreso de importaciones, por eso va en contra de la globalización y las instituciones globales y vuelve a la noción de nacionalismo entendida como patriota en defensa de lo propio, por eso el pueblo norteamericano lo apoyó y lo seguirá apoyando a pesar del ataque de los demócratas aliados a la corporación de medios.
Quienes gobiernan Argentina no supieron o no quisieron leer estos movimientos geopolíticos y aplicaron en nuestro país, las medidas que el mundo ha abandonado. Argentina “ha vuelto” a un mundo del que todos salen.