Ajenos a la gravedad de la crisis la UCR sigue planteando “internas” como preocupación política. La ruptura en Córdoba se asemeja a lo sucedido en Misiones en 2015. No es sólo el ADN radical o ambiciones personales. El choque Mestre – Negri es la expresión de la crisis de la partidocracia de 2001. Aquí se aprendió que sin Macri no hay Cambiemos y sin conflictos de superficie se consagrará la fórmula Schiavoni – Pastori. Abajo sin embargo bullen sectores rupturistas.

Posadas (Martes, 12 de marzo de 2019) Humberto Schiavoni – Luis Pastori es la fórmula de la Alianza Cambiemos para las elecciones provinciales convocadas para el 2 de junio. Quedó constituida al margen de los conflictos que se viven en otros distritos. Aunque no está anunciada oficialmente el proceso de conformación, no sólo de los candidatos al Ejecutivo sino al Legislativo puede presentarse como la contracara de Córdoba.

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Schiavoni – Pastori sería la fórmula de Cambiemos en Misiones

No es una paradoja aunque la Alianza en Misiones se constituyó después del fracaso de 2015 cuando la UCR se presentó con la Lista 3. Se puede interpretar que hubo aprendizaje en carne propia. De tanto interpelar a la sociedad desde principios neoliberales y de la antipolítica los ucerreístas se encontraron que sus adherentes estaban corridos a la derecha. El pronunciamiento popular de 2015 fue categórico. El voto no renovador fue en su mayoría en respaldo del PRO relegando a la UCR a un porcentaje ingravitante.
Ese camino sin salida es el que se dispone a recorrer hoy el ucerreísmo cordobés.
Los titulares de los diarios de esa provincia no son muy diferentes a los porteños en el abordaje de la decisión de Mestre, Negri y Juez. Con fotos de 2015 que muestran juntos a los adversarios de hoy, La Voz, el tradicional diario que desde hace un tiempo pertenece al Grupo Clarín, se lamenta que “Cambiemos ya no existe en Córdoba. La Casa Rosada debió dar “libertad de acción”. E informa que el intendente encabezará la lista 3 en tanto Negri, Baldassi y Juez irán en un frente electoral. Jugarán por separado en la elección provincial del domingo 12 de mayo, con el Gobierno nacional inclinando la balanza en favor de Negri. La novela termina así: sin internas.
Precisamente “las internas” es el karma de la UCR. La sabiduría popular creó una metáfora que lo define: “¿Qué es la gestión de gobierno? Un mal necesario entre interna e interna”.
Allá en Córdoba, Mestre que maneja el aparato del partido desafió a Negri a dirimir la candidatura en internas. Negri impugnó formalmente el proceso electoral por falta de garantías. Aquí en Misiones fue a la inversa, ante el riesgo no de perder sino de perder cargos por la obligación de postular a las minorías, el aparato del partido anuló las internas. Palo si bogas, palo si no bogas.
Pero es el laberinto armado por los directivos enquistados en los comités que terminó por hacerlos perder a ellos mismos la salida. En Misiones no se descarta el armado de una oferta electoral que dispute en la Justicia Electoral la utilización del nombre UCR, con algún aditamento, por ejemplo Alfonsinista.
Ahora en Córdoba, se abre la etapa del denuncismo sin límites. Anoche Juez, soltó la lengua: “Sobró soberbia”, “Ganó la corrupción”, fueron algunas de sus frases.
Dos expresiones de la crisis
Mientras, en Buenos Aires se reunía la mesa nacional de Cambiemos para tratar entre los temas centrales del momento la cuestión cordobesa.
Inflación, disparada del dólar, recesión, negociaciones en Estados Unidos, despidos, cierre de pymes, no es un contexto adecuado para andar planteando internas. Al contrario es el momento de mostrar fortalezas políticas. ¿Qué parte del discurso y los gestos del presiden en la Asamblea Legislativa no entendieron en la UCR de Córdoba?
Estas movidas, como las que alientan plan B o plan V, no hacen más que ir a contramano de la hora. Obligan a Macri a sobreactuar los gestos. Por eso anoche  se presentó en la reunión del PRO para ratificar que él será el candidato. Se informó que su visita a la cumbre fue rápida, llegó a las 18 y se retiró 20 minutos después, pero lo que sí quedó claro es que desde Cambiemos quieren cerrar cualquier puerta que lleve hacia una interna presidencial y sea MM la única figura que se presente.
Ya desde estas columnas, que ideológicamente están en las antípodas del proyecto neoliberal, se viene sosteniendo que el proceso de transformaciones que implica equilibrar los precios relativos de la economía argentina, desde el valor de la divisa, la rentabilidad de las empresas y la participación del salario en la riqueza, tiene referencia insoslayable en Macri. Porque así son los procesos. No es caudillismo simplemente, ni carisma, sino la encarnación del proyecto que si se revisan los movimientos históricos en todo el mundo se debe admitir que hacen anclaje en un nombre. No hay posibilidad de continuar el camino iniciado en 2015, no el 10 de diciembre sino el día del ballotage si no está Macri. Y esto es al margen de la valoración de su gobierno o de la convicción de que el neoliberalismo está destruyendo al capitalismo.
Esta crisis en la Alianza de Gobierno era previsible. Uno de los pilares sobre la que está sostenida es tan endeble como una construcción de barro. De la Rúa lo intentó por izquierda, la izquierda del peronismo. La implosión de la Alianza en 2001 no hizo más que sincerar el agotamiento del esquema de representación bipartidista entre el PJ y la UCR. Ya se hablaba entonces de cáscaras vacías. ¿Por qué le iba a ir distinto a la Alianza de Macri si su socio principal es parte del esquema denunciado en las calles con el que se vayan todos?
El PRO, el macrismo digamos, es una expresión política emergente de las demandas del 2001. Con riesgo de caer en metáforas gastadas, se puede decir que es lo nuevo como oferta electoral. Y volvemos a reiterar que no implica observar que cayó en viejas recetas económicas que no dieron resultado ni a Martínez de Hoz ni a Cavallo. Esta significación del PRO es lo que alienta el discurso oficial que en Marcos Peña es transparente cuando destaca que las alternativas al Gobierno son el pasado. Lavagna incluido. Este vacío es ocupado desde las provincias que van construyendo autonomía en un movimiento desde la periferia al centro. Son los partidos provinciales como en Neuquén, Santiago del Estero y Misiones que por ahora, en fragmentos locales, constiuyen la expresión de la alternativa al neoliberalismo. También los “ismos” que califican a los peronismos de provincias como el “cordobesismo”, o el manejo autónomo  del pejota en Formosa o La Pampa.
Conclusión: la ruptura de la UCR en Córdoba era previsible ya que forma parte de la crisis de representación que se arrastra desde 2001 sin resolución dialéctica.

 

 

 

 

 

 

 

 

EV – Misiones Plural