Una lectura de la campaña electoral habilita la hipótesis de que la prédica del misionerismo, que es propia de la impronta de la Renovación, se ha vuelto hegemónica ya que las oposiciones pusieron eje también en lo provincial y replicando el modelo de desarrollo. Por eso no hubo debate. Misiones avanza en la definición de políticas de Estado. El dato insoslayable para el análisis está en la composición de los sublemas. La participación en un mismo movimiento de empresarios, representantes de movimientos de base y sindicalistas, revela que los cambios en la sociedad se expresan en su diversidad en espacios más pragmáticos. Lo fundamental no es quien gane las elecciones municipales, sino la representación simbólica de los sublemas.

Viernes, 31 de mayo de 2019. Vigente la veda electoral para la propaganda política, las expectativas electorales se limitan a la decisión que tomen los ciudadanos que eligen a último momento la boleta que introducen en las urnas.
Una atenta lectura a la ley electoral no admite interpretaciones porque es bien taxativa. En su artículo 66 la ley XI. Nro 6 establece: “Queda prohibido: a) la emisión y publicación de avisos publicitarios en medios gráficos, radiales, televisivos y digitales con el fin de promover la captación de sufragios para candidatos a cargos públicos electivos antes del plazo establecido en el Artículo 65 de la presente Ley; b) la propaganda institucional de todos los organismos del Estado provincial desde las cuarenta y ocho (48) horas anteriores a la iniciación del comicio;
c) la publicación o difusión del resultado de encuestas por cualquier medio, desde las cuarenta y ocho (48) horas anteriores a la iniciación del comicio y hasta tres (3) horas de su finalización;
d) durante los treinta (30) días anteriores a la fecha fijada para la celebración del comicio, la realización de actos inaugurales de obras públicas, el lanzamiento o promoción de planes, proyectos o programas de alcance colectivo y, en general, la realización de todo acto de gobierno que pueda promover la captación del sufragio a favor de cualquiera de los candidatos a cargos públicos electivos”.
La prohibición tiene un sujeto: la propaganda. Es decir que no alcanza a la información ni a la opinión que pueda difundirse a través de cualquier medio ya sea gráfico o virtual.
Dicho esto, tenemos libertad para hacer un repaso de la campaña electoral.
La hegemonía del misionerismo
Una primera lectura. Se podría decir que la prédica misionerista que se inició como ruptura con los mandatos de Buenos Aires en 2003 y distinguió a la Renovación como movimiento federalista es a esta altura hegemónica. Se habla de hegemonía cuando un pensamiento se instala en las mayorías como sentido común. Si bien estaba subyacente en la sociedad misionera que tiene una predisposición casi genética de odio a los porteños, el misionerismo fue una construcción identitaria de la Renovación. Ateniendo a la campaña de Schiavoni, que siendo presidente del PRO nacional, tuvo eje en el debate provincial, y la significación del Pays en el agro misionero, se llega a esa conclusión. El misionerismo ya es hegemónico como esquema de elaboración de proyectos políticos. No fue casual que el gobernador Passalacqua pusiera énfasis en una fase nueva del misionerismo, la defensa de un pensamiento situado, en Misiones como periferia, y elaborado por misioneros.
El debate implícito en las propuestas, declaraciones y discursos refuerzan la hipótesis ya que los tres partidos del sistema hablan de lo mismo cuando proyectan un modelo de desarrollo: el turismo, la foresto-industria, la soberanía alimentaria, la energía, la defensa del medio ambiente e incluso, los liberales defienden la intervención del Estado para equilibrar los desbalances que genera el mercado desregulado. Es decir que las diferencias marcadas por las oposiciones se centraron fundamentalmente en la gestión, en el cómo más que en el qué. Esto es una fortaleza de la sociedad misionera, que en su diversidad, sabe lo que quiere y está en condiciones de consolidar políticas de Estado ya formuladas en leyes sancionadas generalmente por unanimidad. Políticas de Estado significa consensos previos que en este caso son expresiones de la sociedad a través de sus representantes y significa la posibilidad de garantizar certezas más allá de los cambios políticos.
En segundo término, no sólo las encuestas, que desprestigiadas por el aprovechamiento mediático para lo que son utilizadas, adelantan la consagración de Oscar Herrera Ahuad y de una amplia mayoría de diputados provinciales aunque tiene el desafío de renovar las 14 bancas que pone en juego, sino que la sensación que se trasmite desde la sociedad y los candidatos por las respuestas que reciben en sus contactos con la gente.
La impronta de la ley de lemas
Un acto fallido de una Fundación que se arroga facultades cívicas que no le son delegadas organizó un debate entre los candidatos. La indiferencia a la convocatoria puso en evidencia que la política en Misiones no está dispuesta a someterse al control de estas organizaciones no gubernamentales que financiadas por empresas siempre tienen intereses como objetivo. Nunca son neutras. Pero además debatir sobre los ejes del desarrollo misionero era un ejercicio inútil por la observación que hicimos sobre las coincidencias en todo el arco de representación en las patas de la mesa del desarrollo misionero. En todo caso, de haber debate el escenario debería estar cargado de sentido institucional como la Universidad.
Si los debates son para consagrar ganadores y perdedores, inexorablemente el pueblo queda afuera. En los pronunciamientos electorales el pueblo nunca pierde, se manifiesta.
Y es en este contexto en el que la ley de lemas en el orden municipal abrió los escenarios para que la sociedad civil de manifieste. Un repaso a vuelo de pájaro de las candidaturas que postulan los sublemas devela la amplia diversidad de clases, sectores y hasta de ideas que encuentran un cauce para expresarse.
Es cierto que la inquietud al interior de la Renovación pasa por los intendentes que defienden la continuidad de sus gestiones. Pero no se trata de roviristas ni clossistas, categorías en tensión desde la conformación del espacio renovador. Ya no hay anclaje en el peronismo ni el radicalismo en los renovadores. Los integrantes de la fórmula gubernamental son una muestra indiscutible de que la renovación se fue reconstruyendo en la praxis. Más que en los resultados, lo que devela su consolidación como expresión política de la amplia diversidad que existe en la sociedad misionera se encuentra en la identidad y trayectoria de los candidatos a intendente y concejales.
Poniendo el foco en Posadas, la Renovación no se limita a la pulseada entre Joaquín Losada y Leonardo Stelatto. Se diría que es secundario, o al menos no es la contradicción fundamental que mueve el desarrollo histórico del movimiento renovador. Hay un dato insoslayable para el análisis en las candidaturas. Descubrir cómo, en un mismo movimiento, están empujando juntos empresarios como Nicolás Brea y Claudio Wipplinger, la representante del Frente Patria Misiones, un movimiento de base que suele ganar las calles con sus reclamos, Antonela Scappini y con Adolfo Velázquez del partido que expresa al sindicalismo combativo de camioneros, es una tarea de sociólogos. Mientras la academia utiliza categorías inapropiadas para entender la realidad social, la conducción de la Renovación ha comprendido los cambios profundos de nuestra sociedad. Todos se presentan con la conciencia de que no van a llegar a consagrarse. Entonces no piensan en ganar, pero están poniendo en la superficie la verdadera identidad del movimiento renovador. Son protagonistas, diríamos de una representación sociológica que de alguna manera proyectan la capacidad de control político. A su manera enriquecen la democracia representativa. Porque sea quién sea el más votado, carga con una delegación explícita del voto que pueda arrimar cada integrante del lema desde la diversidad que expresan.
Esta representación simbólica está presente también en las candidaturas del Frente Popular, Agrario y Social. El socialismo, un partido tradicional aporta a través de Fernando Fernández, mientras Mónica Santos contribuye desde su trayectoria de periodista comprometida con las causas sociales y expresando la orgánica del Pays. Al mismo tiempo, la CTA se juega también su prestigio en las urnas al postular al sindicalista Chito Pasaman y al referente de la CCC Felipe Mazacote.
Aunque no sean consagrados en las urnas, los candidatos de los sublemas, ganan una representación sin banca, pero de profundo sentido político al hacer presentes sus voces, opiniones y poner de manifiesto las perspectivas de los ciudadanos en el proceso de elaboración de políticas públicas. Antes del domingo, los candidatos tienen una representación cuando hablan en nombre de, abogan y actúan en función de los reclamos que escuchan.
Entonces, si la ley de lemas es rechazada por los partidos tradicionales porque fragmenta la toma de decisiones y debilita las organizaciones, se debe reconocer que al mismo tiempo evita el desgaste por los enfrentamientos de las internas.
Pero la forma en que se constituyeron las postulaciones para estas elecciones, tiene a su favor que facilita, abre cauces a los ciudadanos en la elección de los candidatos. La ley de lemas posibilitó la proyección pública y política de figuras con consenso y apoyo en la comunidad que de otro modo nunca hubieran traspasado los filtros de los partidos políticos.
Precisamente, todas estas ventajas no fueron aprovechadas por la alianza Cambiemos que en estas elecciones se presenta con el nombre Juntos por el Cambio, no porque estuvieran escondiendo a Macri sino porque modificó la conformación de la alianza con la salida de dos partidos y la suma del puertismo.
Mientras el PRO utilizó el esquema para postular referentes de un sector social como Diego Barrios, la UCR no hizo más que trasladar a la sociedad la resolución de sus internas. Ya analizamos en una nota anterior que la división entre Pianesi y Arjol que pescan en la misma laguna abre posibilidades de que el radical con más votos sea Velázquez y ratifique la vigencia del damianismo en Posadas.