Parafraseando a Borges ironizando sobre el peronismo, se puede sostener hoy que los radicales no son ni buenos ni malos, son incorregibles. No sólo se destruyen en Córdoba por los cargos, sino que en medio de la crisis en lugar de aportar ideas plantean elecciones internas.

Posadas (Jueves, 7 de marzo de 2019) “Los peronistas no son ni buenos, ni malos; son incorregibles”, es una de las frases ingeniosas del aporte, digamos sociológico, de Jorge Luis Borges, aunque su verdadero legado es su obra que ha trascendido al mundo. Parafraseando su ironía bien se puede sostener hoy que los incorregibles son los radicales.
El espectáculo que están dando en Córdoba, bajo las luces de los sets de la televisión de la todo el país exhibe la verdadera naturaleza de sus directivos que han perdido el rumbo y la identidad, no sólo partidaria sino fundamentalmente la de “dirigentes”. Las rencillas por los cargos aparecen disociados del contexto socio político y económico del país y de la responsabilidad de estar en la alianza que gobierna. ¿Qué diferencias ideológicas o de proyectos tienen Negri y Mestre? Ninguna. La rebelión del intendente en contra de la estrategia diseñada por la Casa Rosada demuestra no entender los tiempos del proceso político de construcción de la fuerza que lidera Macri que necesita tiempo para consolidarse como expresión de la mitad de los argentinos que lo votaron en el ballotage.
Es el mismo despiste de los sectores que se vienen pronunciando para disputarle al PRO la candidatura en elecciones primarias. ¿Qué proponen? No debe ser romper con el FMI, revertir el sinceramiento del precio de las tarifas de la energía, ni volver a las políticas de la socialdemocracia internacional como pretendieron los jóvenes de la JR. Por algo el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, después de la reunión de carnaval en Corrientes salió a la palestra a pregonar en defensa de la reelección de Macri.
El mito Córdoba
Es cierto que en el ballotage 2015, la Alianza Cambiemos obtuvo una diferencia contundente en Córdoba. Macri le sacó una diferencia de 900 mil votos a Scioli. En porcentajes fue 71,5% a 28,5%. Nació el mito Córdoba. Se dice que fue la provincia que le dio la victoria a Macri.
Sin embargo no deja de ser un reduccionismo. Macri en números redondos fue respaldado por 13 millones de argentinos. En Córdoba obtuvo 1,5 millones, apenas el 11% del total. En la provincia de Buenos Aires, llegó a superar los 4,6 millones de votos y en la CABA los 1,2 millones.
Pero hay otro dato que bien podría computarse como sustancial. En las provincias del norte, NEA, NOA, en la primera vuelta Cambiemos apenas superó el millón de votos, pero en la segunda vuelta logró el respaldo de casi 2 millones. Una diferencia mayor a la de Córdoba.
Es decir que una lectura atenta del pronunciamiento popular, un “recuento globular” del comportamiento de los argentinos en las urnas no avala el mito de que Macri ganó por Córdoba.

 

 

 

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