La Convención de la UCR desnudó la profunda crisis de identidad del partido que sin rumbo sigue referenciándose en el odio a Rovira o a Puerta. Por eso no hubo debate de ideas sino mera pulseadas por los cargos. Dominó el sector que pretende instalar la grieta en la provincia como metodología política y de búsqueda de esa identidad perdida. Bajar la candidatura de Navarro es un dato: no quieren moderados ni dialoguistas.

Posadas (Lunes, 25 de marzo) La Convención Provincial de la UCR refrendó ayer el posicionamiento interno del grupo referenciado en Gustavo González y Germán Bordón. Es la primera lectura del desarrollo de la convulsionada asamblea en la que la pulseada por los cargos no dejó lugar a la confrontación de ideas. Si bien la convocatoria tenía el objetivo de avalar el frente provincial que incluyó a los Puerta y nominar a los candidatxs a diputadxs del partido, en los lugares que acordaron con el PRO, la exposición del presidente del comité, Francisco Fonseca, omitió el contexto de crisis por el que atraviesa el país.
Por empezar, el domingo se cumplió el 43° aniversario del golpe de Videla y Martínez de Hoz, fecha que las organizaciones políticas y sociales instituyeron como hito histórico para reivindicar los derechos humanos, y las luchas por la memoria, la verdad y la justicia. Su silencio cuando en el mismo momento las calles de la República desbordaban de gente es elocuente. Dice más de lo que calla.
Nada dijo tampoco el presidente Fonseca del momento económico y social del país que está teniendo cimbronazos en la superestructura y sacudiendo la alianza electoral de la UCR con el PRO. Opuestamente a lo que suceden en Córdoba, por ejemplo, la UCR de Misiones no ha cuestionado el rumbo de las políticas macroeconómicas, ni los alineamientos internacionales de su Gobierno, ni el desmantelamiento del Mercosur, ni el liderazgo indiscutible de Mauricio Macri en la Alianza. Nada de eso estuvo en el discurso de Fonseca. No se tomó el tiempo de explicar los motivos de ese alineamiento.
Los cargos antes que las ideas
Pero descubrió las razones de su silencio cuando consideró una victoria, conseguida en la mesa de negociaciones con el PRO, tener reservado las candidaturas a vicegobernader y 3 candidaturas a diputadxs provincial entre los cinco primerxs lugares. Logró en ese momento el aplauso más estruendoso de sus correligionarixs. Ese entusiasmo por los cargos es toda una metáfora.
La participación de Fonseca se encapsuló en la defensa del acta de la Convención de diciembre cuestionada por una presentación judicial y después del cuarto intermedio terminó oficiando de vocero de sus futuro verdugxs cuando postuló las candidaturas.
La postulación de Jorge Lacour como cabeza de lista desplazando a Osvaldo Navarro fue vendida como un triunfo del interior sobre Posadas, pero ni los convencionales de ese interior profundo se fueron convencidos. Dos candidatxs de Eldorado deja sin representación la ruta 14 y el alto Uruguay. “De qué interior” hablan, se escuchó gritar a un delegado de Oberá. Lacour es un directivo que si bien tienen una trayectoria partidaria de años, llega de la mano del diputado González y Bordón. Es una garantía para la lucha del sector más gorila de la UCR que desde hace años pretende instalar la grieta en la política misionera como metodología, no sólo de marketing sino y fundamentalmente como entidad de pertenencia. Son los directivxs de la UCR que han dejado de ser lo que son, o lo que eran, para fijar su identidad en lo que no son: el odio a la Renovación y fundamentalmente a Carlos Rovira.
Aún desde el PRO desestimaron la versión de que con la postulación de dos eldoradenses se reforzaba la candidatura de González a la intendencia. “No hubo nada de estrategia en esa decisión, no es más que resultado de la interna de la UCR. Son incorregibles”, nos dijeron en el PRO de Misiones con cierta resignación. Entienden que el grupo que controla el Comité y la Convención no estaba pensando en las elecciones generales. Observan que menospreciaron el prestigio de Navarro en Posadas y la imagen que tiene en toda la provincia construida como candidato en elecciones internas y generales.
Navarro vio cosas como Reutemann
Navarro es un dirigente moderado y orgánico. Seguramente no hará reproches públicos y hoy mismo trató de bajarle dramaticidad al fracaso de su postulación. De todos modos, su rechazo a las trenzas fue más que gestual al abandonar la asamblea a las 12:30 ayer. Se le escuchó decir que no se sentía mal por haber quedado afuera, pero no ocultó su preocupación por el nivel del debate interno y comentó a sus correligionarios dudas sobre el manejo “autoritario” del partido. Al salir se manifestó “asqueado” con las actitudes de las dos partes y no ocultó estar cansado de “las falsedades y mentiras de muchos”. Antes de irse comentó a sus amigos “si se da la oportunidad algún día contaré detalles de lo que vi”. Inexorablemente remite al famoso renunciamiento de Carlos Reutemann cuando dijo “vi cosas que no me gustaron” para dejar abierta la posibilidad de la consagración de Néstor Kirchner como el elegido por Eduardo Duhalde.
Te paga Rovira, te paga Puerta
Lacour no es un nacido ayer a estas lides. Estaba con Tony Schuster cuando fue expulsado del partido en 2009 e intentó conformar el Partido Línea Itapúa con el respaldo, precisamente de Ramón Puerta. Con un poco de audacia se podría, al menos conjeturar, que la postulación de Lacour tuvo no sólo el respaldo de GG sino también del puertismo. En el salón del edificio de Bouchardo había testigos de su pasado.
Antes del cuarto intermedio para rosquear las candidaturas, Fonseca, que ya ha dejado atrás la Juventud con sus 37 años y veinte de militancia, estaba consciente de que al hablar de “hostigamiento judicial” iba a provocar la reacción de un sector. Hacía un rato no más, 21 convencionales habían votado en contra de la aprobación del acta de diciembre argumentando que sólo avalaba la continuidad en Cambiemos. En consecuencia, la provocación de Fonseca deja abierta la hipótesis de que el caos generado fue una táctica para acotar el debate en la asamblea que, desde ahí en adelante, se desmadró en acusaciones mutuas. De un lado se gritaba: “a vos te paga Rovira”, del otro se respondía: “a vos de paga Puerta”. ¿Por allí pasa la identidad del ser radical?