Preocupados por el aumento de la pobreza en la región, los obispos del NEA reunidos en Iguazú reclaman mayor sensibilidad al gobierno nacional. El obispo Martorell que actuó de anfitrión, dijo que le pediría a Macri que deje de gobernar para los empresarios y gobierne para los más humildes.  El arzobispo de Resistencia, Ramón Dus, habla de un quiebre en el tejido social cuando hay indiferencia por la pobreza. “Un chico con hambre no puede estudiar”, observó el obispo Martínez.

Puerto Iguazú (Viernes 22 de marzo. Enviado Especial). La educación, la economía y la situación social fueron los temas que abordaron los obispos del Nea en el encuentro que mantuvieron entre el miércoles y este viernes en la Diócesis de Iguazú. “En esta ocasión privilegiamos el tema educativo que a la vez es un tema social. Toca varias aristas como ser la familia; las adicciones y por supuesto la crisis por falta de trabajo”, dijo el arzobispo de Resistencia, Chaco, Ramón Alfredo Dus, que actuó como vocero.
Dus le pidió al presidente Mauricio Macri que deje de gobernar “para los empresarios y gobierne en favor de la gente humilde”.
El encuentro contó con la asistencia de diez obispos. En Iguazú fueron recibidos por el titular de esa Diócesis, Marcelo Martorell, quien en la charla con Misiones Plural sostuvo que “no podemos seguir teniendo un Gobierno nacional insensible. Todos sabemos que quien gana menos de 20 mil pesos está sumergido en la pobreza. El Gobierno nacional no puede permitir que a una familia no le alcance siquiera para subsistir”.
Al preguntarle qué le plantearía al presidente Mauricio Macri, si tuviera la oportunidad de charlar con él, el Obispo de Iguazú fue contundente: “le diría que no se haga el zonzo. Que deje de gobernar para los empresarios y gobierne para la gente”.
Martorell destacó el apoyo del gobernador Hugo Passalacqua para sostener los comedores y merenderos de las parroquias de la Diócesis de Iguazú. “Tuvimos un percance con los fondos, se lo comuniqué al gobernador Passalacqua y, de inmediato otorgó un millón de pesos para que podamos seguir sosteniendo los merenderos y comedores parroquiales”.

Unos 500 chicos en un merendero

A su lado el obispo de la Diócesis de Posadas Rubén Martínez planteó la preocupación que existe entre los obispos del Nea por el aumento de la pobreza. A modo de ejemplo dijo que en la parroquia del barrio Itaembé Miní de Posadas el merendero cuenta con unos 500 chicos diarios. Con esa copa de leche se van a dormir hasta el otro día. Es decir, no tienen cena. Esto es gravísimo”.
En cuanto al tema educativo destacó el trabajo que viene haciendo la Diócesis de Posadas “porque estamos trabajando y mucho el tema de la educación en forma transversal y en particular la educación sexual.”,
Martínez planteó su preocupación por “el crecimiento de las adiciones en los alumnos y en la sociedad que día a día irá replicando en las escuelas para ver que aporte podemos hacer en favor del mejoramiento de los jóvenes”.
“Un chico con hambre no puede estudiar”; afirmó el Obispo de la Diócesis de Posadas al sostener que “nos preocupa mucho la desnutrición infantil y, por ende, el hambre. La desnutrición afecta a un niño por el resto de sus días”.
Martínez dijo que es constante el aumento de la desocupación y el hambre. “Esto lo percibimos a diario al recorrer los barrios que integran la Diócesis de Posadas. Crece la cantidad de gente que vive en forma precaria, eso lo notamos en la multiplicación de chicos y grandes en los merenderos y comedores”.

Dus: “No somos insensibles”

El arzobispo de Resistencia afirmó que los obispos del Nea “no somos insensibles y estamos atentos a la realidad que ya la analizamos la semana anterior en la asamblea plenaria. Estos temas son matriz de un tejido social que nos pueden permitir el re encuentro entre los argentinos y a tener una esperanza en este año electoral”.
Al igual que los obispos misioneros; Dus afirmó que “nuestros merenderos y comedores que ofrecemos en las ciudades del Nordeste aumentaron la cantidad de comensales considerablemente de un tiempo a esta parte”.
“Estamos muy preocupados por los altos índices de pobreza y rogamos que nuestros dirigentes políticos se hagan eco de una necesidad social que debe ser atendida”
El Arzobispo chaqueño dijo que “el tema económico es una reflexión constante de parte de los obispos”.
Consideró que “la mayor parte de la población de latinoamericana es cristiana pero nuestra fe y convicciones religiosas y cristianas no ahondan en una opción de políticas que ayuden a la dignidad, al desarrollo, al trabajo y la familia y, ese es el tejido que se quiebra. Además, este año va a sonar mucho el cuidado de la casa común porque se está encaminando hacia el sínodo de la manzonía”. Por último, sostuvo que “con nuestras declaraciones hacemos sentir nuestra realidad social y de familia que nos preocupa”.