La UCR nominó a Ricardo Andersen como primer candidato a diputado nacional por Juntos por el Cambio. No dejan lugar para el diálogo ya que afirman que “si no hay consenso van a las paso”. Incumplen acuerdos preexistentes con el PRO, pero la movida impulsada por la Intervención y los “jóvenes viejos”, tiene el principal objetivo de preservar el poder al interior del partido.

Viernes, 21 de junio 2019. La intervención de la UCR con facultades absolutas decidió esta semana nominar al dirigente de Alem, Ricardo Andersen, para encabezar la lista de candidatos a diputados nacionales por Juntos por el Cambio.
Rompió así los acuerdos establecidos antes de junio con el PRO y los otros socios de la Alianza que establecían una distribución equitativa para ocupar lugares expectantes en las boletas electorales.
El choque con la realidad sin embargo, les frustró la movida estratégica. La UCR había logrado designar tres dirigentes en los cinco primeros lugares de la lista de candidatos a diputados provinciales. El resultado del 2 de junio dejó afuera al cuarto y quinto en la lista de JPC y la UCR logró consagrar solamente un diputado.
Como el primero en la lista provincial fue un radical el acuerdo establecía que el primero en la nacional estaba reservado para el PRO. Fue un acuerdo no escrito. Como es habitual en la política. A nadie se le ocurre ir a un escribano a rubricar los pactos.
Dos más dos no es igual a cuatro
Inesperadamente, después del recuento de los votos por sublemas, en la UCR se inició una movida para imponer el primer candidato nacional en el consenso por lista es única. De lo contrario se muestran dispuestos a dirimir el lugar en las primarias abiertas. Es decir que llegan a la mesa de negociaciones con la decisión tomada y una amenaza para imponerla.
El razonamiento cae en viejos errores de los partidos cuando no carecen de una visión estratégica o de un liderazgo que encuadre la toma de decisiones. Se piensa que haber tenido más votos en los sublemas es traspolable a otra elección, de otra naturaleza y con otros objetivos. El 2 de junio nada que ver con las paso. En política nunca dos más dos es cuatro. Puede un posadeño votar a un radical, pero lo que no expresa su pronunciamiento en las urnas es el por qué, las motivaciones. Y eso requiere lectura. De acuerdo con las encuestas y estudios de la opinión pública, un radical vota radical hoy al interior de la Alianza Cambiemos, porque el espacio lo lidera Macri que es el único político en la Argentina que puede dar continuidad a un gobierno que tendrá deudas sociales y económicas con los argentinos, pero es, para ese radical, digamos gorila, la garantía de que no vuelva el kirchnerismo. Es la prédica de los mismos radicales. Pastori, Arjol, Pianesi, aún después de la derrota del 2 de junio, del papelón de sus correligionarios en Córdoba y Santa Fe y de la incorporación de Pichetto, aun así salieron a respaldar a JPC “para que no vuelva el populsimo”.
El interventor concejal
Pero más allá de esas especulaciones, Francisco Fonseca, el interventor que maneja el partido desde una banca en el Concejo Deliberante, para la que logró ser reelecto con el 6,9% de votos de los posadeños, se mostró permeable a las presiones internas para proclamar la candidatura de un directivo de la UCR incumpliendo el pacto preexistente.
El nominado: Ricardo Andersen, que llega con el 10% de los votos de Alem, pero para homologar la candidatura de Diego Sartori que encabeza la boleta corta de la Renovación.
Según las fuentes, la nominación no tiene nada que ver con la relación de su padre Pablo con Ramón Puerta. Porque había un rumor que alentaba esa teoría conspirativa. La decisión fue una salida por la tangente ya que los llamados “jóvenes viejos”, del comité, Pianesi, Arjol y Fonseca, primero pensaban en nominar al diputado nosiglista. Sin embargo, el desgaste que implica el incumplimiento de la palabra en las relaciones partidarias, los llevó a proponerle la candidatura al hombre de Alem.
Pensando en la interna
El G3, que salió muy golpeado de las elecciones municipales de Posadas, donde obtuvieron el tercio de los votos que esperaban, aunque tiene tensiones entre Pianesi y Arjol por el liderazgo, se unió para bloquear las pretensiones de Hernán Damiani, que defendía el acuerdo con el PRO para tratar de ubicar a Lilia Torres en segundo lugar.
Pero al defender la postulación de un radical y amenazar con las Paso, el interventor abrió expectativas al interior del partido. Al menos dos agrupaciones reclamaron el aval del partido para concurrir a las paso.
Por supuesto, que esas pretensiones fueron mandadas al archivo. “Las vamos a considerar”, dijeron en la Junta Electoral.

La carta archivada de “Poder Cívico”
Tuvimos acceso a la carta que la apoderada de la agrupación “Poder Cívico” Karina Capli, ingresó al partido el 18 de Junio dirigida al interventor.
“Me dirijo a usted a los efectos de solicitar que por su intermedio se otorgue la información necesaria y correspondiente para poder presentar candidatos a Diputados Nacionales en las Pasos a realizarse el 11 de agosto del 2019 y cuyo vencimiento de plazos para presentar candidatos es el día 22 de Junio del corriente año.
Sabemos que su actuar es contrario a la participación de los afiliados que no pertenezcan a su círculo, pero debido a que las Pasos es una Ley Nacional que permite a todos participar, no puede negarnos la información. Por supuesto, si la puede seguir dilatando como hasta ahora. Durante la semana pasada en dos ocasiones hemos recurrido a Casa Radical en busca de información para reunir los requisitos necesarios y la respuesta es siempre la misma, que no hay personal que pueda informarnos al respecto. También hemos enviado mensajes al celular del que era en su momento Presidente de la Junta Electoral, pero no hemos obtenido respuesta alguna.
Si usted persiste en negarnos la información requerida, acudiremos a las vías que consideremos necesarias a los efectos de reclamar por nuestros derechos”.