“De nuevo Nisman y sus trampas invaden el discurso presidencial. En la Argentina que tiene presxs políticxs. La Argentina de fiscales extorsionadores, de jueces ilegales, de un Poder Judicial colonizado y enemigo de la democracia y del gobierno, en esa Argentina, el Presidente nuestro elige ese discurso que además nos agravia y agrede a quienes hemos sido víctimas directas en nuestro cuerpo de tales operaciones”.

Por Fernando Esteche (*)

Escrito el 22 de septiembre de 2020. Pasé el día sin querer saber qué pasaba en el mundo, había Asamblea General de la ONU y las redes sociales me lo recordaban a cada rato con diversos comentarios que elegía, con calculada inconciencia, ignorar.
El presidente desde su despacho y “en línea” hizo su primer discurso en la ONU, no tuvo, por ahora, la posibilidad que sólo tienen algunos de hablar flanqueado por ese espaldar de mármol gris celeste tan característico.
Era su presentación ante la orquesta de naciones y premieres. En ocasiones así o se pasa desapercibido o se es disruptivo, eso marca el perfil del gobierno y de su política exterior.
Ahí estuvo Fidel y el Che; Gamal Nasser y el Tercer Mundo; Arafat ofreciendo su pistola; Chávez con aspavientos tratando de quitarse de encima el olor a azufre que había dejado el presidente yanqui; Evo después de sortear una prohibición de entrada al país sede por acusación de narcotráfico; ahí pasó la historia contemporánea.
En ese recinto Cuba, Rusia, China, EEUU, Francia o Gran Bretaña, e incluso Micronesia tienen su imponente o modesto lugar en el mundo.
Unos creen que los discursos en las asambleas generales de ONU son simples piezas vacías de contenido y repletas de muecas y guiños a las alianzas diplomáticas de ocasión.
Los patriotas tercermundistas lo han tomado con más seriedad a pesar de conocer muy bien las limitaciones de semejante entidad que no sólo no puede garantizar la paz en ningún rincón del mundo, sino que exporta guerras.
Ahí, “en línea”, Fernández habló y además de un tibio y testimonial reclamo de soberanía por Malvinas en manos de los piratas ingleses, lo que hizo fue pedirle a la República Islámica de Irán que “coopere” con el Poder Judicial argentino. Eligió el camino cómodo de seguir en sintonía con la gravitación norteamericana en la región.
Había cosas para plantear, desde el neogolpismo proscriptivo alentado por el departamento de Estado como en Honduras, Paraguay, Brasil; la constitución de nuevas derechas alimentadas por el onegeísmo de USAID (como el PRO o Lacalle Pou); pasando por el lawfare que nos afecta directamente; o el golpismo clásico como en Bolivia… Todas acciones en las que no puede no verse la mano del Departamento de Estado, de Elliot Abrams. Podría haberse denunciado el endeudamiento compulsivo impuesto a una dirigencia genuflexa tramposa, violando los propios estatutos del FMI, organismo creado en Bretton Woods, es decir parte del sistema ONU. Podría haberse dicho muchas cosas, en sintonía con el Papa Francisco denunciar la catástrofe ambiental o la responsabilidad de los poderes cada vez más concentrados de la economía en la imposibilidad de una civilización tan avanzada de luchar contra un virus.
Eligió estigmatizar a Irán, eligió ponderar las denuncias que sustentan dichas imputaciones en base a una investigación simulada e impuesta operada por Stiuso y Nisman, eligió alejarse de la verdad y hacerle un guiño a Netanyahu (con quien ya compartió una cena familiar) y al loco de Trump.
En la Argentina que tiene presxs políticxs. La Argentina de fiscales extorsionadores, de jueces ilegales, de un Poder Judicial colonizado y enemigo de la democracia y del gobierno, en esa Argentina, el Presidente nuestro elige ese discurso que además nos agravia y agrede a quienes hemos sido víctimas directas en nuestro cuerpo de tales operaciones.
Estos momentos se me vuelven oscuros, sombríos, aciagos. Estos momentos me desarman, y se consumen mis ganas en un vértigo feroz que me seca y me debilita. Estoy furioso, humillado y ofendido.
¡Cuánto olvido!¡Cuánta irresponsabilidad!¡Cuánta genuflexión!
No puedo comprender cuál es el cálculo político que pueda justificar semejante yerro.

(*) Fernando Luis Esteche, dirigente político y doctor en comunicación social. Periodista, político y exintegrante de Quebracho.