Con el trabajo en comisiones, donde se establece en verdadero debate parlamentario, se reanuda mañana la actividad en la Cámara de Representantes a través de la modalidad online, que no sólo conecta a los diputados sino también se trasmite en directo por youtube. Suma a la calidad de gestión del parlamento que tiene la certificación internacional al cumplir con las normas ISO. Contrasta con las críticas de “los marginales de la política y opositores sin gestión” que conspiran contra la cuarentena como advirtió Alberto Fernández el viernes 8, cuando junto a Horacio Rodríguez Larreta y Axel Kicillof se mostraron unidos, en el combate por la pandemia y en la oferta para la renegociación de la deuda externa.

lunes, 18 de mayo de 2020. Con el trabajo en comisiones, donde se establece en verdadero debate parlamentario, se reanuda mañana la actividad en la Cámara de Representantes siempre adaptada a la necesidad de respetar el distanciamiento social que impone la emergencia sanitaria.
Los encuentros se desarrollan en el edificio Anexo donde diputadas y diputados participan desde su despacho conectados en teleconferencia. La trasmisión en directo para la Red por el Canal Parlamento Misionero produce una verdadera paradoja: la distancia, acerca. ¿Cómo es esto?
Como se dijo, los verdaderos debates en torno a la sanciones de leyes y pronunciamientos institucionales de la Cámara de Diputados se registran en el seno de las comisiones, ámbito donde los representantes fundamentan y contra-fundamentan desde la razón más que desde las pasiones. Es el espacio donde además suelen concurrir los sectores de la sociedad que promueven iniciativas o los que se ven afectados por ellas y tienen algo que aportar. Un dictamen de comisión suele tener horas de intercambios y discusiones desde diferentes perspectivas. Es el trabajo silencioso que a veces lleva meses de tratamiento, político y técnico, antes de llegar al recinto, donde más que debatir se expone, siempre desde una perspectiva más ideológica y con discursos más floridos. Normalmente, los debates en comisiones no tienen la cobertura de prensa de las sesiones del pleno. Con riesgo de caer en simplificaciones, se puede resumir que en las comisiones se dan impulso a los proyectos que los diputados generan ya sea por iniciativa de sectores o de sus electorados y el debate democrático cobra sustancia. Es la dialéctica de lo concreto muy diferente al arte de hablar en público. En las comisiones, los discursos vacíos no tienen el mismo sentido que en el recinto donde, muchas veces, el debate se deja ganar por la lógica de los medios y la video-política.
Las reuniones de las comisiones del Parlamento misionero pueden seguirse desde cualquier punto del planeta. Por eso acerca y transparenta el debate democrático en la Cámara de Representantes. De allí la paradoja que impone la cuarentena y la necesidad de mantener el distanciamiento social en el combate para aplanar la curva de los contagios con el virus que se expande como pandemia en el mundo entero.
Críticas de marginales que no gobiernan
La pandemia entonces obliga a hablar menos y hacer más.
Es tan profundo el sinceramiento de la crisis preexistente al virus en el orden económico, político y social de todo el Mundo que los discursos de ayer, hoy quedan perimidos, por la sencilla razón de que la crisis es más que la suma de las partes, y es además cultural. Pesimistas y optimistas coinciden en que nada será igual después de la pandemia. Si nos encaminamos a un mundo más progresista o a una nueva fase de neofascismo neoliberal es tema de otra nota. Pero no será un proceso “natural” sino asociado a la capacidad los pueblos y los gobiernos de poner límites al poder económico concentrado.

Pero es el contexto que explica por qué el declaracionismo que se pretende combativo y se nutre en ida y vuelta entre medios y políticos no son bien recibidas por el común de la gente que en una gran mayoría percibe que el combate al virus demanda la unidad de acción sin lugar para las chicanas de las oposiciones.
Un ejemplo claro –de nuestra ladea- de que es imperioso cambiar los métodos de hacer política, fue el desinterés de los propios radicales a las quejas formuladas por el diputado Gustavo González a la modalidad de sesionar con interconexión online. Esa gimnasia discursiva, como si nada estuviera sucediendo trató de aprovechar demagógicamente el hecho tangible de que hay cada vez más gente enojada con la cuarentena. En sus propios muros quedó plasmado el rechazo y la indiferencia de esa misma sociedad que, cansada de estar encerrada no deja de apoyar en más del 80% la cuarentena y las restricciones de circulación.
Es el mismo rechazo o peor para un político, el desinterés a sus palabras cuando el diputado por la UCR salió a reclamar en su muro que el Gobernador lo convoque para integrar una mesa para salir de la crisis”. Y sólo 36 personas lo leyeron cuando dijo: “preocupa la intolerancia a la opinión del otro del Presidente”. ¿Alberto Fernández intolerante?
Recordemos que Narciso incapaz de separarse de su imagen, acabó arrojándose a las aguas donde se reflejaba.
Opositores que no gestionan
Vayamos por parte para entender el desliz del Diputado.
El viernes 8, antes de aparecer juntos en público, Alberto Fernández, Horacio Rodríguez Larreta y Axel Kicillof compartieron un encuentro reservado, en el despacho que el Presidente tiene en la residencia de Olivos. Acordaron los detalles de lo que sería un mensaje contundente de coordinación y afinidad política para hacer frente a la pandemia de coronavirus en la zona más afectada del país. Según relata La Nación, “¡Excelente!”, dijo Diego Santilli sobre el clima de esa previa.
La foto es un mensaje ante las presiones, denunciadas por Fernández y Kicillof, para relajar las medidas de confinamiento. “No me van a torcer el brazo” y “estoy harto de las mentiras”, dijo el Presidente para cuestionar a los opositores que “no gobiernan”. Como no dio nombres, de regreso en su despacho, según el relato de la misma crónica de La Nación, afirmó que “son marginales políticos, pero los medios les dan visibilidad”.
Considera así que lo que está en juego para los tres, sostienen en Olivos, es que se intranquilice a la gente y que la ciudadanía pierda compromiso con las medidas. Para el Presidente, la propagación de voces que se oponen a la cuarentena, con pronósticos sombríos sobre el devenir de la economía, o las sesiones online del Congreso operan en contra de ese acuerdo social.
Desocultar las presiones contra la cuarentena denunciando mentiras de políticos marginales pero que los medios visibilizan para hacerles decir los que ellos quieren decir, nada tiene de antidemocrático.

E.V. Misionesplural