Para poder cumplir con la intención de modificar las estructuras injustas de la sociedad y la geografía argentina, Alberto deberá romper con la lógica en la toma de decisiones del centralismo porteño. Sólo sumando a los 24 gobernadores para tomar las decisiones podrá superar el enfrentamiento improductivo de la grieta. Cumplir con el Pacto Federal es el único camino. Un Informe difundido de la Casa Rosada sobre los gastos en las provincias no es alentador ya que reproduce el discurso de las Presidencias de turno.

Lunes, 27 de julio de 2020. El Pacto Federal que firmó Alberto Fernández con los gobernadores unos días antes de las elecciones primarias cumple en agosto un año. Si bien el acuerdo, firmado por representantes de 19 provincias, fue rubricado como “Acta – Compromiso”, la referencia a un “Pacto Federal”, remitía y remite a los pactos preexistentes a la redacción de la Constitución Nacional y al sustento de la organización institucional después de Caseros y Cepeda.
Pero la más profunda de las significaciones del concepto “Pacto Federal” unido al discurso de Alberto F. de gobernar con los gobernadores y la consigna “soy el más federal de los porteños”, constituyeron una imagen de profundo sentido político. Una señal de un nuevo hacer. Instaló con convicción la expectativa de los gobernadores de participar protagónicamente en la toma de decisiones de las políticas nacionales. De terminar con las prácticas del centralismo democrático que, se sabe, desde el fondo de la historia de las provincias argentinas, que por más buena fe que se tenga, por más diseño progresista que se diseñe, siempre las políticas definidas en Buenos Aires terminan ideologizándose y dogmatizándose para “bajar” línea, propuestas o acciones disociadas de las necesidades y prioridades de las provincias y el territorio.
El ejemplo paradigmático es Vincentín. Esa “revolución desde arriba”, de la “vanguardia” que se tomó en la Casa Rosada, terminó siendo refractaria más aún por la intervención activa de una dirigente promocionada por CFK que es de Mendoza. Muy distinto hubiera sido el proceso de “recuperación” de la empresa si se consultaba antes con el gobernador de Santa Fe, con las cooperativas, los productores damnificados y el sindicato. Las movilizaciones en Avellaneda y Reconquista muy probablemente hubieran agitado las banderas argentinas reclamando la intervención estatal o judicial.
El Pacto como documento de referencia
A pesar de que la pandemia del coronavirus impone la cuarentena y determina un contexto de anomalías al que se suma el frente con los acreedores por la deuda externa, el año trascurrido, no sólo por el caso Vicentín sino también las decisiones de la Casa Rosada, pone en evidencia que el “Pacto Federal” de Alberto se ha convertido, más que en letra muerta, en un documento referencial para los reclamos.
El 7 de agosto de 2019, en un acto trasmitido en directo y a toda luz, se firmó el acta acuerdo con tres puntos que, en pocas líneas rubricaba los consensos que fue construyendo Fernández en sus recorridas por las provincias y en las reuniones que mantuvo con las conducciones políticas y representantes de las cámaras de empresarios, de productores y sindicatos. Crear la Mesa Provincias En Red para la toma de decisiones; generar las condiciones propicias para un modelo de producción y desarrollo en oposición del modelo financiero y especulativo; y diseñar la Agenda de Desarrollo Federal.
Al mismo tiempo, cada distrito le acercó puntos que constituyen también compromisos. Misiones elaboró un acta con cinco puntos:
1) Reparación histórica en materia de recursos financieros para Misiones.
2) Conclusión de la autovía de la ruta 14 Pasó de Los Libres San José.
3) Continuidad de la autovía de la ruta 12 más rutas seguras hasta Puerto Iguazú.
4) Retomar la concreción del gasoducto de la Mesopotamia.
5) Sistema impositivo diferenciado para provincia de frontera que nos haga competitivos con los dos países (Paraguay y Brasil).
Cuando estuvo en Posadas a fines de mayo, el Presidente ninguneó la demanda de reparación histórica. Los periodistas le preguntaron por el compromiso y respondió con generalidades: “siempre me platearon los desequilibrios que sufre la provincia, el problema es que en la Argentina tenemos un problema muy serio, el nivel fiscal. Pero en todas las provincias existe en una recaudación baja, el problema no sólo es de Misiones sino que de toda la nación”.
Generalidades con datos duros con varias lecturas
Sin hacerse cargo de la histórica postergación de la provincia, el Presidente desgranó la serie de trasferencias que desde el Estado nacional hizo en sus meses de mandato: “nuestro gobierno ha lanzado un montón de programas en los cuales también abarca a Misiones. Hemos aportado en la IFE, unas 3816 empresas Pymes se vieron beneficiadas con la Asignación para el Trabajo y Producción; el Salario social complementario entre otras cosas. En un futuro, tal vez tendremos que re discutir entre otras cosas la coparticipación y re diseñar un nuevo modelo porque este modelo claramente no está funcionando”.
Datos duros, interpretaciones alteradas
Ayer, como varios medios de la provincia, recibimos y publicamos un informe del Gobierno Nacional donde se destaca que se asistió a Misiones con 13.298 millones de pesos en el marco de la pandemia (ver nota aparte).
El título de Economis desoculta lo que subyace debajo de los datos duros que son ciertos. Titula: “Llamativo: Nación incluye préstamos a empresas, AUH y el IFE como “asistencia” a Misiones”.
Destaca en la nota que “Misiones viene reclamando desde antes de que asumiera Alberto Fernández un fondo de compensación por la desigual distribución de la coparticipación. Pero hasta ahora no hubo respuesta favorable al reclamo valuado en 126 mil millones de pesos y, de hecho, Misiones es la más atrasada en envíos automáticos y discrecionales. Si se evalúa la coparticipación per cápita en el NEA, Formosa fue la más beneficiada con 3.815 pesos por habitante, seguida por El Chaco con 2.887; luego Corrientes con 2.200 (que además tiene un gobernador de Juntos por el Cambio) y finalmente Misiones con 2.118. Por eso sorprendió un informe realizado por Nación que habla de “asistencia” a Misiones durante la pandemia, como si fuera un auxilio pedido por la provincia y no parte de las responsabilidades del Gobierno central. En el mismo paquete se incluyen fondos del Ingreso Familiar de Emergencia, créditos ATP que deben devolverse y fondos de salud. Pero en paralelo, no se cumplen compromisos para obras, fondos de educación y principalmente para compensar la Caja Previsional que superan los mil millones desde 2017 hasta 2020”.
No se trata de negar el sentido de las políticas de asistencia y las políticas de sostener el consumo que aplica el Gobierno Nacional, sino de separar la paja del trigo. Mensajes como el subyacente en el informe que difundió Prensa de la Casa Rosada, tienen la misma tónica de los argumentos que utilizaban desde el gobierno de Mauricio Macri y sus diputados para ocultar las injustas asimetrías en la distribución de los recursos nacionales que perjudican a Misiones.
Tampoco Primera Edición se quedó en la superficie de los datos del Informe. El domingo publicó una nota titulada: “Misiones está entre las rezagadas en el reparto de fondos de Nación”. Y antes de desmenuzar los datos editorializa: “la promesa de Alberto Fernández de construir un país federal no se está llevando a cabo en la práctica. Los números no mienten y ellos reflejan que Misiones fue la más perjudicada en las transferencias no automáticas que efectuó la Nación. Las transferencias no automáticas, también llamadas discrecionales, son las que efectúa el Poder Ejecutivo Nacional por fuera de la coparticipación y otras leyes que establecen la forma de repartir dinero. Es decir, es la plata que se reparte en obras, programas, subsidios o aportes sin ninguna ley que indique como hacerlo. En esa lógica normalmente se beneficia a los amigos primero.
Con fuente en la Consultora Politikón Chaco destaca que “La Rioja es la más beneficiada del país tras haber recibido este año la suma de $ 9.454 per cápita por afuera del reparto de coparticipación. En el NEA, Formosa fue la más beneficiada con $ 3.815 per cápita, seguida por Chaco con $2.887; luego Corrientes con $2.200 (que además tiene un gobernador de Juntos por el Cambio) y finalmente Misiones con $2.118. En el casillero global del país, Misiones se encuentra en el puesto 21, entre las cuatro últimas, superando solamente a las de San Luis que recibió $2.078, Chubut con $2.019 y Mendoza con $1.628”.
Y concluye PE que “el reparto discrecional de fondos puede ser observado, muchas veces, como un mecanismo de premios y castigos que utiliza la Nación para premiar o para castigar a los gobernadores de acuerdo a cómo se han comportado políticamente”.
La reacción de Mendoza
La crisis sanitaria por la pandemia puso sobre la superficie del debate político que en la Argentina el 40% de la población habita en el 1% del territorio y en el que en los 300 kilómetros que comprenden y entornan a ese espacio se produce y se concentra el 70% de todo.
El freno del poder central a la ya licitada represa de Portezuelo del Viento es un conflicto que escapa en núcleo central al tema de esta nota. Pero la decisión sumada a la discriminación con Mendoza en la distribución de créditos para afrontar la crisis económica fueron los detonantes para que reflotara la idea, siempre vigente, de una provincia independiente.
Fueron los días en que el ex gobernador y presidente de la UCR Alfredo Cornejo habló del #MendoExit. Lejos de ser un exabrupto tomó banderas que se enarbolan en los subsuelos de la patria chica, allá en Los Andes. “La verdad que no me gusta separarme de la Nación, pero la verdad es que ellos están obligando a Mendoza a autoafirmarse en sus propios valores e identidades, estamos lejos de una autonomía con nuestra actual estructura productiva, pero hay que comenzar a pensarlo seriamente”.
El ex presidente de la Corte de esa provincia, Alejandro Pérez Hualde descartó con toda precisión que si Mendoza avanzara en una eventual independencia, desconociendo decisiones del Poder Central, el Gobierno nacional podría intervenir la provincia ya que la sanción está en el artículo 6 de la Constitución Nacional. Al ser consultado por la prensa en esos días, fue categórico: “nuestro país es una federación, no una confederación. En las confederaciones se juntan países independientes soberanos y arman una unidad, de la cual uno se puede ir cuando quiera; es lo que han hecho los británicos con la Unión Europea. Pero nosotros pertenecemos a una federación, es cierto que con miembros pobres y ricos, provincias despobladas y provincias súper pobladas, pero no existe la posibilidad de que una provincia resuelva salirse de la Argentina, no hay derecho de secesión”.
Dejando de lado el oportunismo demagógico de Cornejo y las precisiones del constitucionalista, lo que no se puede negar es que a lo largo y ancho de todo el país, en todas las provincias, diríamos hasta del interior de Buenos Aires, se extiende un sentimiento y ganas de desvincularse de los efectos del “centralismo porteño”.
La respuesta no es jurídica
Sin posibilidad de independencia la respuesta de las provincias al problema del centralismo porteño respuesta no es jurídica. Es política.
La historia reciente, digamos desde 1983, cuando el genocidio de Videla Y Martínez de Hoz volvieron inviables los golpes de Estado militares, pone en evidencia que el poder fáctico y económico practicó la intrusión en los partidos tradicionales y la cooptación de sus cuadros. No hay otra manera de entender al menemismo y hoy al radicalismo.
Es lo que explica la irrupción de la Renovación en Misiones como espacio de rupturas con los viejos aparatos de los partidos tradicionales y el gran acompañamiento de los intendentes que en 2003 no dudaron en sumarse a la construcción de un partido provincial que cerca de la gente no caiga en las disociaciones entre dirigentes y pueblo que generaron el 2001 y la pérdida de representatividad de peronistas y radicales.
Si Alberto F., por las razones que sea, la pandemia, la deuda externa, las tensiones al interior del FdT y no suma a los gobernadores en un esquema de toma de decisiones, no podrá romper con la lógica de la toma de decisiones del centralismo porteño. Y no podrá cumplir.
Hay provincias que tienen el mismo problema que Misiones y se ven obligadas a gestionar permanentemente en Buenos Aires a mendigar.
Silenciosamente, en el Congreso, se están construyendo consensos entre las provincias. No es nuevo y suelen quedar abortadas en arreglos bilaterales. Pero la República exige consensos y siempre la estrategia de Buenos Aires ha sido tratar de evitar que las provincias lo logren.
Un requisito es terminar con los enfrentamientos partidarios y correrse de las falsas disputas en las cúpulas. Misiones pudo hacerlo.