La columna de Myriam Duarte en Plural vinculó la multitudinaria marcha de Ni Una Menos con las expresiones populares tras la muerte del Indio Solari y planteó una reflexión sobre el valor de los lazos comunitarios, la defensa de los derechos y la vigencia de las construcciones colectivas en una sociedad atravesada por la fragmentación y la crisis de representación.
Martes 9 de junio de 2026. La movilización de Ni Una Menos y las multitudinarias expresiones de duelo por la muerte de Carlos Solari dejaron una imagen poco frecuente en la Argentina actual: miles de personas reunidas en el espacio público alrededor de causas, identidades y sentimientos compartidos. Para la comunidadora y militante feminista Myriam Duarte, ambos acontecimientos, ocurridos con pocos días de diferencia, revelan un mismo fenómeno social: la persistencia de lo colectivo como respuesta frente a las crisis y los procesos de fragmentación que atraviesan a la sociedad.
Durante su columna en Plural, programa periodístico de Canal 4 Posadas, Duarte sostuvo que la marcha del 3 de junio por Ni Una Menos y las concentraciones espontáneas que siguieron al fallecimiento del histórico líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, el Indio Solari, constituyen hechos de enorme trascendencia política, cultural y social. Más allá de las diferencias entre ambos acontecimientos, observó un elemento común: la capacidad de convocatoria y la necesidad de encuentro que expresan amplios sectores de la población.
La columnista remarcó que las movilizaciones masivas vinculadas a reclamos sociales, expresiones culturales o manifestaciones populares suelen desarrollarse de manera pacífica cuando transcurren sin escenarios de confrontación. En ese marco, consideró que tanto la marcha feminista como las despedidas al músico expusieron una demanda de comunidad en una época marcada por la polarización política y la creciente individualización de los vínculos sociales.
Duarte dedicó buena parte de su análisis al movimiento Ni Una Menos, a once años de aquella primera movilización que surgió tras el femicidio de una adolescente de 14 años. Señaló que desde entonces fueron asesinadas cerca de 3.000 mujeres por razones de género y cuestionó los discursos que buscan relativizar o negar la existencia de la violencia machista.
Según planteó, la discusión pública sobre estas problemáticas enfrenta cada vez más obstáculos debido a la difusión de discursos que minimizan la violencia de género y a la eliminación de políticas estatales orientadas a la prevención y asistencia. En ese sentido, sostuvo que la desaparición de organismos específicos dedicados a las políticas de género produjo consecuencias concretas, en un contexto donde los femicidios continúan registrándose de manera sostenida.
También destacó el impacto que tuvieron programas públicos de prevención, entre ellos el Plan Nacional de Prevención del Embarazo No Intencional en la Adolescencia (ENIA), al que definió como una de las experiencias más exitosas en materia de políticas públicas dirigidas a adolescentes. A su entender, la reducción de los embarazos no intencionales en niñas y jóvenes demostró que la intervención estatal puede generar resultados medibles cuando existe continuidad institucional.
En paralelo, Duarte analizó el significado cultural y político de la figura del Indio Solari. Más allá de su dimensión artística, lo definió como un observador crítico de la realidad y un intelectual capaz de anticipar transformaciones profundas de la sociedad contemporánea.
Recordó particularmente una entrevista concedida por el músico en 1986 al escritor y periodista Enrique Symns (fundador de la revista Cerdos y Peces), en la que reflexionaba sobre el poder, la circulación de la información y el impacto futuro de las tecnologías. Para la columnista, muchas de aquellas observaciones adquieren hoy una vigencia notable frente al desarrollo de la inteligencia artificial, la automatización y los sistemas digitales capaces de corregirse a sí mismos.
Duarte consideró que una de las principales virtudes del artista fue su capacidad para interpretar procesos históricos y culturales antes de que se volvieran evidentes para la mayoría de la sociedad. Esa mirada, sostuvo, explica en parte la identificación que distintas generaciones construyeron con su figura y la magnitud de la respuesta popular tras su muerte.
E esa línea, Duarte también vinculó el legado de Solari con la defensa permanente de los derechos humanos, las luchas sociales y las reivindicaciones feministas. Según señaló, gran parte de la conexión que el músico logró establecer con su público estuvo asociada a una narrativa basada en la solidaridad, el respeto y la construcción comunitaria.
En la parte final de su reflexión, Duarte planteó que tanto Ni Una Menos como las manifestaciones de despedida al Indio exponen una necesidad social que trasciende coyunturas y pertenencias ideológicas: la búsqueda de espacios de encuentro donde las personas puedan reconocerse en experiencias compartidas.
A su juicio, esa capacidad de generar identificación colectiva explica la masividad de ambos fenómenos y abre un interrogante para la dirigencia política actual, que enfrenta crecientes dificultades para construir representación, convocar multitudes y canalizar demandas sociales de manera efectiva.
La pregunta, concluyó, no pasa únicamente por comprender el éxito de una marcha o el legado de un artista, sino por entender qué tipo de vínculos siguen movilizando a una sociedad que, aun en tiempos de fragmentación, continúa encontrando en lo colectivo una forma de resistencia y de construcción de sentido.
