Los viejos discursos de campaña cargados de promesas ya no van. Por la trayectoria de la sociedad en democracia que reclama lo prometido e incumplido y por el acceso a las redes de la nuevas tecnologías. Todo el mundo puede chequear. Le pasó al candidato de la UCR, Luis Pastori. Hizo un discurso con promesas y le salieron al cruce desde varios sectores.

Martes, 7 de mayo de 2019. Luis Pastori quedó en el centro de la críticas después de su discurso en el acto de proclamación de los candidatos de Cambiemos en Misiones que el 2 de junio va a las urnas con el nombre Juntos por el Cambio. Representantes de productores, del sindicalismo universitario y hasta la Confederación Económica no dejan pasar por alto las inconsistencias entre las palabras y los hechos del diputado por la UCR.
¿Puede el diputado Pastori que integra la comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados de la Nación prometer que apoyará a las pymes cuando incumplió mil veces con la reglamentación del famoso artículo 10? Alejandro Haene de la CEM, ya en diciembre hubo de manifestar su duelo al afirmar que “el artículo 10 está muerto” Ese artículo 10 de la ley pymes establecía beneficios para cubrir las asimetrías que padece Misione. Fue una de las promesas de campaña en 2015, la ley llegó en octubre de 2016, pero la reglamentación del artículo esperado en la provincia, nunca pasó de las promesas. Haene y otros empresarios hablaron con el ministro Dante Sica y nunca lograron respuestas positivas a los puntos planteados. Pero Pastori en el acto celebrado en el selectivo escenario de La Aventura, como si no hubiera una historia detrás volvió a prometer el paraíso a las pymes. Mientras, el Estado misionero con los programas “Ahora” logró sostener el consumo subsidiando las tasas de interés.
Desde la Asociación de Docentes de la Universidad de Misiones, Aníbal Velázquez, sostiene que “no lo hemos visto al diputado Pastori, que integra la comisión de Presupuesto de Diputados, hacer gestiones para que la Nación trasfiera a la Universidad los 30 millones de pesos que le corresponden y que debe para funcionamiento. No lo vimos a Pastori –reiteró- como sí los vimos a Wellbach y a Closs que nos acompañaron en los reclamos”.
El sindicalista ya se había cruzado en un debate con el diputado nacional de la UCR al cuestionarle la perspectiva del análisis del presupuesto 2019 y la incidencia en Misiones que formulaba Pastori. Entonces, en septiembre pasado le había sugerido que se pare en Misiones y “se saque la camiseta de porteño con lo que justifica cualquier ajuste desde una dialéctica que “es una clase práctica de cómo manipular los indicadores para inducir y sacar conclusiones equivocadas”. Y afirmaba que Pastori “mezcla todo con el claro objetivo de hacer propaganda y lo que es más cruel justificar un ajuste que, en realidad no es un ajuste, no hay déficit cero como dice el diputado de la Alianza Cambiemos sino que constituye una simple transferencia de recursos de la educación y de del sector popular a los especuladores financieros”.
El dirigente Julio Petterson sumó sus observaciones desde el sector agrario pero desde la misma perspectiva de análisis del sindicalista universitario: “Pastori privilegia la defensa del gobierno nacional antes que los intereses de la provincia”. Recordó en ese sentido cuando en el Congreso Nacional votó contra el tratamiento de la emergencia yerbatera argumentando que era técnicamente inaplicable. En ese momento, la entonces diputada María Losada de Vanguardia lo lapidó al sostener que más allá de los tecnicismos “nosotros priorizamos a los misioneros” y le pidió que “deje de justificar lo injustificable cuando lo que se trata es de hacer visible en Buenos Aires la realidad de los pequeños productores y los tareferos”.
Cuestiona también el dirigente agrario que se postula el 2 de junio como candidato a diputado en la lista del Frente Renovador, los argumentos que utiliza Pastori para justificar el laudo yerbatero por debajo del precio que reclamaban los productores. Objeta también la práctica de manejar cifras, lanzar porcentajes, comparar lo incomparable para justificar lo que manda Buenos Aires.
El famoso doble discurso que caracterizó las campañas electorales desde la recuperación de la democracia en 1983 ya no tiene cabida. La existencia de las redes como Instagram, Facebook, Twitter y el nuevo hábito de googlear ponen límites al decir una cosa y después desdecirse, pometer no cumplir y volver a prometer. El chequeado está al alcance de los navegadores.

 

 

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