Esta semana, Netflix estrenó Triple Frontera, la película de acción y narcotráfico que parecía posicionarse en la unión de Argentina, Brasil y Paraguay, sobre todo por el marketing que conlleva la zona. Pero finalmente el film elude, con ambigüedad expresa, a Colombia, Perú y Ecuador. El periodista paraguayo Andrés Colman Gutiérrez entiende que cambiaron de lugar por el rechazo que había generado -en esta región- el proyecto original. Triple Frontera se grabó entre Soacha y el barrio La Candelaria, de Bogotá. También fueron locaciones del filme, Hawai y California.

Por Andrés Colman Gutiérrez.

Asunción (Miércoles 13 de marzo). Esta semana, la plataforma Netflix ha estrenado su nueva superproducción, la película “Triple Frontera”, dirigida por JC Chandor, con un guión de Chandor y Mark Boal, protagonizada por Ben Affleck, Adria Arjona, Charlie Hunnam, Garrett Hedlund, Pedro Pascal y Oscar Isaac, a la que muchos medios presentan como un film de acción que transcurre en la famosa Triple Frontera entre Paraguay, Brasil y Argentina. En realidad no es así. La Triple Frontera en la que transcurre la historia es finalmente la que existe entre Colombia, Perú y Ecuador, aunque el filme juega de propósito con la ambigüedad.
La confusión viene porque durante mucho tiempo se habló de que esta película se iba a filmar en nuestra región, incluyendo locaciones en Ciudad del Este y otras zonas del Alto Paraná, pero los propiciadores encontraron tantos problemas y obstáculos, que finalmente decidieron cambiar muchas cosas, entre ellas optar por llevarla a otro sitio.
El talentoso guionista neoyorkino Mark Boal, que en 2007 había deslumbrado con el guión de la película En el valle de Elah (dirigida por Paul Haggis, con Tommy Lee Jones, Charlize Theron y Susan Sarandon) había leído con mucho interés los reportajes periodísticos sobre el triángulo entre Ciudad del Este, Foz de Yguazú y Puerto Iguazú y se le ocurrió que allí podía haber una gran historia cinematográfica. Desde el principio le atrajo el título: Triple Frontera.
En 2009, junto con la directora Katryn Bigelow (ex esposa de James Cameron), realizaron la película The Hurt Locker (Vivir al límite o Zona de miedo), sobre guion de Mark, que ganó seis premios Óscar, entre ellos los de Mejor Película, Mejor Dirección y Mejor Guion Original. Al poco tiempo, Bigelow y Boal anunciaron que su segunda película sería “Triple Frontera” y se filmaría en la unión de Paraguay, Argentina y Brasil.
Cuando se conocieron los primeros detalles del guión original de Boal, sobre una historia que incluiría a carteles de narcotráfico y extremistas islámicos en la región, empezó una campaña mediática de autoridades locales contra el proyecto, incluyendo a la entonces intendenta de Ciudad del Este, Sandra McLeod y la entonces ministra de Turismo, Liz Kramer, quienes sostenían que la película daría una imagen muy negativa sobre el Paraguay, y que por tanto le restaban su apoyo. Esta postura generó mucho debate, como se puede leer en los comentarios de este posteo en Facebook.
Además, aquí y aquí, también.

En 2010, por Cataratas

En setiembre de 2010, la directora Katryn Bigelow, el guionista Mark Boal y el productor Grant Hill estuvieron durante tres días en Foz de Yguazú, recorrieron las Cataratas y observaron las posibles locaciones. Para entonces manejaban un nuevo título posible: Sleeping Dogs (Perros Dormidos), como llaman en la inteligencia norteamericana a los supuestos núcleos terroristas que permanecen inactivos en la región, esperando el momento de entrar en acción.
Ver detalles aquí.
Un amigo brasileño que los acompañó como productor local contratado me confirmó que pasaron la frontera y recorrieron de incógnito las calles de Ciudad del Este.
Acá, la nota del momento.
Allí se enteraron de las críticas y la oposición que existía al proyecto, especialmente en Paraguay. Unos primeros sondeos sobre posible cooperación no encontraron buenas respuestas.
Por tanto, decidieron archivar el proyecto y trabajar juntos en otra película más urgente: La noche más oscura (Zero Dark Thirty) sobre la manera en que se encontró y ultimó al líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden, una producción que también tuvo mucho suceso.
Hace un par de años, aquel antiguo proyecto cinematográfico fue reflotado, lograron contar con la producción de Netflix, la cineasta Katryn Bigelow decidió no dirigir y le cedió el lugar a JC Chandor, quedando ella como productora asociada. El guionista Mark Boal reescribió su historia original junto con Chandor, sacó de escena a los terroristas islámicos, dejando a un equipo de ex marines norteamericanos que planeaban robar dinero a un capo mafioso del narcotráfico. Y finalmente quitaron el escenario pensado originalmente, la Triple Frontera paraguayo-argentino-brasileña fue cambiada por la colombiana-peruana-ecuatoriana, aunque la película juega deliberadamente con la ambigüedad.
Hace tiempo que Colombia entendió el negocio, creó entidades gubernamentales y leyes especiales de incentivos para promover que se hagan películas extranjeras en su territorio, sin preocuparse por la buena o mala imagen que estas le puedan ocasionar. Ya se han hecho muchas películas principalmente norteamericanas y eso le ha generado un gran aporte a la economía, ha ayudado a crear fuentes de trabajo, ha dinamizado y creado escuela en el propio cine colombiano.
Colombia se quedó con el dinero que metió la producción de un filme como Triple Frontera y logró todas las ventajas. Mientras… aquí seguimos discutiendo qué es bueno y qué es malo.