El último libro de Alberto Szretter, escritor que reside en Puerto Rico, se llama El asesino y el escritor (y otros textos negros) y La última aventura de Zapato Martínez. El libro reúne cuentos y una nouvelle de la saga del detective (en realidad policía retirado) Martínez.

Por Santiago Morales

1-Termina el año. En enero Patricia Bullrich gastaba, como parte de la campaña de mano dura, cinco millones de pesos para comprar las primeras 100 pistolas taser, Se pagó 1005 pesos por cada cartucho y 966 pesos por cada cartucho de práctica.
Pero no había que sensibilizarse, el uso de estas armas sería limitado a zonas de aglomeramiento como estaciones de tren y aeropuertos y en los subtes, nada más. “esto no es una novela negra” dijo un funcionario.
Jean-Luc Godard fue quien declaró que todo lo que se necesita para una película era un arma y una mujer. Eran los 60’. Se subrayaban esos dos elementos para toda fórmula de narración policial. La novela negra era todavía machista.
Hace pocos días estuvo en Posadas Miguel Molfino, escritor chaqueño perito en novela negra, autor, entre otras, de La polio y Pampa del infierno. Molfino (que estuvo preso ocho años durante la dictadura y exiliado en México) vino a ser parte de un encuentro de narradores del NEA en el cual se cruzó con Alberto Szretter.
Que circulen los escritores de la región no quiere decir que haya que cerrar totalmente el grifo de las importaciones ni que haya que apagar la tele. Se puede leer a Chandler, a Qiu Xiaolong, a Molfino, a Szretter o Franco Rivero y ver Netflix o Érase una vez en Hollywood.

2-El último libro de Szretter, escritor que reside en Puerto Rico, se llama El asesino y el escritor (y otros textos negros) y La última aventura de Zapato Martínez. El libro reúne cuentos y una nouvelle de la saga del detective (en realidad policía retirado) Martínez.
En la tapa una obra llamada Hachero ( del artista misionero Abelardo Ferreyra, que con más de 80 años, uno de los docentes fundadores de la Facultad de Arte y Diseño de la Unam, sigue produciendo con tesón) un dibujo trabajado sobre la morfología a trazo con tinta, ilustra una de las escenas del libro, y remite a la serie negra de Goya.
Sicarios, traficantes, perdedores hermosos, melancolía y sordidez recorren el libro, atravesado por asesinos amigos de escritores, escritores que en el fondo son asesinos ocultos, matones en escenarios de “mala muerte”. Y entre conspiraciones y trasfondos turbios las relaciones humanas sobrellevando la violencia cotidiana.
-El mal está pegado al poder- dice un personaje en el relato que es un homenaje a Rulfo, texto en el cual el lector piensa aunque no lee -Vine a Posadas a buscar a mi padre-
En medio del libro un hombre protesta porque cuando hay un robo a un supermercado, para compensar, aumentan los precios. Un robo con otro robo. “Nosotros pagamos lo que el ladrón se llevó” reclama desde la fila de la caja, resignado a pagar igual, como rehén, haciendo catarsis como mísera revancha, lejos de hacer justicia por mano propia.
En uno de los relatos alguien dice que la literatura es un crimen fallido. (quizás un acto fallido?) claro, es un acto que sale mal porque el escritor nunca sabe qué es lo que pretende, lo que busca, escribiendo. El escritor nunca termina una obra, el final es arbitrario, y el lector se pregunta, por ejemplo ¿qué hizo después Manuel Zapato Martínez?
“El lenguaje no puede decirlo todo” se lee en un relato-ensayo de Szretter, el lenguaje tiene asegurada la derrota. Una idea que Roberto Bolaño deslizaba: el escritor samurái.

3-La frase que resume la reciente última obra de Tarantino la dice un hippie, son los 60’, están en Hollywood, dice qué “los de las películas y series, haciéndose ricos nos enseñaron cómo matar, es hora de que apliquemos ese aprendizaje y los matemos a ellos”.
En la historia real (el episodio famoso del clan Manson) los de la secta familiar se salen con la suya, la revancha es un éxito, pero (alerta de spoiler, solo pueden seguir leyendo los que ya la vieron) la vuelta de tuerca de Tarantino es acorde a la actitud del cliente del super del cuento de Szretter: el poder triunfa. Los dueños aplican sus pistolas taser para mantener el orden. Terminan siendo, esta vez, no escritores sino actores los asesinos justicieros. Es decir que el desfachatado Quentin se toma revancha del anarquismo y genera una ucronía donde defiende su gremio. Se puede entrever también la capacidad de defensa de los artistas. Y no deja de remarcar que los pies son todos iguales, los pies alzados arriba de la guantera del auto dejando marcas en el parabrisas, los pies levantados sobre una mesa a la hora de mirar televisión, los pies de hippies, de asesinos, de policías, de escritores, de artistas que hayan hecho o no una diferencia económica descomunal, solo eso, pies descalzos, todos iguales, menos los del ex comisario Manuel Martínez, que calza 45 (hablando de los pies, no del calibre de su arma), y por eso le dicen Zapato.
Si querés una pistola y una mujer en una frase: Ayer Sabina Frederic dijo que el protocolo de uso de armas de fuego “es de un abuso intolerable”.
Szretter, de origen polaco como Polanski, también escribió: La Escala de Jacob (cuentos) El Camino Inexorable (sobre los mitos guaraníes) Cuentos Eróticos (cuentos) Zapato Martínez contra los añamembuyses (novela) Zapato Martínez contra la sociedad del silencio (novela) La Novela de Misiones (novela) La vida innumerable (ensayo sobre literatura) La Trama del Escritor (novela en verso).

 

Foto: Perfil de Facebook.