A pesar de la manija que le dieron los medios hegemónicos a la posible pero improbable realización de unas paso en la Alianza Cambiemos, la postulación de Macri es indiscutible. El “efecto” La Pampa fue una ilusión comiteril que contrastó con los números. La UCR sólo logró votos por el 7,6% del padrón y el kirchnerismo el 8,3%. El verdadero sujeto de la jornada electoral el domingo 17 fueron las mayorías indiferentes a las rencillas partidarias. Mientras la diplomacia del mundo devolvió la iniciativa al Presidente la Internacional Socialista rechazó la reincorporación de la JR. “No hay ala progresista posible en el macrismo”.

Posadas (Lunes, 25 de febrero) El resultado de las internas abiertas realizadas en La Pampa el domingo 17 alentó interpretaciones desde perspectivas diferentes que son siempre subjetivas y en política la subjetividad tiene que ver con intereses.
Por eso es lógico que desde la UCR se argumente en favor de realizar, al interior de la Alianza Cambiemos, internas abiertas para dirimir todos los cargos. Hasta el fantasma de Sanz salió de los sombras para pronunciarse, pero no llegó al extremo del ubicuo Lousteau de romper los códigos de la política -los no escritos que constituyen la base de la confianza en las relaciones institucionales- al promover en declaraciones nada inocentes la realización de unas paso con Macri cuando, en ese momento, estaba integrando una comitiva diplomática encabezada por el Presidente de la Nación gestionando inversiones.
Por esa misma subjetividad, también desde el kirchnerismo pampeane se festejó la consagración de su candidato a intendente por Santa Rosa y le hicieron decir a Cristina que se emocionó profundamente por el resultado.
Detrás de esta doble ilusión del mundo de la pseudoconcreción están los números de las elecciones que alumbran con más claridad la realidad que dibujan los ganadores de ese domingo pampeane. El padrón de la provincia es de 246.517 electores. Daniel Kronenberger, el candidato de la UCR fue votado por 18.769 pampeanxs. Lo votó el 7,6% del padrón. En Santa Rosa el padrón es de 90.617 electores. Al ganador de la interna del PJ, Luciano Di Nápoli lo votaron 7.611 santarroseñxs. Lo votó el 8,3%.
¿Nadie tomó en cuenta que esa bajísima participación es una cantidad que dialécticamente se trasfiere a la calidad? Las tapas de Clarín y La Nación dándole manija a lo que llaman “tensión entre la UCR y el PRO” sólo pueden entenderse como una operación. Pasó una semana y ninguno de los diarios, como tampoco Página 12 hicieron referencia a la significación del resultado. No es objeto de esta nota indagar en qué quieren los medios hegemónicos para cometer deliberadamente la mala praxis informativa de poner en un mismo nivel, jerarquía o significación política a Macri con Lousteau. Pero vale la pena dejarlo asentado, porque también omitieron llevar a tapa las declaraciones del presidente del PRO, Humberto Schiavoni que volvió a ser categórico al precisar que la candidatura de Macri no está puesta en cuestión, tal como lo adelantara a Plural ya el 6 de enero (Ver nota aquí). Hoy, el ministro político Rogelio Frigerio fue también contundente: “hay un líder, que es el Presidente, que ya anunció que va a ir por la reelección”. Y, por elevación, le pidió a la UCR que haga los planteos en la mesa política de la Alianza y no en los medios.
En La Pampa el 92,4% no votó por el candidato de la UCR. En Santa Rosa, el 91,7% no votó por el candidato del kirchnersimo. Estamos hablando de un concepto sociológico: “la espiral del silencio” del que se hablaba ya en el Contrato Social de Rousseau y que está en los tratados de Maquiavelo, John Locke y David Hume, mucho antes que Durán Barba y que el concepto fuera capturado por las dictaduras y las derechas cuando hablan de “mayorías silenciosas”. Antes de Videla y Martínez de Hoz, en 1974, el primer presidente de Portugal tras la caída de la dictadura militar, António de Spínola, apelaba a la “mayoría silenciosa” que finalmente acabaría con el régimen en la Revolución de los Claveles.
Libres de prejuicios entonces, esa mayoría que no participó ni votó por los “ganadores” del domingo 17 en La Pampa, se constituye en el verdadero sujeto de la jornada electoral. Tomar nota de la indiferencia popular a la política es el primer paso para recuperar la significación de los partidos que hoy están crisis de representación. Los números cantan. Hablar de la “territorialidad” y el “aparato” de la UCR que logró apenas el 7% de los votos en una gesta que tratan de convertirla en histórica es el menos una disociación grave entre el deseo y la realidad. Entre la fantasía y la realidad.
Que los ucerreístas que integran la Alianza aprovechen para pelear espacios en las listas y cargos secundarios en la estructura que el Estado nacional tiene en todo el territorio argentino, es una rosqueada típica de la partidcocracia. Pero que los que se sienten radicales en Cambiemos como Ricardito y Storani salgan a pedir las Paso, delata el poco entusiasmo que tienen de romper para armar el espacio progresista con el que vienen despertando expectativas incluso en intelectuales como Beatriz Sarlo.

El factor externo
Aquí, Lepoldo Moreau, en declaraciones a Plural fue enfático el año pasado: “no hay posibilidad de un ala progresista en Cambiemos”.
Esta semana lo firmó la Unión Internacional de Juventudes Socialistas, IUSY, por sus siglas en inglés) que rechazó categóricamente la pretensión de la JR de regresar a la Internacional de que fue suspendidahace 3 años, poco después de que el partido se integrara a la alianza de derecha que lidera Mauricio Macri. En la asamblea criticaron en duros términos la postura planteada por el delegado de la JR, Nicolás Tumminaro que argumentaba que la UCR representa a la “pata socialdemócrata” del gobierno de Macri. Le recriminaron que un partido socialdemócrata no puede aliarse a la derecha en un régimen presidencialista como el argentino, que no se compara con los parlamentarismos europeos. “La evaluación nuestra es la misma que tuvimos en aquel momento cuando se le suspendió”, expresó un integrante del Presidium al periodismo, y destacó que la IUSY tiene 110 años de tradición y comprende a 150 agrupaciones alrededor del mundo. “Del camino de Damasco” no se vuelve, dijeron metafóricamente recordando la conversión de San Pablo.
En tanto, en la arena internacional y tras la visita del FMI, Macri retomó el protagonismo. En el exterior y en los organismos internacionales el Presidente es el referente insoslayable del proceso de transformaciones económicas que lleva adelante el gobierno argentino. Los técnicos que se reunieron hasta con Kicillof no pidieron hablar con nadie de la UCR porque la gobernabilidad y la visión del mediano y largo plazo están en el juego entre la Casa Rosada y las oposiciones. Ni los gobiernos de la India o Vietnam, ni Lagarde y sus secuacesa se enteraron del “efecto” La Pampa. Sencillamente porque no existió más que en los trasnoches de los comité.

 

 

 

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